Humildad, empatía y creatividad para liderar en el aula

¿Escucho activamente en las reuniones de profesores a mis colegas? ¿Acepto las propuestas de los demás, aunque sean muy diferentes originalmente a las mías? ¿Facilito que se produzca el encuentro entre los docentes, por muy alejados que estén unos de otros? (Universitat Abat Oliba CEU / Universitat Abat Oliba CEU).

A lo largo de su trayectoria, todo docente se encuentra con situaciones en las que se genera alguna disrupción en el aula, ya sea por el comportamiento del estudiante o por la incapacidad del maestro para sintonizar con las expectativas de sus alumnos (o porque ambos factores suceden al mismo tiempo). Igualmente, con más frecuencia de la que solemos advertir, también se generan dinámicas virtuosas en las que el maestro y la clase evolucionan de una forma armónica y alineada.

Ambas situaciones se van a producir, casi inexorablemente, pero lo que va a situar al maestro en una posición de liderazgo será su capacidad para entender por qué suceden. Descifrar las causas de una dinámica distorsionada o de un funcionamiento grupal constructivo requiere adentrarse en la naturaleza del liderazgo y de las condiciones en las que genera cambio positivo. Éste es el punto de vista diferencial que ofrece al maestro el hecho de tener una visión integral de su posición de líder de un grupo.

Así lo explica el profesor de los grados de Educación Infantil y Educación Primaria de la Universitat Abat Oliba CEU, Miguel Ángel Belmonte, que tuvo la ocasión de formarse como facilitador del Center for Creative Leadership (CCL). “Me ayudó a descifrar las claves de algunos de aquellos éxitos y a comprender mejor el porqué de ciertos fracasos. Descubrí la eficacia y la flexibilidad de un liderazgo interdependiente en el que todos aprendemos de todos y las actividades son concebidas como procesos de crecimiento abiertos”.

La experiencia de indagación en la lógica de este liderazgo horizontal le condujo a reconocer tres valores claves en la vida del aulahumildadempatía creatividad. La traslación al aula de estos tres valores ha de llevar al maestro a ver que la humildad comporta saber que las respuestas más creativas suelen venir de aquél de quien menos se espera; que la empatía, traducida en consensos de grupo, no representa una cesión, sino una nueva convicción; y que la creatividad es un valor a flor de piel en los niños, porque “tienen una mente abierta, que no tiene miedo al fracaso”.

En estos tres ejes, todos los miembros de la comunidad de la escuela tienen posibilidad de participar y ser protagonistas. Es un liderazgo que cohesiona, en el que el maestro se presenta como un modelo, pero no como un modelo perfecto. Como apunta Belmonte, los equipos docentes no somos “superhéroes con súper poderes, pero hemos de ser capaces de ofrecer a nuestros alumnos con claridad un modelo de cohesión donde nadie queda ‘en fuera de juego’, donde todos resultamos insospechadamente válidos para la tarea colectiva”.

Belmonte, que afirma que lo primero para lograr armonía en el aula es conseguir transmitir cohesión entre los docentes, también considera necesario plantearse periódicamente las siguientes preguntas: ¿Escucho activamente en las reuniones de profesores a mis colegas? ¿Acepto las propuestas de los demás, aunque sean muy diferentes originalmente a las mías? ¿Facilito que se produzca el encuentro entre los docentes, por muy alejados que estén unos de otros? Este docente será uno de los ponentes de la próxima edición monográfica de Education Talks, que se celebra el próximo 30 de noviembre y tratará el tema de Liderazgo en el aula y cohesión de grupo.


Redefinir la tutoria des d’un enfocament de mentoring

En el paradigma actual d’Universitat, que idealment es guia per la lògica de la revelació i desenvolupament de la vocació, irromp amb força un qüestionament sobre el paper que li correspon a la figura del tutor.

La inadequació d’un model de tutoria que situava el tutor en un pla de superioritat respecte a la seva tutela interpel·lava les universitats a fer una reflexió sobre el tema. Sensible a aquesta qüestió, fa tres anys la Universitat Abat Oliba CEU va recollir el guant i es va interrogar a si mateixa sobre la naturalesa i finalitats de la tutoria i els mitjans necessaris per fer-la real.

La resposta a la primera pregunta va arribar en forma de definició. El punt de partida de la renovació de l’acció tutorial agafaria per nord i guia la descripció següent del que hauria de ser un tutor: “Algú que acompanyi i promogui l’alumne en el seu creixement en la vida universitària, per arribar a ser un referent en el seu desenvolupament, potenciant-hi la comunicació per conèixer-lo, comprendre el seu context i, així, poder-lo informar i orientar adequadament”.

La contestació a la pregunta sobre el mitjà d’implantar una tutoria d’aquestes característiques tenia caràcter de procés, de camí per recórrer: aquell que mitjança entre la tutoria i el mentoring. La idea, en consonància amb la definició inicial, era posar en marxa un procés perquè l’acció tutorial incorporés enfocaments i mètodes propis del mentoring. D’aquí va sorgir el nom del programa que s’ha anat desenvolupant: de la Tutoria al Mentoring.

De pilotar la nau en aquesta travessa se’n va encarregar el coach i director del postgrau en Psicologia i Coaching en l’Esport, Francisco-Solano Romero. Per a Romero, la clau del mentoring és “desenvolupar talent”, raó per la qual no importa qui ensenya i qui aprèn. Partim de la idea que “l’alumne està ple de capacitat i potencial”.

Tres anys més tard, la UAO CEU s’ha vist preparada per oferir als seus estudiants de tercer i quart curs un acompanyament desdoblat, en què es diferencia la figura del tutor de la del mentor. Al tutor se li encomana un assessorament fonamentalment centrat en aspectes acadèmics i personals, mentre que el mentor complementa aquests àmbits amb un treball centrat en el desenvolupament de competències professionals i investigadores.

El fet d’arribar a aquest punt ha sigut el resultat d’una transformació que incloïa diversos objectius: formació dels tutors i mentors, promoció del seu talent, alineació amb les expectatives dels alumnes i focalització de l’acció tutorial a estimular el potencial de la persona. Objectius que han determinat accions: sessions de formació per treballar el diàleg amb l’alumne, la redacció d’una guia del tutor i l’elaboració d’una altra d’anàloga per informar l’alumne de què pot esperar de tutor i mentor. Des de la perspectiva del mentoring, la tutoria ha adquirit la dimensió integral que avui se n’espera.


Redefinir la tutoría desde un enfoque de mentoring

Al tutor se le encomienda un asesoramiento centrado en aspectos académicos y personales, mientras que el mentor se focaliza en el desarrollo de competencias profesionales e investigadoras.

En el paradigma actual de Universidad, que idealmente se guía por la lógica del desvelamiento y desarrollo de la vocación, irrumpe con fuerza un cuestionamiento sobre el papel que le corresponde a la figura del tutor.

La inadecuación de un modelo de tutoría que situaba al tutor en un plano de superioridad respecto a su tutelado interpelaba a las instituciones universitarias a realizar una reflexión sobre el tema. Sensible a esta cuestión, hace tres años la Universitat Abat Oliba CEU recogió el guante y se interrogó a sí misma sobre la naturaleza y fines de la tutoría y los medios necesarios para hacerla real.

La respuesta a la primera pregunta llegó en forma de definición. El punto de arranque de la renovación de la acción tutorial tomaría por norte y guía la siguiente descripción de lo que debe ser un tutor: “Alguien que acompañe y promueva al alumno en su crecimiento en la vida universitaria, para llegar a ser un referente en su desarrollo, potenciando la comunicación con él para conocerlo, comprender su contexto y, así, poder informar y orientarlo adecuadamente”.

La contestación a la pregunta sobre el medio de i mplantar una tutoría de estas características tenía carácter de proceso, de camino por recorrer: el que media entre la tutoría y el mentoring. La idea, en consonancia con la definición inicial, era poner en marcha un proceso para que la acción tutorial incorporase enfoques y métodos propios del mentoring. De ahí nació el nombre del programa que se ha venido desarrollando: de la Tutoría al Mentoring.

De pilotar la nave en esta travesía se encargó el coach y director del Postgrado en Psicología y Coaching en el Deporte, Francisco-Solano Romero. Para Romero, la clave del mentoring es “desarrollar talento”, razón por la cual no importa quién enseña y quién aprende. Se parte de que “el alumno está lleno de capacidad y potencial”.

Tres años después, la UAO CEU se ha visto preparada para ofrecer a sus estudiantes de tercer y cuarto curso un acompañamiento desdoblado, en el que se diferencia la figura del tutor de la del mentor. Al tutor se le encomienda un asesoramiento fundamentalmente centrado en aspectos académicos y personales, mientras que el mentor complementa estos ámbitos con un trabajo centrado en el desarrollo de competencias profesionales e investigadoras.

El hecho de llegar a este punto ha sido el resultado de una transformación que incluía diversos objetivos: formación de los tutores y mentores, promoción de su talento, alineación con las expectativas de los alumnos y focalización de la acción tutorial a estimular el potencial de la persona. Objetivos que han determinado acciones: sesiones de formación para trabajar el diálogo con el alumno, la redacción de una guía del tutor y la elaboración de otra análoga para informar al alumno de lo que puede esperar de tutor y mentor. Desde la perspectiva del mentoring, la tutoría ha adquirido la dimensión integral que hoy se espera de ella.


El éxito está en sentirse universitario desde el primer día

Tener una actitud receptiva, aprovechar los contactos con los profesores y las lecturas recomendadas son algunas de las claves

El primer año en la universidad es, posiblemente, el capítulo más intenso de una etapa que deja huella. Y la emoción viene dada en gran medida por la novedad. Al final del Bachillerato, el Instituto ya es un territorio conocido y llegar a la universidad significa salir a campo abierto, lejos de la zona de confort. Diferentes métodos, distintas formas de evaluar o nuevos amigos, son algunos de los estímulos que aguardan en primer curso en el campus.

El primer paso para iniciar con éxito la primera experiencia universitaria es interpretar todos los cambios como incentivo. Hay que entender que se plantean nuevos desafíos y que, si se quiere sacar todo el jugo a la experiencia, se ha de estar dispuesto a dar un paso más allá de la línea que hasta la fecha marcaba el límite.

Y esta actitud de búsqueda debe comenzar en el plano de las relaciones personales. El modo de ser y de aprender universitario es más abierto, se expresa en el diálogo, en el contraste de emociones, pensamientos y convicciones con personas diversas. Por tanto, es fundamental una actitud receptiva y dispuesta a establecer contacto con el mayor número de compañeros posible. Algunos terminarán siendo amigos de por vida, otros, un recuerdo que se evocará con simpatía y, por qué no reconocerlo, también habrá quien no deje una huella demasiado duradera, pero todos pueden dar algo diferente. Parte crucial del crecimiento como universitario es aprovechar esa riqueza.

También hay que sacar el máximo partido del profesor. Asistir a clase desde el primer día, llevar al día la asignatura y no tener ningún problema en preguntar y poner en común las dudas. Algunas universidades ofrecen tutorías personalizadas, es el espacio ideal para profundizar o resolver cuestiones relacionadas con la materia. El tutor también es una figura clave en la orientación del alumno de cara a trazar su vocación profesional.

El universitario debe también establecer una relación especial y frecuente con las lecturas. Siempre hay que tener a mano algo que leer: manuales complementarios, ensayos, prensa e, incluso, género de ficción. Formarse de manera autónoma a través de la lectura es clave para desarrollar una visión amplia del mundo. No hay que limitarse a los estrechos márgenes de los apuntes.

Desde el primer curso, el estudiante es miembro de pleno derecho de la Facultad. Ésta pondrá a su alcance posibilidades de realización personal muy diversas: actividades culturales, voluntariado, deportes…Todo forma parte de la experiencia. Además, es recomendable tener presente la oportunidad de vivir una experiencia internacional mediante un programa de intercambio o de realizar prácticas profesionales. El éxito de la etapa universitaria no radica sólo en el título, sino en el crecimiento que se llegue alcanzar. Y se comienza desde el primer día.


Doce cualidades del publicista de la era digital

Ocupa un papel central en la estrategia de empresas y organizaciones

El mundo de la publicidad está ante una etapa fascinante y de cambios vertiginosos. La digitalización es el motor que los impulsa y acelera. Un dato basta para entender esta realidad: si actualmente la inversión publicitaria para móviles no supera el 20 %, se calcula que ésta alcanzará el 30 % en dos años, según datos del Advertising Expenditure Forecasts.

El entorno digital ha situado al publicista en un ecosistema en el que son viables ideas y proyectos que antes sólo podían existir en la imaginación. El profesional de este campo tiene ante sí un reto equiparable al de los pioneros: explorar todo el abanico de posibilidades semánticas y visuales que se abre ante él. Se lleva tiempo hablando de que la mejor acción de publicidad y comunicación es la que genera experiencia, pues bien, lo digital parece el mejor aliado para suscitarla. Es una época irrepetible para trabajar en Publicidad.

Por esta razón, el publicista ocupa un papel central en la estrategia de empresas y organizaciones. Un papel principal que requiere no sólo de conocimientos técnicos sino de unas cualidades personales muy específicas. Se resumen en estos doce puntos:

1. Un requisito fundamental es la perseverancia.

2. La valentía en este mundo es muy importante, hay que atreverse y no tener miedo de nada ni de nadie.

3. Ser organizado, la inspiración llega cuando llega, pero hay que seguir un método de trabajo.

4. Dedicar tiempo al portfolio, es lo que mejor habla de uno mismo. Se cuidadoso, es tu carta de presentación.

5. La perfección es difícil de conseguir, pero con esfuerzo y talento se puede quedar muy cerca de ella. No hay que rendirse.

6. Preguntar, preguntar por todo lo que se tenga dudas. Nadie nace sabiendo. Siempre habrá cosas que no se sepan hacer.

7. Darle vueltas a las cosas, la línea recta no siempre es el camino más adecuado.

8. Se debe saber escuchar al mercado y más que nada tener mucha paciencia, pues por medio de prueba y error en el que se llega a una campaña publicitaria exitosa.

9. Otra característica básica del publicitario es la de trabajar en equipo.

10. Hay que ser divertido, te surgirán mejores ideas.

11. Haz las cosas tú mismo siempre que puedas, ocúpate de que tu trabajo hable bien de tu trabajo.

12. Sueña, cree, crea y haz imaginar.


Las diez cualidades del maestro del siglo XXI

Deberá ser responsable, paciente, con entusiasmo por su trabajo, con interés por seguir ampliando su formación y con una preocupación por motivar a sus alumnos

Ser maestro es una de esas opciones que conectan con un modo de vida y, por tanto, apelan más intensamente a la vocación. Esto siempre ha sido así, pero actualmente las transformaciones derivadas de la revolución digital exigen aún más de la implicación y el liderazgo del maestro. Hoy se ve con más claridad que nunca que la escuela no sólo ha de ser transmisora de conocimientos sino formadora de la persona de forma integral. Por este motivo, del maestro se espera una forma de estar en el mundo, unas cualidades. Quien se vea reconocido en las diez siguientes, haría bien en considerar tomar el camino de la enseñanza:

1. Sentir interés por la enseñanza y tener curiosidad sobre las técnicas que se desarrollan en cada ciclo.

2. Aprendizaje y adaptación son dos de las partes más grandes de ser un buen maestro

3. Disfrutar o tener interés en ayudar a los alumnos en su desarrollo personal y social.

4. Tener aptitudes para la comunicación, la capacidad de interacción o la creatividad.

5. Ser capaz de liderar. Liderar a un grupo, ante un alumno, a una familia, en el proceso educativo se es referente y guía de formas muy diferentes.

6. Tener paciencia y ser observador. Necesario para ayudar a otra persona a alcanzar objetivos en el tiempo. La observación es necesaria para detectar problemas en el proceso o detectar los problemas que puedan tener los alumnos a nivel individual.

7. Disciplina. Para adquirir una virtud hay que ser capaz de realizar un hábito, a menudo siguiendo un mismo método y por medio de la repetición. Los profesores enseñan a adquirir hábitos a sus alumnos, por lo tanto deben ser capaces vivirlos y estar cómodos con estas dinámicas. El ejemplo en muchos casos es la mejor enseñanza.

8. Tener empatía y facilidad para comprender a las personas e identificar sus necesidades.

9. Tener interés por el conocimiento, por la cultura. Este amor por saber más es capaz de abrir mentes y abrir nuevas puertas al desarrollo de las personas.

10. Tener habilidad para saber relacionar conceptos con la vida cotidiana de los alumnos, ponerlos a su nivel de conocimiento para que las puedan asimilar.

Un buen maestro sabrá que tiene que ser responsable, paciente, con entusiasmo por su trabajo, con interés por seguir ampliando su formación, con una preocupación por motivar a sus alumnos, buscando siempre lo mejor para ellos y su futuro.


Decidir estudios en las coordenadas de la información y la vocación

Cuando la universidad se abre a sus futuros estudiantes contribuye de forma determinante a definir una preferencia sólida

Hace un año, Job Lab CEU-Santander Universidades puso en marcha el Degree Advisor, una herramienta en la que el estudiante tiene a su disposición un completo test de orientación vocacional e información estadística sobre la oferta académica y las tendencias del mundo profesional. Transcurrido este tiempo, 10.400 personas han hecho uso de él, lo que permite extraer algunas conclusiones. La primera de ellas es que, para una parte importante de los estudiantes, la elección de estudios universitarios no es una decisión sencilla, ya que el 51 % de los usuarios del Degree Advisor confesaba no tener claro qué querían estudiar. La segunda es que los preuniversitarios aprecian la información de calidad que les ayude a hacerse una idea ajustada de la realidad universitaria y de las posibilidades profesionales asociadas: el 86 % de los que han utilizado el Degree Advisor lo recomendaría a amigos y familiares y 8 de cada 10 usuarios valoran la importancia de conocer la demanda laboral de los estudios que quieren realizar.

El tránsito a la universidad es un camino en el que la ilusión y las expectativas tienen su correspondencia en lógicos temores e incertidumbres. Es un proceso en el que la emoción y la razón juegan, se entremezclan y se condicionan entre sí. En este contexto, contar con orientación cualificada aporta valor diferencial en ambos polos. El de la razón se refuerza con la información precisa de planes de estudio y realidad profesional. Mientras que la emoción se relaciona con la idea de vocación, una vocación que se forja desde el conocimiento no sólo del entorno sino también, y principalmente, de uno mismo.

Vocación e información –emoción y razón- son las coordenadas en las que debe situarse la elección de carrera universitaria. Una decisión que, además, cuenta con un ingrediente simbólico adicional: para muchos jóvenes es la primera decisión de largo alcance que toman de forma autónoma. Es importante, por tanto, contribuir a que, cuando se decanten por una de las muchas opciones que pone a su alcance el sistema universitario, lo hagan a partir de una buena sintonía entre la vocación y la información. Si las emociones y los argumentos racionales están alineados, es seguro que la decisión ha sido acertada.

Las universidades juegan un papel importantísimo en este aspecto. Cuando la universidad se abre a sus futuros estudiantes, enseñándoles en qué consiste ser universitario, qué les cabe esperar de ese período de su vida y a qué proyecto vital tendrán acceso, contribuye de forma determinante a definir una vocación sólida. Ésta es la idea con la que desde hace años la Universitat Abat Oliba CEU celebra sus Talleres Vocacionales, un día en el que el estudiante se pone en la piel de un universitario y anticipa adónde le conducirían los siguientes cuatro años si optara por un determinado grado. Una jornada en la que la información de primera mano se combina con el valor emocional de la experiencia. Información y vocación.


Deporte y aprendizaje: mens sana… ¿en cerebro sano?

El ejercicio físico afecta positivamente en la salud y mejora la adquisición de la enseñanza

Al parecer aquella sabia exhortación del poeta romano Juvenal que nos recomendaba orar para tener una mente sana en un cuerpo sano, es ahora empíricamente confirmada por las actuales investigaciones en neuroeducación. En efecto, esforzarse en nutrir la inteligencia con un amplio conocimiento que permita comprender la realidad y el mundo en el que vivimos, no se agota en el solo ejercicio mental y científico, también tiene especial vinculación con el ordenado cuidado del propio cuerpo.

Todos sabemos que la práctica deportiva y el ejercicio físico redundan positivamente en nuestra salud, ya que mejoran el sistema cardiovascular y el inmunitario, reducen la obesidad, regulan los niveles de azúcar y fortalecen los huesos. Además, la asidua actividad física mejora el estado de ánimo, haciendo que nos sintamos mejor, menos estresados y más motivados a la hora de hacer cosas.

Lo que no todos sabíamos es que el ejercicio físico y la práctica deportiva también mejoran la adquisición de aprendizajes. Así nos lo explica Jesús Guillén en uno de los capítulos del libro Neuromitos en educación (Plataforma Editorial, 2015). Nos explica Guillén que la actividad física genera unos neurotransmisores, como la serotonina, la noradrenalina y la dopamina, que mejoran el estado de alerta, la atención y la motivación, factores estos fundamentales para que se produzca el aprendizaje. Según estudios realizados en este campo de la neurociencia, la actividad física resulta sumamente importante ya que fortalece las conexiones neuronales, mejorando nuestra capacidad de aprender; genera nuevas neuronas en el hipocampo, en cualquier momento de la vida; y aumenta la vascularidad cerebral, mejorando el funcionamiento del cerebro.

En el ámbito educativo, estos descubrimientos, han venido a reafirmar la necesidad de mantener y reforzar la cantidad de horas dedicadas a la educación física con la finalidad de disponer el cuerpo para mejorar la mente. Junto con ello, se ha replanteado también la importancia de los descansos y de la actividad al aire libre que favorezcan la actividad física voluntaria. Un simple paseo por un entorno natural, nos dice Guillén, permite segregar una serie de neurotransmisores que recargarán de energía circuitos cerebrales que intervienen en la atención y la memoria y que se saturan como consecuencia de la actividad escolar continuada.

En resumidas cuentas, la neurociencia nos vuelve a poner frente a esa admirable unidad de cuerpo y espíritu que es el ser humano. La formación del maestro no puede desconocer los beneficios que pueden obtenerse del cuidado del cuerpo, así como tampoco puede olvidar que en la educación física también se juega la formación humana.

Dr. Luis Mariano Bártoli es director de estudios del área de Educación