Internet modifica substancialmente las capacidades (habilidades y aptitudes) y actitudes intelectuales de quien lo usa, promoviendo un tipo de conocimiento y comportamiento más superficial. La tecnología introduce un modo de mirar la realidad, no es neutra, tiende a potenciar nuestra mirada hacia algunos puntos de la realidad y a ocultar otros. La red nos permite un acceso instantáneo a una biblioteca de información sin precedentes, aunque reduce la habilidad de conocer, en profundidad, una materia por nosotros mismos, de construir dentro de nuestras propias mentes un complejo rico e idiosincrático de conexiones que hagan surgir una inteligencia singular.
Internet también afecta a la cultura. Una cultura está viva cuando hay personas en ella que han vivido y que saben que aquello que defiende la cultura es verdad. La velocidad de Internet no nos da tiempo para hacer reflexiones morales, tendemos a entrar pues a la amoralidad.
Algunos de los peligros de este medio son sin duda la privacidad y seguridad, la ansiedad y adicción y el hackeractivismo.
