Redefinir la tutoria des d’un enfocament de mentoring

En el paradigma actual d’Universitat, que idealment es guia per la lògica de la revelació i desenvolupament de la vocació, irromp amb força un qüestionament sobre el paper que li correspon a la figura del tutor.

La inadequació d’un model de tutoria que situava el tutor en un pla de superioritat respecte a la seva tutela interpel·lava les universitats a fer una reflexió sobre el tema. Sensible a aquesta qüestió, fa tres anys la Universitat Abat Oliba CEU va recollir el guant i es va interrogar a si mateixa sobre la naturalesa i finalitats de la tutoria i els mitjans necessaris per fer-la real.

La resposta a la primera pregunta va arribar en forma de definició. El punt de partida de la renovació de l’acció tutorial agafaria per nord i guia la descripció següent del que hauria de ser un tutor: “Algú que acompanyi i promogui l’alumne en el seu creixement en la vida universitària, per arribar a ser un referent en el seu desenvolupament, potenciant-hi la comunicació per conèixer-lo, comprendre el seu context i, així, poder-lo informar i orientar adequadament”.

La contestació a la pregunta sobre el mitjà d’implantar una tutoria d’aquestes característiques tenia caràcter de procés, de camí per recórrer: aquell que mitjança entre la tutoria i el mentoring. La idea, en consonància amb la definició inicial, era posar en marxa un procés perquè l’acció tutorial incorporés enfocaments i mètodes propis del mentoring. D’aquí va sorgir el nom del programa que s’ha anat desenvolupant: de la Tutoria al Mentoring.

De pilotar la nau en aquesta travessa se’n va encarregar el coach i director del postgrau en Psicologia i Coaching en l’Esport, Francisco-Solano Romero. Per a Romero, la clau del mentoring és “desenvolupar talent”, raó per la qual no importa qui ensenya i qui aprèn. Partim de la idea que “l’alumne està ple de capacitat i potencial”.

Tres anys més tard, la UAO CEU s’ha vist preparada per oferir als seus estudiants de tercer i quart curs un acompanyament desdoblat, en què es diferencia la figura del tutor de la del mentor. Al tutor se li encomana un assessorament fonamentalment centrat en aspectes acadèmics i personals, mentre que el mentor complementa aquests àmbits amb un treball centrat en el desenvolupament de competències professionals i investigadores.

El fet d’arribar a aquest punt ha sigut el resultat d’una transformació que incloïa diversos objectius: formació dels tutors i mentors, promoció del seu talent, alineació amb les expectatives dels alumnes i focalització de l’acció tutorial a estimular el potencial de la persona. Objectius que han determinat accions: sessions de formació per treballar el diàleg amb l’alumne, la redacció d’una guia del tutor i l’elaboració d’una altra d’anàloga per informar l’alumne de què pot esperar de tutor i mentor. Des de la perspectiva del mentoring, la tutoria ha adquirit la dimensió integral que avui se n’espera.


Redefinir la tutoría desde un enfoque de mentoring

Al tutor se le encomienda un asesoramiento centrado en aspectos académicos y personales, mientras que el mentor se focaliza en el desarrollo de competencias profesionales e investigadoras.

En el paradigma actual de Universidad, que idealmente se guía por la lógica del desvelamiento y desarrollo de la vocación, irrumpe con fuerza un cuestionamiento sobre el papel que le corresponde a la figura del tutor.

La inadecuación de un modelo de tutoría que situaba al tutor en un plano de superioridad respecto a su tutelado interpelaba a las instituciones universitarias a realizar una reflexión sobre el tema. Sensible a esta cuestión, hace tres años la Universitat Abat Oliba CEU recogió el guante y se interrogó a sí misma sobre la naturaleza y fines de la tutoría y los medios necesarios para hacerla real.

La respuesta a la primera pregunta llegó en forma de definición. El punto de arranque de la renovación de la acción tutorial tomaría por norte y guía la siguiente descripción de lo que debe ser un tutor: “Alguien que acompañe y promueva al alumno en su crecimiento en la vida universitaria, para llegar a ser un referente en su desarrollo, potenciando la comunicación con él para conocerlo, comprender su contexto y, así, poder informar y orientarlo adecuadamente”.

La contestación a la pregunta sobre el medio de i mplantar una tutoría de estas características tenía carácter de proceso, de camino por recorrer: el que media entre la tutoría y el mentoring. La idea, en consonancia con la definición inicial, era poner en marcha un proceso para que la acción tutorial incorporase enfoques y métodos propios del mentoring. De ahí nació el nombre del programa que se ha venido desarrollando: de la Tutoría al Mentoring.

De pilotar la nave en esta travesía se encargó el coach y director del Postgrado en Psicología y Coaching en el Deporte, Francisco-Solano Romero. Para Romero, la clave del mentoring es “desarrollar talento”, razón por la cual no importa quién enseña y quién aprende. Se parte de que “el alumno está lleno de capacidad y potencial”.

Tres años después, la UAO CEU se ha visto preparada para ofrecer a sus estudiantes de tercer y cuarto curso un acompañamiento desdoblado, en el que se diferencia la figura del tutor de la del mentor. Al tutor se le encomienda un asesoramiento fundamentalmente centrado en aspectos académicos y personales, mientras que el mentor complementa estos ámbitos con un trabajo centrado en el desarrollo de competencias profesionales e investigadoras.

El hecho de llegar a este punto ha sido el resultado de una transformación que incluía diversos objetivos: formación de los tutores y mentores, promoción de su talento, alineación con las expectativas de los alumnos y focalización de la acción tutorial a estimular el potencial de la persona. Objetivos que han determinado acciones: sesiones de formación para trabajar el diálogo con el alumno, la redacción de una guía del tutor y la elaboración de otra análoga para informar al alumno de lo que puede esperar de tutor y mentor. Desde la perspectiva del mentoring, la tutoría ha adquirido la dimensión integral que hoy se espera de ella.


Redefinir la tutoría desde un enfoque de mentoring

Al tutor se le encomienda un asesoramiento centrado en aspectos académicos y personales, mientras que el mentor se focaliza en el desarrollo de competencias profesionales e investigadoras.

En el paradigma actual de Universidad, que idealmente se guía por la lógica del desvelamiento y desarrollo de la vocación, irrumpe con fuerza un cuestionamiento sobre el papel que le corresponde a la figura del tutor.

La inadecuación de un modelo de tutoría que situaba al tutor en un plano de superioridad respecto a su tutelado interpelaba a las instituciones universitarias a realizar una reflexión sobre el tema. Sensible a esta cuestión, hace tres años la Universitat Abat Oliba CEU recogió el guante y se interrogó a sí misma sobre la naturaleza y fines de la tutoría y los medios necesarios para hacerla real.

La respuesta a la primera pregunta llegó en forma de definición. El punto de arranque de la renovación de la acción tutorial tomaría por norte y guía la siguiente descripción de lo que debe ser un tutor: “Alguien que acompañe y promueva al alumno en su crecimiento en la vida universitaria, para llegar a ser un referente en su desarrollo, potenciando la comunicación con él para conocerlo, comprender su contexto y, así, poder informar y orientarlo adecuadamente”.

La contestación a la pregunta sobre el medio de i mplantar una tutoría de estas características tenía carácter de proceso, de camino por recorrer: el que media entre la tutoría y el mentoring. La idea, en consonancia con la definición inicial, era poner en marcha un proceso para que la acción tutorial incorporase enfoques y métodos propios del mentoring. De ahí nació el nombre del programa que se ha venido desarrollando: de la Tutoría al Mentoring.

De pilotar la nave en esta travesía se encargó el coach y director del Postgrado en Psicología y Coaching en el Deporte, Francisco-Solano Romero. Para Romero, la clave del mentoring es “desarrollar talento”, razón por la cual no importa quién enseña y quién aprende. Se parte de que “el alumno está lleno de capacidad y potencial”.

Tres años después, la UAO CEU se ha visto preparada para ofrecer a sus estudiantes de tercer y cuarto curso un acompañamiento desdoblado, en el que se diferencia la figura del tutor de la del mentor. Al tutor se le encomienda un asesoramiento fundamentalmente centrado en aspectos académicos y personales, mientras que el mentor complementa estos ámbitos con un trabajo centrado en el desarrollo de competencias profesionales e investigadoras.

El hecho de llegar a este punto ha sido el resultado de una transformación que incluía diversos objetivos: formación de los tutores y mentores, promoción de su talento, alineación con las expectativas de los alumnos y focalización de la acción tutorial a estimular el potencial de la persona. Objetivos que han determinado acciones: sesiones de formación para trabajar el diálogo con el alumno, la redacción de una guía del tutor y la elaboración de otra análoga para informar al alumno de lo que puede esperar de tutor y mentor. Desde la perspectiva del mentoring, la tutoría ha adquirido la dimensión integral que hoy se espera de ella.


L’èxit recau a sentir-se universitari des del primer dia

Tenir una actitud receptiva, aprofitar els contactes amb els professors i les lectures recomanades són algunes de les claus

El primer any a la universitat és, possiblement, el capítol més intens d’una etapa que marca. I l’emoció ve donada en gran mesura per la novetat. Al final del Batxillerat, l’institut ja és un territori conegut i arribar a la universitat significa sortir a camp obert, lluny de la zona de confort. Diferents mètodes, diferents maneres d’avaluar o nous amics, són alguns dels estímuls que ens esperen durant el primer curs al campus.

El primer pas per iniciar amb èxit la primera experiència universitària és interpretar tots els canvis com a incentius. Cal entendre que es plantegen nous desafiaments i que, si es vol treure tot el suc a l’experiència, s’ha d’estar disposat a fer un pas més enllà de la línia que fins avui marcava el límit.

I aquesta actitud de cerca ha de començar en el marc de les relacions personals. La manera de ser i d’aprendre universitari és més obert, s’expressa en el diàleg, en el contrast d’emocions, pensaments i conviccions amb persones diverses. Per tant, és fonamental una actitud receptiva i disposada a establir contacte amb el nombre més gran de companys possible. Alguns acabaran sent amics per a tota la vida, uns altres, un record que s’evocarà amb simpatia i, per què no reconèixer-ho, també hi haurà qui no deixi una marca gaire duradora, però tots poden donar alguna cosa diferent. Part crucial del creixement com a universitari és aprofitar aquesta riquesa.

També cal treure el màxim partit del professor. Assistir a classe des del primer dia, portar al dia l’assignatura i no tenir cap problema a preguntar i posar en comú els dubtes. Algunes universitats ofereixen tutories personalitzades, i són l’espai ideal per aprofundir o resoldre qüestions relacionades amb la matèria. El tutor també és una figura clau en l’orientació de l’alumne de cara a traçar la seva vocació professional.

L’universitari també ha d’establir una relació especial i freqüent amb les lectures. Sempre cal tenir a mà alguna cosa per llegir: manuals complementaris, assajos, premsa i, fins i tot, gènere de ficció. Formar-se de manera autònoma a través de la lectura és clau per desenvolupar una visió àmplia del món. No cal limitar-se als marges estrets dels apunts.

Des del primer curs, l’estudiant és membre de ple dret de la Facultat. Aquesta posarà al seu abast possibilitats de realització personal molt diverses: activitats culturals, voluntariat, esports… Tot forma part de l’experiència. A més, és recomanable tenir present l’oportunitat de viure una experiència internacional mitjançant un programa d’intercanvi o de realitzar pràctiques professionals. L’èxit de l’etapa universitària no radica només en el títol, sinó en el creixement que s’arribi a aconseguir. I es comença des del primer dia.