Fiscal Integration in the European Union

Jean Monnet Chair

Universitat Abat Oliba CEU

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Reforma tributaria en perspectiva europea | Crónica del Diálogo «La integración fiscal europea a debate» con Valentí Pich y Salvador Guillermo

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La Cátedra Jean Monnet sobre Integración Fiscal en la UE ha celebrado un debate, en el que, al hilo de una posible armonización fiscal europea, se han analizado los puntos clave de una eventual reforma del sistema impositivo de nuestro país. Han participado el presidente del Consejo General de Economistas de España, Valentín Pich, y el secretario general adjunto y director del Departamento de Economía de Foment del Treball, Salvador Guillermo.

Cuando un economista como Pich analiza los impuestos suele incidir en su impacto en el funcionamiento global de la economía. Por esta razón, ha advertido de que nuestro país tiene “un problema con el impuesto al trabajo”. A su juicio, “las cotizaciones a la Seguridad Social implican un gravamen sobre la creación de puestos de trabajo lo que supone un hándicap en un país con unas tasas de desempleo tan elevadas”. No obstante, reconoce la complejidad de introducir cambios en la materia, ya que ello requeriría encajarlos en una reforma del sistema tributario en su conjunto.

A su juicio, el momento de haber enmendado esta situación fue con la implantación del IVA en España. “Se estuvo muy cerca”, pero finalmente la oportunidad no llegó a materializarse.

Respecto al Impuesto sobre Sociedades, Pich ha destacado que la recaudación respecto al PIB se sitúa en nuestro país ligeramente por encima de Alemania. También ha querido remarcar la diferencia entre presión y esfuerzo fiscal y la idea de que “quien tributa no son los PIB sino las bases imponibles de las personas”.

Ante los vientos reforma tributaria, ha afirmado que “la posibilidad de actuar es muy difícil”. Según ha descrito, queda poco margen a las novedades en las grandes figuras impositivas.

Sí que habría un camino por recorrer en el campo de la imposición medioambiental. Según ha expresado, el tema medioambiental ha de enfocarse también como un “factor de competitividad” y con el ánimo de “favorecer a determinada industria”. Ahora bien, “lo que no puede suceder es poner impuestos sobre impuestos”. En este sentido, ha reclamado claridad: “un impuesto medioambiental debería ser potente. La gente debería saber que, si hace determinadas cosas, lo va a pagar, pero no que el impuesto aparezca en un recibo mezclado con otras cosas”.

Imposible armonizar la imposición directa

En un debate convocado para hablar sobre integración fiscal europea Salvador Guillermo ha puesto de manifiesto las dificultades que existen para armonizar la tributación directa. “Es imposible un proceso de armonización en imposición directa”. Esto es así porque a los países europeos “casi no les queda ya soberanía en política económica” y es improbable que accedan a ceder competencias sobre los impuestos directos.

Guillermo ha hecho estas valoraciones un día después de haberse publicado la Comunicación de la Comisión al Parlamento y el Consejo sobre la fiscalidad de las empresas del siglo XXI. Como se ha dicho, las pocas novedades que son esperables se centrarán en la elusión de bases imponibles y también en aspectos como “la información entre estados, la transparencia de las empresas, la localización de las digitales y la valoración y ubicación de los intangibles”, ha enumerado.

También ha dedicado una valoración sobre la imposición medioambiental, para lamentar que muchas figuras que llevan este apelativo realmente no tienen una conexión material con la finalidad medioambiental. Ha puesto como ejemplo el canon del agua de Cataluña, en el que, “hagas lo que hagas, pagas, como mínimo, como si hubieras consumido doce metros cúbicos”. Es decir, no es un impuesto diseñado para desincentivar el consumo sino con un fin recaudatorio. “A veces, se busca un tinte medioambiental, cuando lo que realmente hay detrás del impuesto es una máquina registradora”.

El debate ha sido moderado por el director de la Cátedra Jean Monnet sobre Integración Fiscal en la UE de la Universitat, Juan Corona.

 

Celebración del Día de la «admirada» Europa

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Nuestra universidad, a través de la Cátedra Jean Monnet sobre Integración Fiscal en la UE, ha realizado un acto para celebrar el Día de Europa, en el que se conmemora la Declaración Schuman, considerada el punto de partida del proceso de integración europeo.

Al pie de la bandera de la UE que se ha colgado en la fachada del claustro, el director de la Cátedra, Juan Corona, ha destacado la “admiración” que la Europa comunitaria despierta en todo el mundo. Frente a la impaciencia que puede, en ocasiones, generar la complejidad de los procesos de decisión en la UE, ha querido reivindicar la cultura de debate que caracteriza la política comunitaria.

Corona ha recordado que las comunidades europeas sirvieron para traer la paz a las naciones europeas tras más de medio siglo de luchas continuas, algunas tan cruentas como las dos guerras mundiales. En este sentido, el rector de la Universitat, Rafael Rodríguez-Ponga, ha querido poner el acento en el ideal de “concordia” que inspira el proyecto europeo, un principio que conecta directamente con el pensamiento cristiano, ha añadido.

El acto, que se ha cerrado con la interpretación del himno de Europa (tomado de la novena sinfonía de Beethoven), ha contado con la presencia del delegado de Defensa en Cataluña, José Luis Barón Touriño, que ha aportado la perspectiva de la política de defensa común. Barón Touriño correspondía también a la participación de Juan Corona en la jornada sobre los 400 años de la batalla de Lepanto organizada recientemente en Barcelona por la Armada.

Crónica del Seminario «70 Aniversario de la CECA» y Encuentro con Antonio López-Istúriz: El proyecto europeo se construye a golpe de crisis

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La construcción de una Europa unida es un proceso que ha de hacerse respetando los tiempos y también aprovechando las oportunidades que abren los momentos de dificultad. La historia de la UE demuestra que “el proyecto europeo se construye a golpe de crisis”, según el secretario general del Partido Popular Europeo, Antonio López Istúriz, que ha participado en un encuentro telemático organizado por nuestra Cátedra Jean Monnet en Integración Fiscal en la UE y el Real Instituto universitario de Estudios Europeos de la Universidad CEU San Pablo.

Desde su dilatada experiencia en política comunitaria, López Istúriz cree que la unión política “llegará por necesidad”, pero que aún es “demasiado pronto para poner el apellido europeo en nuestro nombre”. Por esta razón, prevé que la próxima Conferencia sobre el Futuro de Europa dará lugar a resultados modestos.

“Mi deseo sería otro, pero en este momento no hay apetito entre los estados miembros para la reforma de los tratados, más allá de los necesarios en materia de sanidad”. Pesa todavía en el ambiente el fallido tratado para una Constitución de la UE. “La UE se construye paso a paso, cuando nos saltamos alguno, malo”.

El ponente ha repasado algunos temas de actualidad en la política europea. Uno de ellos ha sido la suspensión de las patentes de las vacunas contra la COVID. Frente a la percepción de que la UE ha reaccionado tarde, considera que se ha actuado “en tiempo récord”. “Es la primera vez que se reacciona tan rápido en un asunto que normalmente habría requerido una reunión del Consejo Europeo”. Finalmente, el anuncio de la presidenta de la Comisión llegó tras una jornada de “llamadas frenéticas”. No debe caber duda de que “tras el anuncio están los veintisiete países”.

También se ha referido a los fondos Next Generation UE, sobre los que ha remarcado su carácter transformador. “No está para tapar agujeros”. También vaticina que el proceso de aprobación y seguimiento de los proyectos puede servir para “sacar a la luz incumplimientos que los gobiernos han estado ocultando”.

Tercera superpotencia

El encuentro con López Istúriz se ha celebrado con motivo de los 70 años de la creación de la Comunidad Europea del Carbón y el Acero (CECA) y a las puertas del 9 de mayo, Día de Europa. Por la mañana había tenido lugar un seminario sobre actualidad europea.

En el curso este coloquio, el director de la Cátedra EUFIS, Juan Corona, ha compartido su convicción de que Europa tiene potencial para ser “la tercera superpotencia mundial”. No en el plano militar, pero, junto a China y Estados Unidos, sí podría ser una superpotencia “económica, comercial y tecnológica”.

Corona ha afirmado que le “gustaría ver a Europa como esta tercera superpotencia”. No obstante, no ignora las dificultades que la UE tiene respecto a los otros grandes actores para hacer valer su peso específico. “Europa, por sus valores, no impone nada. Y mientras nosotros estamos debatiendo, el resto de superpotencias actúa”.

En su condición de experto fiscalista, Corona ha señalado a la integración fiscal como uno de los objetivos en los que ha de progresar la UE. En este sentido, y en el contexto de las reformas ligadas al Next Generation, ha mostrado su confianza en que ideas como la “tributación patrimonial” no tengan cabida en el programa “sensato y razonable” por el que apueste la Comisión.

Corona también ha aludido a la contención de movimientos nacionalistas y populistas como otro de los grandes objetivos inmediatos del europeísmo. “Es algo que me preocupa especialmente, sobre todo pensando en los jóvenes”.

“Nos la jugamos”

El Coordinador del Centro de Política de la Competencia y Regulación del Real Instituto universitario de Estudios Europeos de la CEU USP, Jerónimo Maíllo, ha destacado la “valentía” y la solidaridad con mayúsculas” que inspira la aprobación de los Next Generation UE. La aprobación de este fondo de transformación puede representar un “salto cualitativo”.

“Ahora hay que llevarlo a la práctica”, ha añadido. En esta cuestión, junto con el programa de vacunación, “nos la jugamos”, ha observado. Respecto a la vacunación, ha defendido la fórmula de la compra y la distribución coordinada, que ha evitado que se produjeran desigualdades entre países miembros que habrían sido difíciles de asumir.

La profesora de Empresa y Economía, Eva Perea, ha invocado su experiencia de ocho años en la Comisión para poner el acento en la “lenta y complicada” gobernanza europea. Un pequeño ejemplo de ello es el acuerdo bilateral de inversiones entre China y la UE: “se ha tardado siete años en llegar a este acuerdo y ahora es posible que nunca llegue a aplicarse”.

Vídeo del Seminario «70 años de la primera Comunidad Europea. Luces y Sombras»

Juan Corona, director de la Cátedra, se incorpora como parte de los expertos tributarios de Foment del Treball.

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El director de nuestra Cátedra Jean Monnet sobre Integración Fiscal en la UE, Juan Corona, es una de las figuras a las que ha recurrido Foment del Treball para constituir su grupo de expertos tributarios. El objetivo de estos expertos requeridos por Foment será examinar los pasos que se realicen en la anunciada reforma del sistema tributario a escala estatal.

Corona se integra en un grupo formado, entre otros, por el consejero de Presidencia de Foment del Treball, Manuel Silva, o el presidente de la Comisión de Economía y Fiscalidad del mismo organismo, Valentí Pich. La formación de este colectivo está respaldada por algunos de los más significados despachos profesionales: Baker&McKenzie, Cuatrecasas, Deloitte, EY, Garrigues, Gran Thornton, KPMG, PWC, Roca Junyent y Uria Menéndez.

La formación del grupo nace por la voluntad del Ministerio de Hacienda de crear un comité de expertos para la reforma del sistema tributario. El objetivo es enriquecerlos con aportaciones que velen por que la futura reforma se encamine a potenciar la productividad de la economía, en un momento en el que se hace especialmente necesario estimular el crecimiento. Nuestro rector honorario, Juan Corona, será una de las voces destacadas en esta tarea.

Celebración del Día de Europa (10/05 a las 11h)

La Cátedra Jean Monnet en Integración Fiscal Europea (EUFIS) os invitan a la celebración del Día de Europa el próximo lunes 10 de mayo a las 11h en el Claustro de la Universitat Abat Oliba CEU (C/Bellesguard, 30).

 

PROGRAMA

Bienvenida

Dr. Rafael Rodríguez-Ponga

Rector de la UAO CEU

Intervención

Dr. Juan Corona

Director de la Cátedra Jean Monnet

Interpretación del Himno de Europa

Identidad europea: pragmatismo y sentimiento | Crónica del Diálogo «¿Qué significa ser europeo?» con Juan Corona y Xavier Ferrer.

La identidad europea se alimenta por dos vías. Es una cuestión de piel, de sentimiento de pertenencia que, al mismo tiempo, tiene que estar respaldado por la convicción racional de que conviene desde el punto de vista pragmático.

Por eso, uno de los principales peligros para la construcción de una identidad europea es que “los ciudadanos tengan la sensación de que el camino hacia la UE no es útil”. Un riesgo que se está manifestando en la actualidad, en relación con la gestión de la crisis sanitaria y el plan de vacunación. En la comparación, la UE sale malparada y eso puede hacer que los europeos se cuestionen si las “fórmulas de consenso” ralentizan soluciones a las que se llega más rápidamente con un “modelo más autoritario”.

Esta es una de las observaciones que ha dejado el president del Consell Català del Moviment Europeu, Xavier Ferrer, que considera que, respecto a la COVID-19, la UE ha dado una de cal y otra de arena. La parte positiva vendría representada por la aprobación del fondo Next Generation UE, mientras que las autoridades comunitarias en cuentran en la vacunación la cruz de su gestión. Un asunto muy delicado en términos de identidad, ya que puede conducir a pensar que “otros países han priorizado a sus ciudadanos” o que “interesan más las fórmulas autoritarias”, ha insistido.

Ferrer ha sido uno de los ponentes del coloquio ‘¿Qué significa ser europeo?’, organizado por nuestra Cátedra Jean Monnet sobre Integración Fiscal en la UE (EUFIS), el Consell Català del Moviment Europeu y la Asociación de Diplomados de los Cursos de la Unión Europea en Cataluña (ADICEC).

El director de la Cátedra EUFIS y catedrático de Economía Aplicada de nuestra universidad, Juan Corona, ha complementado las ideas expresadas por Ferrer. Desde la perspectiva de la identidad, ha apelado a afrontar con claridad las grandes cuestiones pendientes. Por ejemplo, respecto a la integración fiscal: “¿queremos estar armonizados y ser una unidad económica que sea la base de la política? Sí o no, hay que decidirlo”.

En la indeterminación sobre qué quiere ser, es difícil que Europa pueda competir con estados como USA o China, que son “poderes unitarios”, ha manifestado. Alcanzar esta unidad de propósito sería vital para que la UE pudiera comportarse en la escena internacional de acuerdo con su músculo económico. “Europa unida podría ser la primera potencia del mundo”, ha señalado.

El debate ha sido moderado por la presidenta de ADICEC, Dolors Grau.

«Hay que contemplar todas las energías disponibles hoy para la reducción de emisiones» | Crónica del Diálogo con Marcelino Oreja

El consejero delegado de Enagás, Marcelino Oreja, considera que en la cuestión de la reducción de emisiones y la descarbonización es necesario aplicar “medidas restrictivas” con carácter “urgente”. Actualmente, estas medidas “pasan necesariamente por el gas natural”.

“No se pueden dejar pasar quince años hasta que haya nuevas tecnologías”, ha observado durante su intervención en la sesión ‘Principales retos energéticos en Europa’, organizada por el Club Tocqueville y la Cátedra Jean Monnet sobre Integración Fiscal en la UE de la Universitat Abat Oliba CEU.

Hay que desarrollar algunas restricciones, por ejemplo en el caso de los barcos. “A día de hoy el gas natural es la única alternativa sostenible que permite reducir emisiones y mejorar la calidad del aire de los entornos portuarios”, ha señalado.

Esto último le ha conducido a hablar del caso de Barcelona, ciudad en la que “hay muchas medidas para el fomento del vehículo eléctrico” y en la que “sería bueno impulsar más medidas para reducir emisiones en el puerto”.

Oreja vaticina que el gas estará presente durante largo tiempo en nuestro mix energético. Por un lado, “cumple un papel fundamental” para garantizar la seguridad del suministro. Por otro, su papel es indiscutible en la descarbonización, ya que hay sectores que actualmente son contaminantes y que no son electrificables. Se ha referido a gran parte de la industria, al transporte pesado, a parte del ferrocarril y al transporte marítimo. Una enumeración que le ha llevado a recordar que descarbonizar “no equivale necesariamente a electrificar”.

En el tránsito a la eliminación de la huella de carbono, considera importante encontrar el equilibrio entre el principio de que “pague más quien más contamina” con la no penalización de las personas con menos recursos.

También ha tenido ocasión de referirse al impacto en el sector de los fondos del Next Generation UE. “El 37% de los fondos está asignado a la transición ecológica. Si invertimos bien este dinero deberíamos, además de transformar el modelo, aprovechar para reindustrializar el país”.

A su juicio, apostar por la vía del hidrógeno y el biometano como combustibles también puede abrir oportunidades a la industrialización, la inversión en nuevas tecnologías y la reactivación de zonas despobladas y las afectadas por la transición ecológica.

¿Sabremos aprovechar los fondos europeos?

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La crisis derivada de la Covid-19 ha provocado la mayor crisis de la economía española del último siglo, sólo equiparable a la destrucción de actividad económica provocada por la guerra civil. En 2020 el PIB de la economía española cayó un 11%, la mayor caída desde 1936 cuando la guerra civil contrajo la economía un 26,8%. Los niveles de deuda pública también se han disparado hasta el 117,1% del PIB, cifra no alcanzada desde 1902. Si bien es cierto que en 2021 se prevé una fuerte recuperación es posible que se tarde varios años en recuperar los valores pre Covid-19. A modo de ejemplo, España no recuperó su PIB nominal de 2008, cuando estalló la crisis financiera, hasta 2016, ocho años después. Y ahora la caída de la economía ha resultado cuatro veces superior a la de entonces.

Para hacer frente a esta situación, se ha articulado una amplia reacción de la política económica tanto en el ámbito nacional como supranacional, en especial desde las instituciones europeas, y que afecta a la política fiscal, la monetaria y la financiera. El pasado 17 de diciembre de aprobó el nuevo Marco Financiero Plurianual (MFP) –el presupuesto a largo plazo de la UE-, y la creación del instrumento de recuperación de emergencia Next Generation EU (NGEU).

El NGEU es un nuevo instrumento de carácter temporal y complementario al presupuesto europeo, que pretende reactivar la economía, pero sobretodo empujarla hacia la digitalización y la transición ecológica. Es decir, no trata de recuperar la economía de antes de la pandemia sino de transformarla. Está dotado de un importe potencialmente disponible de hasta 750.000 millones de euros, cuyos desembolsos se harán en forma de transferencias directas (hasta 312.500 millones) y préstamos (hasta 360.000 millones). El plan puede llegar hasta esos 750.000 millones pero dependerá de muchos factores, entre ellos la capacidad de los países para presentar proyectos transformadores interesantes y ejecutarlos en tiempo. El 90% de recursos de este fondo van destinados al Mecanismo de Recuperación y Resiliencia (MRR), creado para apoyar a las inversiones y reformas estructurales en los estados miembros.

La coletilla “potencialmente disponibles” también guarda relación con el mecanismo por el cual la Comisión Europea pretende obtener los fondos, ya que el NGEU será financiado a través de la emisión de deuda común en los mercados financieros, convirtiéndose en uno de los mayores avances en integración fiscal europea.

Del NGEU España tendrá potencialmente disponibles hasta 140.000 millones de euros entre transferencias directas y préstamos, el segundo país que más reciba después de Italia, cuyo plazo de ejecución será de 4 años en el caso de las reformas y 6 años en el caso de las inversiones. De momento el Gobierno sólo optará a los fondos que le tocan vía transferencias directas, más de 77.000 millones.

El proyecto del Gobierno para hacer uso de esos recursos se encuentra en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, presentado hace unos días por el presidente Pedro Sánchez, y que abarca el período 2021-2026. El plan se divide en cuatro ejes: transición ecológica, digitalización, igualdad de género, cohesión social y territorial; y 10 políticas “palanca”. De los cuatro ejes prácticamente el 70% de los fondos se destinarán a los dos primeros: transición ecológica y digitalización. Sin embargo, el inicio de los desembolsos del fondo está sujeto a la aprobación del Plan español por parte de la Comisión Europea, que lo evaluará en base a diferentes criterios, entre los cuales destaca que el plan propuesto mantenga una coherencia con las recomendaciones específicas por país del Semestre Europeo, además de analizar su impacto en el crecimiento económico y la creación de empleo, y su contribución a la transición ecológica y digital. Es decir, la disponibilidad de los fondos está sujeta a condicionalidad y la Comisión sólo adelantará el 10% de los fondos y sólo abonará el resto en función del grado de cumplimiento de los objetivos fijados.

Uno de los principales conflictos referentes al plan presentado por España hace referencia a la gestión de los fondos. El Consejo de Estado elaboró un informe en el que incidía en la necesidad de reforzar el control sobre los fondos y que no se sacrificara parte del proceso de control previo en aras de la urgencia. En el ámbito internacional la duda surge sobre la capacidad del Gobierno para presentar proyectos transformadores y que sea el Gobierno quién determine los proyectos más adecuados y no un organismo independiente con un perfil más técnico. Es inevitable la comparación con Italia, dónde las grandes líneas de los proyectos se elaboraron bajo el impulso de Vittorio Colao, ex director ejecutivo de Vodafone, o el de Grecia, donde lo hicieron con Cristóbal Pissarides, premio Nobel de Economía. En el caso de España, si bien el Estado coordinará la ejecución de las inversiones, buena parte del trabajo recaerá directamente en las CCAA.

Estos fondos suponen para España una oportunidad única, sólo comparable al impulso que vivió nuestro país con los Fondos de Cohesión y Desarrollo, cuyo éxito dependerá de la iniciativa público-privada y la capacidad de ejecución. Aunque aparejados a estas oportunidades aparecen algunos riesgos.

El primero hace referencia a la capacidad de ejecución de los fondos, que han de estar ejecutados en su totalidad antes de 2026. A modo de referencia, del anterior MFP (2014-2020) España sólo ejecutó el 34% de los Fondos a los que pudo tener acceso. Por lo tanto, existen dudas reales sobre la capacidad de las administraciones para gastar tanto dinero, de forma eficiente y en un período de tiempo tan reducido. En este sentido cobran importancia los Proyectos Estratégicos para la Recuperación y Transformación Económica, o “PERTE” como nueva figura de colaboración público-privada.

El segundo riesgo hace referencia a la idoneidad de los proyectos en qué se inviertan las ayudas. En el proyecto presentado por el Gobierno el 7,1% de los fondos se destinarán a inversiones directas y el 72,6% a transferencias de capital. Por ámbitos temáticos, más del 50% del total de fondos se dedicarían a ayudas a la inversión en la industria y en el sector energético, infraestructuras e investigación, desarrollo e innovación. Es decir, que gran parte de los fondos se convertirán en pago de inversión en el sector privado a través de transferencias de capital. Aquí las administraciones pueden verse en dificultades para evaluar y elegir los mejores proyectos. La competencia entre proyectos, la selección fundamentada en criterios objetivos y aplicar criterios de eficiencia debe ser un imperativo.

Y el tercero, que es la capacidad para demostrar que efectivamente los proyectos presentados ponen énfasis en afrontar los retos que expone el Semestre Europeo y también que la manera propuesta es la mejor para lograr los objetivos. Básicamente, justificar que las inversiones y reformas están orientados a fortalecer el sistema sanitario, mejorar el funcionamiento del mercado de trabajo, facilitar liquidez a las PYMEs, promover la inversión, reforzar la investigación, reducir la desigualdad y reformas regulatorias, que son los ámbitos que apuntó el Semestre Europeo. Es decir, que los fondos podrían ayudar a que nuestro país acometa algunas de las reformas estructurales pendientes.

Cabe destacar que el Next Generation EU es un elemento más de la respuesta europea a la crisis generada por la Covid-19, pero no el único. Relevante ha sido el papel del BCE con sus programas de compra masiva de activos y la provisión de financiación a largo plazo para entidades financieras, que ha permitido que nuestro país pueda financiarse a tipos de interés muy bajos. Por otro lado, el Eurogrupo creó la triple red de seguridad (para trabajadores, empresas y deuda soberana), incluyendo la creación del SURE para financiar los ERTE, con 100.000 millones de euros, el Fondo de Garantía del BEI, dotado con 200.000 millones de euros, para facilitar el crédito al sector privado, y una nueva línea del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), dotada con 240.000 millones de euros.

Albert Guivernau es Profesor de Economía de la Universitat Abat Oliba CEU y miembro de la Cátedra Jean Monnet en Integración Fiscal Europea (EUFIS).

La Cátedra EUFIS se presenta en un momento clave

En un momento que puede marcar un punto de inflexión en la UE, nuestra universidad ha presentado públicamente su nueva Cátedra Jean Monnet en Integración Fiscal en la UE (EUFIS). El acto se ha celebrado en la sede de la Representación de la Comisión Europea en Barcelona.

La presentación ha contado con la participación del director de la Representación de la Comisión Europea en España, Francisco Fonseca, que ha pronunciado unas palabras en las que ha subrayado la pertinencia del tema al que se dedica la cátedra: “Es el paso que nos falta”.

Nuestro rector, Rafael Rodríguez-Ponga, se ha referido a la vocación europeísta de la Universitat y al hecho de que la nueva cátedra permitirá “profundizar en los estudios internacionales”.

Por su parte, el director de la Cátedra EUFIS, Juan Corona, ha defendido la necesidad de acometer una armonización fiscal entre los estados miembros. Se trata de evitar que la divergencia entre sistemas impositivos genere “distorsiones” en el funcionamiento del mercado único. Entre estas disfunciones figuran “los movimientos de capitales motivados por las diferencias en los regímenes de fiscalidad”.

Corona considera que deben ser las instituciones las que lideren la integración fiscal. La experiencia demuestra que la dinámica del mercado “no armoniza por sí sola” la fiscalidad de los distintos países miembros. “Tienen que intervenir las instituciones europeas” y, a su juicio, deben hacerlo de una forma imperativa. Como ha expresado, las recomendaciones no bastan; hay que actuar mediante el instrumento de las directivas, aunque ha reconocido que la aprobación de una norma de este rango sobre la materia conlleva grandes dificultades.

Cátedra Jean Monnet

La nueva cátedra se asocia al sello Jean Monnet, al haber sido uno de los proyectos seleccionados para financiación por la Education, Audiovisual and Culture Executive Agency (EACEA), de la Comisión Europea, entre las 1447 solicitudes válidas recibidas.

A través de esta cátedra, la UAO CEU desarrollará actividades de investigación, docencia y divulgación de temas relacionados con la Unión Europea. Durante los próximos tres años, contará para ello con financiación procedente de fondos competitivos europeos, obtenidos en la convocatoria Erasmus+ de actividades Jean Monnet de 2020.

En el proyecto se plantea un triple objetivo: transmitir a los estudiantes un conocimiento profundo del sistema europeo, desarrollar proyectos de investigación que permitan la especialización en los estudios europeos, y actuar como vehículo de transmisión de conocimientos acerca de la integración europea a alumnos de bachillerato, élites políticas locales y regionales y sociedad civil en general.

El momento de la integración fiscal

Dentro de este propósito europeísta general, se centrará más concretamente en el ámbito de la integración fiscal entre los países de la UE, fundamentalmente entre los miembros del Eurogrupo.

Consideran los promotores de la cátedra que la integración fiscal es uno de los grandes retos que tiene ante sí la zona euro tras haber acometido la unión monetaria. Además, apuntan que la respuesta de la UE a la crisis derivada de la pandemia ha incluido decisiones que marcan hitos relevantes en esta dirección. El aumento del presupuesto comunitario y la aprobación, por primera vez, de instrumentos de deuda mancomunada entre los estados son pasos cualitativos que podrían marcar una etapa de mayor y más rápida integración fiscal.

Vídeo completo de la Presentación:

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