¿Dispuesto a comprometerte con el Periodismo?

A comienzos de siglo, ante la popularización de internet, fraguó la idea de que estábamos en ciernes de la construcción de una sociedad ideal en términos democráticos. La libre circulación de mensajes, ideas y pensamientos permitiría que la opinión pública se expresase de forma pura e incondicionada, sin necesidad de la intermediación de ningún agente. En este idílico escenario comunicativo, los medios y el Periodismo se contemplaban como algo prescindible.

Dos décadas después, la realidad ha demostrado la inconsistencia de este ideal. Internet ha puesto mucha información a disposición del público, es cierto. Pero también es innegable que la sociedad digitalha dispuesto el escenario propicio no sólo a la proliferación de informaciones de peor calidad sino también a la difusión de noticias falsas o manipuladas. En este contexto, ya no es que no quepa defender que Periodismo es algo prescindible, es que puede afirmarse que los periodistas son más necesarios que nunca.

Aunque resulte paradójico, es una urgencia contemporánea que el Periodismo se reencuentre con los fundamentos clásicos del oficio, aquellos que ya señalaba Pulitzer: “El Periodismo mantiene a los dirigentes en el que es su deber. Desvela los secretos intentos de robo. Promociona todos los planes de progreso que resultan esperanzadores. Sin él, la opinión pública no tendría forma y sería muda”.

En la aparente exuberancia comunicativa de la sociedad digital, se ha producido una desestructuración y enmudecimiento de la opinión pública. La gran tarea que tendrán ante sí los que hoy estudian Periodismo en la Universidad será servirse de la fuerza expansiva de las herramientas digitales para dar voz a aquellas informaciones relevantes que han de servir para formar a la opinión pública.

Para ello, se necesita un conocimiento de la nuevas técnicas y tecnologías de la información, en permanente evolución y, además, un compromiso vocacional. Un compromiso que se traduce en una actitud, una disposición personal resumida en los siguientes puntos:

1. Ser realista, no añadir ni quitar nada por cuenta propia. Hay que verificar cada información antes de escribir.

2. Las noticias están esperando para ser contadas. Hay que prestar atención a lo que sucede cerca, donde se puede encontrar muchas cosas interesantes de las que informar. Buscar lo noticiable en la vida diaria.

3. Escribir desde el punto de vista propio. Ese ángulo personal, esa perspectiva, es con lo que se consigue la diferencia.

4. No maquillar ni manipular las noticias, mejor dejar la imaginación para otros menesteres. A nadie le gustan las mentiras y el público no las perdona.

5. Una descripción simple siempre es mejor que una exageración.

6. Ser preciso. No existe más información que la información exacta. La gente confía en lo que se cuenta, no esperan ser defraudados.

7. Es difícil que la gente entienda de qué estás hablando si no se escribe correctamente.

8. Leer mucho y expandir el vocabulario, una historia corta no será tan emocionante si repite palabras en cada línea.

9. Es necesario cuidar a las fuentes.

10. Llevar siempre un cuaderno, un portátil, un móvil, una cámara… Nunca se sabe cuándo puede suceder algo interesante.


El Derecho no se entiende sin las personas

Circula en la sociedad la idea de que el Derecho es una disciplina que se limita a la ley, un estereotipo que deja poco margen de originalidad y creatividad a la tarea del jurista. Se ha creado en torno al Derecho un cliché de inmovilismo, de ser un campo de conocimiento poco dado a la originalidad y reticente a los cambios. Nada más contrario a la realidad de la actividad jurídica.

El Derecho se sirve de la ley pero sirve a la sociedad. Esto obliga al jurista a estar en permanente estado de alerta. Al fin y al cabo, lo que el Derecho ofrece es un marco que permite a las personas relacionarse con seguridad y confianza. No son normas arbitrarias, sino que reflejan una idea de equilibrio entre los intereses en juego, y esta noción de equilibrio es cambiante, se ve alterada por la evolución social.

Por ejemplo, actualmente, la sociedad digital provoca confluencias y contraposiciones de intereses insospechadas hace una década. Hay que buscar nuevos equilibrios, y para ello hay que tener capacidad de entender el contexto. Sólo así se generarán soluciones estables y satisfactorias. Éste es el gran desafío del jurista de hoy. El Derecho no requiere grandes “almacenadores” de códigos, sino personas, entre otras, con las siguientes cualidades:

• Poseer un buen hábito de lectura, disfrutar leyendo, capacidad de observación, de argumentación, de redacción, capacidad de análisis y comprensión de textos; además de una buena retórica y oratoria.

• Ser empático, saber tratar a las personas y sus conflictos con el fin de ayudar a través de la interpretación y valoración adecuada de las leyes y normas vigentes.

• Saber que, aparte de estudiar todas las materias del plan de estudio, hay que ser consciente que es básica la realización de prácticas, ir ganando experiencia, tener contacto con el mundo laboral del Derecho antes de salir de la universidad.

• Tener interés por conocer las distintas ramas del Derecho (civil, mercantil, laboral, administrativo, fiscal, constitucional, procesal o penal) y de las diferentes profesiones ligadas con lo jurídico (abogacía, procuraduría, judicaturas, notarías, registros, carrera diplomática, etc.). Este conocimiento conducirá a determinar el ámbito concreto de especialización, cuestión clave en el mundo jurídico.

• Saber que una vez obtenido el título de abogado, no se acaban los estudios. La aplicación y defensa de la ley es tarea diaria y ésta cambia, hay que estar en continua formación para realizar un correcto desempeño de la profesión.


Decidir estudios en las coordenadas de la información y la vocación

Cuando la universidad se abre a sus futuros estudiantes contribuye de forma determinante a definir una preferencia sólida.

Hace un año, Job Lab CEU-Santander Universidades puso en marcha el Degree Advisor, una herramienta en la que el estudiante tiene a su disposición un completo test de orientación vocacional e información estadística sobre la oferta académica y las tendencias del mundo profesional. Transcurrido este tiempo, 10.400 personas han hecho uso de él, lo que permite extraer algunas conclusiones. La primera de ellas es que, para una parte importante de los estudiantes, la elección de estudios universitarios no es una decisión sencilla, ya que el 51 % de los usuarios del Degree Advisor confesaba no tener claro qué querían estudiar. La segunda es que los preuniversitarios aprecian la información de calidad que les ayude a hacerse una idea ajustada de la realidad universitaria y de las posibilidades profesionales asociadas: el 86 % de los que han utilizado el Degree Advisor lo recomendaría a amigos y familiares y 8 de cada 10 usuarios valoran la importancia de conocer la demanda laboral de los estudios que quieren realizar.

El tránsito a la universidad es un camino en el que la ilusión y las expectativas tienen su correspondencia en lógicos temores e incertidumbres. Es un proceso en el que la emoción y la razón juegan, se entremezclan y se condicionan entre sí. En este contexto, contar con orientación cualificada aporta valor diferencial en ambos polos. El de la razón se refuerza con la información precisa de planes de estudio y realidad profesional. Mientras que la emoción se relaciona con la idea de vocación, una vocación que se forja desde el conocimiento no sólo del entorno sino también, y principalmente, de uno mismo.

Vocación e información –emoción y razón- son las coordenadas en las que debe situarse la elección de carrera universitaria. Una decisión que, además, cuenta con un ingrediente simbólico adicional: para muchos jóvenes es la primera decisión de largo alcance que toman de forma autónoma. Es importante, por tanto, contribuir a que, cuando se decanten por una de las muchas opciones que pone a su alcance el sistema universitario, lo hagan a partir de una buena sintonía entre la vocación y la información. Si las emociones y los argumentos racionales están alineados, es seguro que la decisión ha sido acertada.

Las universidades juegan un papel importantísimo en este aspecto. Cuando la universidad se abre a sus futuros estudiantes, enseñándoles en qué consiste ser universitario, qué les cabe esperar de ese período de su vida y a qué proyecto vital tendrán acceso, contribuye de forma determinante a definir una vocación sólida. Ésta es la idea con la que desde hace años la Universitat Abat Oliba CEU celebra sus Talleres Vocacionales, un día en el que el estudiante se pone en la piel de un universitario y anticipa adónde le conducirían los siguientes cuatro años si optara por un determinado grado. Una jornada en la que la información de primera mano se combina con el valor emocional de la experiencia. Información y vocación.


Siete fundamentos del criminólogo

Ha de tener una visión ‘macro’ de todo lo que comporta el delito, por eso es una profesión más versátil y diversa de lo que en principio el tópico presenta

Cuando uno se refiere a la profesión de criminólogo, la mente enseguida recurre a clichés de la cultura popular. Huellas dactilares, análisis balístico, autopsias…Todo esto es verdad, pero sólo es parte de la verdad del criminólogo. El ‘factor CSI’ corresponde al elemento criminalístico del oficio del criminólogo, pero éste abarca muchos otros campos. Al criminólogo le incumbe una comprensión global del delito, desde su origen a su materialización.

El criminólogo ha de tener una visión ‘macro’ de todo lo que comporta el delito, por eso es una profesión más versátil y diversa de lo que en principio el tópico presenta. Esta versatilidad conecta con las aptitudes que se necesitan para ser un buen profesional de la Criminología:

Gusto por el método y el análisis: la función del criminólogo tiene un soporte empírico incuestionable y una forma analítica de abordar los problemas. La mente analítica, metódica y sistemática se encuentra cómoda en la labor del criminólogo.

Curiosidad: el criminólogo no es una persona encerrada en un laboratorio y únicamente enfrascada en unas evidencias. Debe ser una persona interesada en el mundo, con una curiosidad insaciable por los “porqués”. No se trata únicamente de resolver casos, hay que entender qué hay detrás de la delincuencia para poder prevenirla y anticiparse

Interés en las nuevas tecnologías: si una cosa permite la criminología es estar en contacto con avances técnicos y científicos. La pasión por el progreso técnico-científico es vital para ser un buen criminólogo

Empatía: en el desarrollo de su profesión, el criminólogo trata con personas en situaciones traumáticas. También interactúa con entornos difíciles. La capacidad para entender lo que sucede en el plano emocional es clave

Comunicación: en conexión con el punto anterior. La profesión de criminólogo requiere dotes comunicativas. La persona que sea capaz de expresar con orden sus ideas y saber elegir las palabras para llegar a cada público tendrá mucho ganado como criminólogo

Sentido de la justicia: quien se dedica a la criminología ha de tener una natural tendencia a buscar el punto de equilibrio. El criminólogo forma parte esencial del sistema de justicia y tiene que desarrollar su trabajo sabiendo la posición que ocupa

Internacional: la cooperación internacional es cada vez más importante en la Criminología. El criminólogo mira cada vez más hacia el exterior. La profesión permite un constante intercambio con personas de otros países

La formación en Criminología y Seguridad es, actualmente, la puerta a un campo de desarrollo profesional fascinante. El criminólogo puede hacer carrera tanto en el ámbito público como en el privado. Cuerpos y fuerzas de seguridad, Administración de Justicia, servicios de seguridad privada, ONG’s, oficinas de atención a la víctima…Todos estos ámbitos necesitan criminólogos.

Desde hace años, la Universitat Abat Oliba CEU imparte el grado en Criminología y Seguridad en combinación con otros grados afines como el de Derecho o el de Psicología (es la única universidad en Cataluña que oferta esta última combinación). La UAO CEU lo considera un componente estratégico de su propuesta, razón por la cual el curso que viene da un nuevo impulso a esta formación mediante la potenciación de la parte presencial del grado en Criminología y Seguridad.


Comunicar a la altura de la revolución gastronómica

El factor del marketing y la comunicación está llamado no sólo a diferenciar las distintas propuestas, sino también a generar nuevas oportunidades de negocio

La capacidad para dotar de significado a acciones primarias, inicialmente motivadas por estrictas necesidades elementales, es un hecho que califica al ser humano. La humanidad proyecta su necesidad de sentido sobre todo lo que hace. Al hablar, nos emocionamos; al respirar, nos relajamos; al mirar, contemplamos…Y, cuando comemos y bebemos, celebramos, brindamos, trabajamos, desconectamos de las urgencias y conectamos con los sentidos y con la persona que se sienta con nosotros a la mesa. Lo lejos que el hecho de comer está hoy del simple acto de alimentarse demuestra la importancia de lo intangible. La vertiginosa evolución de la Gastronomía y la Enología durante los últimos años son el mejor ejemplo.

De hecho, hoy, una propuesta gastronómica reside, fundamentalmente, en lo que transmite. Como comenta la periodista especializada en comunicación gastronómica Anna Riera Pi, “hoy no salimos a un restaurante para alimentarnos, sino para disfrutar de una experiencia; elegimos un restaurante de comida peruana para que nos sorprenda o un restaurante de cocina tradicional buscando la comida de la abuela o de nuestra infancia”. Por esta razón, la comunicación es parte esencial del modelo de negocio gastronómico. “En un restaurante, todo comunica. No es lo mismo entrar en un restaurante introduciendo un código en la puerta y entrar en solitario, como ocurre en el Restaurante Enigma de Albert Adrià, que nada más entrar ser recibido por el chef que sirve los primeros platos del menú en la barra de la propia cocina, como ocurre en el Restaurante Nerúa de Josean Alija”.

No sólo se trata del valor de la experiencia, la cocina hoy también define identidades y es una pieza importante de lo que queremos ser. “Ya lo dice Michiel Bakker, director del programa Global Food Services para Google, los jóvenes millenials y la generación Z consideran que la comida es la forma más fundamental, sostenible y accesible que tienen para ayudarse a sí mismos a ser mejores y cuidar su mente, su cuerpo y su estado anímico”. Y ahí entra el marketing, que permite definir las necesidades de los clientes y proponerles la solución que más se adapte a ellos.

Como Francia o Italia

Alrededor de la Gastronomía y la Enología se está generando todo un universo de atributos que hay que saber gestionar y comunicar. Pero no sólo es eso. La propia evolución del servicio y del producto reclama nuevas y especializadas formas de comunicar. “En un momento en el que el nivel gastronómico es tan alto, hacen falta más profesionales que sepan diseñar la estrategia a seguir a la hora de comunicar, que entiendan cómo pueden construir una marca de forma diferencial y sepan estudiar a sus clientes o consumidores para entender y dar respuesta a sus necesidades”, destaca Riera Pi.

Y más en España, donde, a juicio de esta comunicadora, que además dirige el postgrado en Marketing y Comunicación Gastronómica y Enológica de la Universitat Abat Oliba CEU, hace falta saber explicar al mundo la revolución culinaria que España ha vivido en los últimos 20 años, protagonizado por todo el territorio. “Francia e Italia nos llevan muchos años de ventaja en este terreno. Cómo me dijo Ferran Adrià en una reciente entrevista, la alta cocina española es la última vanguardia culinaria, nuestro deber es explicarla para que en el futuro se pueda seguir estudiando”.

El factor del marketing y la comunicación está llamado no sólo a diferenciar las distintas propuestas, sino también a generar nuevas oportunidades de negocio. Esto quiere decir que se necesitarán profesionales especializados, que conozcan las dinámicas específicas del sector y entiendan las tendencias en el comportamiento del consumidor. El marketing y la comunicación son hoy ingredientes fundamentales en toda mesa (o emprendimiento) que tenga voluntad de ser relevante y, por tanto, ser negocio.


Humildad, empatía y creatividad para liderar en el aula

¿Escucho activamente en las reuniones de profesores a mis colegas? ¿Acepto las propuestas de los demás, aunque sean muy diferentes originalmente a las mías? ¿Facilito que se produzca el encuentro entre los docentes, por muy alejados que estén unos de otros? (Universitat Abat Oliba CEU / Universitat Abat Oliba CEU).

A lo largo de su trayectoria, todo docente se encuentra con situaciones en las que se genera alguna disrupción en el aula, ya sea por el comportamiento del estudiante o por la incapacidad del maestro para sintonizar con las expectativas de sus alumnos (o porque ambos factores suceden al mismo tiempo). Igualmente, con más frecuencia de la que solemos advertir, también se generan dinámicas virtuosas en las que el maestro y la clase evolucionan de una forma armónica y alineada.

Ambas situaciones se van a producir, casi inexorablemente, pero lo que va a situar al maestro en una posición de liderazgo será su capacidad para entender por qué suceden. Descifrar las causas de una dinámica distorsionada o de un funcionamiento grupal constructivo requiere adentrarse en la naturaleza del liderazgo y de las condiciones en las que genera cambio positivo. Éste es el punto de vista diferencial que ofrece al maestro el hecho de tener una visión integral de su posición de líder de un grupo.

Así lo explica el profesor de los grados de Educación Infantil y Educación Primaria de la Universitat Abat Oliba CEU, Miguel Ángel Belmonte, que tuvo la ocasión de formarse como facilitador del Center for Creative Leadership (CCL). “Me ayudó a descifrar las claves de algunos de aquellos éxitos y a comprender mejor el porqué de ciertos fracasos. Descubrí la eficacia y la flexibilidad de un liderazgo interdependiente en el que todos aprendemos de todos y las actividades son concebidas como procesos de crecimiento abiertos”.

La experiencia de indagación en la lógica de este liderazgo horizontal le condujo a reconocer tres valores claves en la vida del aulahumildadempatía creatividad. La traslación al aula de estos tres valores ha de llevar al maestro a ver que la humildad comporta saber que las respuestas más creativas suelen venir de aquél de quien menos se espera; que la empatía, traducida en consensos de grupo, no representa una cesión, sino una nueva convicción; y que la creatividad es un valor a flor de piel en los niños, porque “tienen una mente abierta, que no tiene miedo al fracaso”.

En estos tres ejes, todos los miembros de la comunidad de la escuela tienen posibilidad de participar y ser protagonistas. Es un liderazgo que cohesiona, en el que el maestro se presenta como un modelo, pero no como un modelo perfecto. Como apunta Belmonte, los equipos docentes no somos “superhéroes con súper poderes, pero hemos de ser capaces de ofrecer a nuestros alumnos con claridad un modelo de cohesión donde nadie queda ‘en fuera de juego’, donde todos resultamos insospechadamente válidos para la tarea colectiva”.

Belmonte, que afirma que lo primero para lograr armonía en el aula es conseguir transmitir cohesión entre los docentes, también considera necesario plantearse periódicamente las siguientes preguntas: ¿Escucho activamente en las reuniones de profesores a mis colegas? ¿Acepto las propuestas de los demás, aunque sean muy diferentes originalmente a las mías? ¿Facilito que se produzca el encuentro entre los docentes, por muy alejados que estén unos de otros? Este docente será uno de los ponentes de la próxima edición monográfica de Education Talks, que se celebra el próximo 30 de noviembre y tratará el tema de Liderazgo en el aula y cohesión de grupo.


Redefinir la tutoría desde un enfoque de mentoring

Al tutor se le encomienda un asesoramiento centrado en aspectos académicos y personales, mientras que el mentor se focaliza en el desarrollo de competencias profesionales e investigadoras.

En el paradigma actual de Universidad, que idealmente se guía por la lógica del desvelamiento y desarrollo de la vocación, irrumpe con fuerza un cuestionamiento sobre el papel que le corresponde a la figura del tutor.

La inadecuación de un modelo de tutoría que situaba al tutor en un plano de superioridad respecto a su tutelado interpelaba a las instituciones universitarias a realizar una reflexión sobre el tema. Sensible a esta cuestión, hace tres años la Universitat Abat Oliba CEU recogió el guante y se interrogó a sí misma sobre la naturaleza y fines de la tutoría y los medios necesarios para hacerla real.

La respuesta a la primera pregunta llegó en forma de definición. El punto de arranque de la renovación de la acción tutorial tomaría por norte y guía la siguiente descripción de lo que debe ser un tutor: “Alguien que acompañe y promueva al alumno en su crecimiento en la vida universitaria, para llegar a ser un referente en su desarrollo, potenciando la comunicación con él para conocerlo, comprender su contexto y, así, poder informar y orientarlo adecuadamente”.

La contestación a la pregunta sobre el medio de i mplantar una tutoría de estas características tenía carácter de proceso, de camino por recorrer: el que media entre la tutoría y el mentoring. La idea, en consonancia con la definición inicial, era poner en marcha un proceso para que la acción tutorial incorporase enfoques y métodos propios del mentoring. De ahí nació el nombre del programa que se ha venido desarrollando: de la Tutoría al Mentoring.

De pilotar la nave en esta travesía se encargó el coach y director del Postgrado en Psicología y Coaching en el Deporte, Francisco-Solano Romero. Para Romero, la clave del mentoring es “desarrollar talento”, razón por la cual no importa quién enseña y quién aprende. Se parte de que “el alumno está lleno de capacidad y potencial”.

Tres años después, la UAO CEU se ha visto preparada para ofrecer a sus estudiantes de tercer y cuarto curso un acompañamiento desdoblado, en el que se diferencia la figura del tutor de la del mentor. Al tutor se le encomienda un asesoramiento fundamentalmente centrado en aspectos académicos y personales, mientras que el mentor complementa estos ámbitos con un trabajo centrado en el desarrollo de competencias profesionales e investigadoras.

El hecho de llegar a este punto ha sido el resultado de una transformación que incluía diversos objetivos: formación de los tutores y mentores, promoción de su talento, alineación con las expectativas de los alumnos y focalización de la acción tutorial a estimular el potencial de la persona. Objetivos que han determinado acciones: sesiones de formación para trabajar el diálogo con el alumno, la redacción de una guía del tutor y la elaboración de otra análoga para informar al alumno de lo que puede esperar de tutor y mentor. Desde la perspectiva del mentoring, la tutoría ha adquirido la dimensión integral que hoy se espera de ella.


Redefinir la tutoría desde un enfoque de mentoring

Al tutor se le encomienda un asesoramiento centrado en aspectos académicos y personales, mientras que el mentor se focaliza en el desarrollo de competencias profesionales e investigadoras.

En el paradigma actual de Universidad, que idealmente se guía por la lógica del desvelamiento y desarrollo de la vocación, irrumpe con fuerza un cuestionamiento sobre el papel que le corresponde a la figura del tutor.

La inadecuación de un modelo de tutoría que situaba al tutor en un plano de superioridad respecto a su tutelado interpelaba a las instituciones universitarias a realizar una reflexión sobre el tema. Sensible a esta cuestión, hace tres años la Universitat Abat Oliba CEU recogió el guante y se interrogó a sí misma sobre la naturaleza y fines de la tutoría y los medios necesarios para hacerla real.

La respuesta a la primera pregunta llegó en forma de definición. El punto de arranque de la renovación de la acción tutorial tomaría por norte y guía la siguiente descripción de lo que debe ser un tutor: “Alguien que acompañe y promueva al alumno en su crecimiento en la vida universitaria, para llegar a ser un referente en su desarrollo, potenciando la comunicación con él para conocerlo, comprender su contexto y, así, poder informar y orientarlo adecuadamente”.

La contestación a la pregunta sobre el medio de i mplantar una tutoría de estas características tenía carácter de proceso, de camino por recorrer: el que media entre la tutoría y el mentoring. La idea, en consonancia con la definición inicial, era poner en marcha un proceso para que la acción tutorial incorporase enfoques y métodos propios del mentoring. De ahí nació el nombre del programa que se ha venido desarrollando: de la Tutoría al Mentoring.

De pilotar la nave en esta travesía se encargó el coach y director del Postgrado en Psicología y Coaching en el Deporte, Francisco-Solano Romero. Para Romero, la clave del mentoring es “desarrollar talento”, razón por la cual no importa quién enseña y quién aprende. Se parte de que “el alumno está lleno de capacidad y potencial”.

Tres años después, la UAO CEU se ha visto preparada para ofrecer a sus estudiantes de tercer y cuarto curso un acompañamiento desdoblado, en el que se diferencia la figura del tutor de la del mentor. Al tutor se le encomienda un asesoramiento fundamentalmente centrado en aspectos académicos y personales, mientras que el mentor complementa estos ámbitos con un trabajo centrado en el desarrollo de competencias profesionales e investigadoras.

El hecho de llegar a este punto ha sido el resultado de una transformación que incluía diversos objetivos: formación de los tutores y mentores, promoción de su talento, alineación con las expectativas de los alumnos y focalización de la acción tutorial a estimular el potencial de la persona. Objetivos que han determinado acciones: sesiones de formación para trabajar el diálogo con el alumno, la redacción de una guía del tutor y la elaboración de otra análoga para informar al alumno de lo que puede esperar de tutor y mentor. Desde la perspectiva del mentoring, la tutoría ha adquirido la dimensión integral que hoy se espera de ella.


El éxito está en sentirse universitario desde el primer día

Tener una actitud receptiva, aprovechar los contactos con los profesores y las lecturas recomendadas son algunas de las claves

El primer año en la universidad es, posiblemente, el capítulo más intenso de una etapa que deja huella. Y la emoción viene dada en gran medida por la novedad. Al final del Bachillerato, el Instituto ya es un territorio conocido y llegar a la universidad significa salir a campo abierto, lejos de la zona de confort. Diferentes métodos, distintas formas de evaluar o nuevos amigos, son algunos de los estímulos que aguardan en primer curso en el campus.

El primer paso para iniciar con éxito la primera experiencia universitaria es interpretar todos los cambios como incentivo. Hay que entender que se plantean nuevos desafíos y que, si se quiere sacar todo el jugo a la experiencia, se ha de estar dispuesto a dar un paso más allá de la línea que hasta la fecha marcaba el límite.

Y esta actitud de búsqueda debe comenzar en el plano de las relaciones personales. El modo de ser y de aprender universitario es más abierto, se expresa en el diálogo, en el contraste de emociones, pensamientos y convicciones con personas diversas. Por tanto, es fundamental una actitud receptiva y dispuesta a establecer contacto con el mayor número de compañeros posible. Algunos terminarán siendo amigos de por vida, otros, un recuerdo que se evocará con simpatía y, por qué no reconocerlo, también habrá quien no deje una huella demasiado duradera, pero todos pueden dar algo diferente. Parte crucial del crecimiento como universitario es aprovechar esa riqueza.

También hay que sacar el máximo partido del profesor. Asistir a clase desde el primer día, llevar al día la asignatura y no tener ningún problema en preguntar y poner en común las dudas. Algunas universidades ofrecen tutorías personalizadas, es el espacio ideal para profundizar o resolver cuestiones relacionadas con la materia. El tutor también es una figura clave en la orientación del alumno de cara a trazar su vocación profesional.

El universitario debe también establecer una relación especial y frecuente con las lecturas. Siempre hay que tener a mano algo que leer: manuales complementarios, ensayos, prensa e, incluso, género de ficción. Formarse de manera autónoma a través de la lectura es clave para desarrollar una visión amplia del mundo. No hay que limitarse a los estrechos márgenes de los apuntes.

Desde el primer curso, el estudiante es miembro de pleno derecho de la Facultad. Ésta pondrá a su alcance posibilidades de realización personal muy diversas: actividades culturales, voluntariado, deportes…Todo forma parte de la experiencia. Además, es recomendable tener presente la oportunidad de vivir una experiencia internacional mediante un programa de intercambio o de realizar prácticas profesionales. El éxito de la etapa universitaria no radica sólo en el título, sino en el crecimiento que se llegue alcanzar. Y se comienza desde el primer día.


Doce cualidades del publicista de la era digital

Ocupa un papel central en la estrategia de empresas y organizaciones

El mundo de la publicidad está ante una etapa fascinante y de cambios vertiginosos. La digitalización es el motor que los impulsa y acelera. Un dato basta para entender esta realidad: si actualmente la inversión publicitaria para móviles no supera el 20 %, se calcula que ésta alcanzará el 30 % en dos años, según datos del Advertising Expenditure Forecasts.

El entorno digital ha situado al publicista en un ecosistema en el que son viables ideas y proyectos que antes sólo podían existir en la imaginación. El profesional de este campo tiene ante sí un reto equiparable al de los pioneros: explorar todo el abanico de posibilidades semánticas y visuales que se abre ante él. Se lleva tiempo hablando de que la mejor acción de publicidad y comunicación es la que genera experiencia, pues bien, lo digital parece el mejor aliado para suscitarla. Es una época irrepetible para trabajar en Publicidad.

Por esta razón, el publicista ocupa un papel central en la estrategia de empresas y organizaciones. Un papel principal que requiere no sólo de conocimientos técnicos sino de unas cualidades personales muy específicas. Se resumen en estos doce puntos:

1. Un requisito fundamental es la perseverancia.

2. La valentía en este mundo es muy importante, hay que atreverse y no tener miedo de nada ni de nadie.

3. Ser organizado, la inspiración llega cuando llega, pero hay que seguir un método de trabajo.

4. Dedicar tiempo al portfolio, es lo que mejor habla de uno mismo. Se cuidadoso, es tu carta de presentación.

5. La perfección es difícil de conseguir, pero con esfuerzo y talento se puede quedar muy cerca de ella. No hay que rendirse.

6. Preguntar, preguntar por todo lo que se tenga dudas. Nadie nace sabiendo. Siempre habrá cosas que no se sepan hacer.

7. Darle vueltas a las cosas, la línea recta no siempre es el camino más adecuado.

8. Se debe saber escuchar al mercado y más que nada tener mucha paciencia, pues por medio de prueba y error en el que se llega a una campaña publicitaria exitosa.

9. Otra característica básica del publicitario es la de trabajar en equipo.

10. Hay que ser divertido, te surgirán mejores ideas.

11. Haz las cosas tú mismo siempre que puedas, ocúpate de que tu trabajo hable bien de tu trabajo.

12. Sueña, cree, crea y haz imaginar.