¿Qué quiero estudiar? ¿Dónde quiero llegar? ¿Cuál es mi universidad?

Tengo muchos grados en mente pero no sé qué hacer… Muchas son las preguntas que empiezan a crecer cuando tenemos que decidir nuestro futuro. Muy pronto elegimos nuestros caminos, pero hay muchas maneras de poder guiarnos en esta etapa, desde los servicios de orientación, nuestros familiares y amigos, jornadas de puertas abiertas y, sobretodo, preguntar e informarnos allí donde queramos ir.

La vida va más allá de los libros y los exámenes, va de aprender, crecer y, por encima de todo, disfrutar para poder llegar a tus objetivos. Es necesario que busques la razón que te motiva, la que te hacer ser tú.

Piensa más allá de las soluciones que se te ofrecen. Cuestiónate las cosas, sé inconformista y piensa que tus próximos pasos determinarán tu camino; decide cuáles quieres que sean. Utiliza los medios que tienes para mirar hacia nuevos horizontes y nuevas posibilidades que te hagan avanzar en tu camino. Incluso lo que puede parecer un obstáculo puede convertirse en aliado ante los momentos de adversidad.

Nadie ha dicho que sea un camino fácil, pero cuando haces aquello que te apasiona, siempre vale la pena; son los pasos previos y concretos de tu vida profesional. Que nadie te diga lo que puedes hacer y lo que no, solamente tú te puedes poner tus límites y sabes hasta donde eres capaz de llegar. Todos los caminos cuestan, pero con esfuerzo y dedicación podemos conseguirlo todo.

Escoger universidad o qué querer hacer en nuestro futuro más inmediato es una decisión i un momento muy importantes, nos puede poner nerviosos o hacer perder el sueño, pero estudiar lo que te gusta para poder dedicarte profesionalmente te hace vibrar, te motiva, te saca una sonrisa pensando en lo que vendrá después i en lo que puedes llegar a hacer. Éste es tu momento, el inicio de tu futuro. Como todo, la vida es una combinación de paciencia, tiempo, motivación, dedicación y saber disfrutar de los pequeños momentos.

Tienes que crecer como profesional, pero también tienes que hacerlo como persona. Durante tu etapa universitaria tienes que conversar, hacer amigos, explorar, reír, descubrir, aprender, investigar, divertirte y ser inconformista… Descubrir tu potencial y descubrirte a ti mismo. Tienes que vivir mil experiencias, pero sobretodo, disfrutar de aquello que has elegido hacer.

¿Cómo puedo saber dónde estudiar? ¿Qué puedo hacer si no sé qué estudiar? Hay mil maneras y mil consejos para responder a estas preguntas, pero una de las mejores respuestas es preguntar i verlo con tus propios ojos, visita las universidades, habla con los profesores, infórmate, pregunta y luego vuelve a preguntar.


Comprometerse con la igualdad a través de la educación

Si la sociedad actual provee estructuras que allanen el camino al desarrollo del talento se favorecerá la equidad de oportunidades

 

Durante estas semanas se ha hablado mucho de igualdad. Es un concepto que en los dos últimos siglos ha evolucionado mucho. La igualdad fue una de las banderas de las revoluciones liberales. Y, efectivamente, bajo ese impulso fueron cayendo las figuras que institucionalizaban un tratamiento desigual de las personas: estamentos, gremios… Era una igualdad formalista, a la medida de la burguesía dominante, que se centraba únicamente en remover distinciones jurídicas entre los hombres –las mujeres tardaron un siglo más en entrar en la ecuación- pero que le era indiferente si la igualdad formalmente proclamada tenía una traslación real a la vida social y económica de las personas.

Así pues, el reto de los movimientos sociales de finales del XIX y del XX fue traducir en igualdad material el ideal que formalmente se había proclamado. Es una lógica que se manifiesta todavía en muchos campos. De hecho, la causa actual de la mujer discurre por ese mismo camino: el que lleva de la igualdad formal a la material, del ideal a la realidad, de las musas al teatro.

Al final, de lo que estamos hablando es de articular una sociedad en la que haya una efectiva igualdad de oportunidades, y esto, a largo plazo, sólo puede obtenerse si existe un compromiso firme con la educación. El mayor capital de una persona es su talento, sólo si la sociedad provee estructuras que allanen el camino a su desarrollo nos estaremos acercando a la igualdad real.

Para esto se necesita el compromiso de todos los actores sociales: públicos y privados. Es habitual señalar al sector público como el único responsable de sostener la acción social, algo que, por un lado, supone una carga demasiado exigente y, por otro, implica también la exclusión de agentes de la sociedad civil con gran potencial.

En el campo educativo, la implicación de instituciones privadas a la causa de la igualdad es fundamental, ya que su participación ayuda a introducir un factor de pluralidad en el sistema. Esto es algo que en sociedades como la estadounidense tienen muy interiorizado, a través de figuras como el mecenazgo. En España, aunque esta mentalidad filantrópica dista de estar plenamente arraigada en las instituciones privadas, sí hay ejemplos que, desde hace tiempo, están marcando el rumbo.

Uno de estos faros de compromiso con la educación lo proporciona el grupo educativo CEU, en el que se integran diez colegios y tres universidades, y que desde hace años es la institución privada que más fondos destina a ayudas al estudio. Entre ellas se encuentran las becas delCEU Merit Program, que desde su creación no han parado de crecer en número. Las becas se conceden sobre el coste del curso de un grado universitario en función del talento y esfuerzo demostrado en el Bachillerato o en alguno de los ciclos que dan acceso a la universidad. La idea es evitar que el estudiante con buenos resultados deje de cursar el grado que ha elegido por motivos económicos. En el caso concreto de la Universitat Abat Oliba, este año se ofrecen 66 becas -13 de ellas, internacionales- a las que se puede presentar candidatura hasta el 4 de junio.