Fiscal Integration in the European Union

Jean Monnet Chair

Universitat Abat Oliba CEU

Month: febrero 2021

La Cátedra EUFIS se presenta en un momento clave

En un momento que puede marcar un punto de inflexión en la UE, nuestra universidad ha presentado públicamente su nueva Cátedra Jean Monnet en Integración Fiscal en la UE (EUFIS). El acto se ha celebrado en la sede de la Representación de la Comisión Europea en Barcelona.

La presentación ha contado con la participación del director de la Representación de la Comisión Europea en España, Francisco Fonseca, que ha pronunciado unas palabras en las que ha subrayado la pertinencia del tema al que se dedica la cátedra: “Es el paso que nos falta”.

Nuestro rector, Rafael Rodríguez-Ponga, se ha referido a la vocación europeísta de la Universitat y al hecho de que la nueva cátedra permitirá “profundizar en los estudios internacionales”.

Por su parte, el director de la Cátedra EUFIS, Juan Corona, ha defendido la necesidad de acometer una armonización fiscal entre los estados miembros. Se trata de evitar que la divergencia entre sistemas impositivos genere “distorsiones” en el funcionamiento del mercado único. Entre estas disfunciones figuran “los movimientos de capitales motivados por las diferencias en los regímenes de fiscalidad”.

Corona considera que deben ser las instituciones las que lideren la integración fiscal. La experiencia demuestra que la dinámica del mercado “no armoniza por sí sola” la fiscalidad de los distintos países miembros. “Tienen que intervenir las instituciones europeas” y, a su juicio, deben hacerlo de una forma imperativa. Como ha expresado, las recomendaciones no bastan; hay que actuar mediante el instrumento de las directivas, aunque ha reconocido que la aprobación de una norma de este rango sobre la materia conlleva grandes dificultades.

Cátedra Jean Monnet

La nueva cátedra se asocia al sello Jean Monnet, al haber sido uno de los proyectos seleccionados para financiación por la Education, Audiovisual and Culture Executive Agency (EACEA), de la Comisión Europea, entre las 1447 solicitudes válidas recibidas.

A través de esta cátedra, la UAO CEU desarrollará actividades de investigación, docencia y divulgación de temas relacionados con la Unión Europea. Durante los próximos tres años, contará para ello con financiación procedente de fondos competitivos europeos, obtenidos en la convocatoria Erasmus+ de actividades Jean Monnet de 2020.

En el proyecto se plantea un triple objetivo: transmitir a los estudiantes un conocimiento profundo del sistema europeo, desarrollar proyectos de investigación que permitan la especialización en los estudios europeos, y actuar como vehículo de transmisión de conocimientos acerca de la integración europea a alumnos de bachillerato, élites políticas locales y regionales y sociedad civil en general.

El momento de la integración fiscal

Dentro de este propósito europeísta general, se centrará más concretamente en el ámbito de la integración fiscal entre los países de la UE, fundamentalmente entre los miembros del Eurogrupo.

Consideran los promotores de la cátedra que la integración fiscal es uno de los grandes retos que tiene ante sí la zona euro tras haber acometido la unión monetaria. Además, apuntan que la respuesta de la UE a la crisis derivada de la pandemia ha incluido decisiones que marcan hitos relevantes en esta dirección. El aumento del presupuesto comunitario y la aprobación, por primera vez, de instrumentos de deuda mancomunada entre los estados son pasos cualitativos que podrían marcar una etapa de mayor y más rápida integración fiscal.

Vídeo completo de la Presentación:

La UE, en el filo de su momento hamiltoniano | Crónica del Diálogo con Luis Garicano y Pablo R. Suanzes

La Unión Europea está en el momento de la verdad. O se corona o se desmorona. Si el programa de vacunación común y el desarrollo de los proyectos del Next Generation se hacen exitosamente, se podría entrar en una nueva etapa de crecimiento y mayor integración. Sin embargo, si los planes comunitarios fallan en estos dos frentes, “olvídate de Europa”.

Así lo percibe el vicepresidente de Renew Europe (grupo liberal en el Parlamento Europeo) y portavoz de Ciudadanos Europa, Luis Garicano, que ha participado en una sesión organizada por la Cátedra Jean Monnet sobre Integración Fiscal en la UE (EUFIS) de la Universitat.

Tanto la vacunación como la puesta en marcha y desarrollo del fondo de reconstrucción son asuntos “de vida o muerte” para la UE. En el tema de las vacunas, no puede permitirse el lujo de quedar mal en la comparación con el Reino Unido, ya que reforzaría el mensaje sobre la lentitud de la burocracia comunitaria y “todo lo malo podría pasar”. Una cosa parecida sucede con los fondos del Next Generation: “Si se gastaran mal, Europa saldría tocada de muerte”.

Momento hamiltoniano

Como en tantas otras ocasiones históricas, el riesgo llega acompañado de la oportunidad. Tanto que podría hablarse de un momento hamiltoniano en el seno de la UE. Para que esto sea así, se necesitaría caminar hacia un “sistema de recursos propios para que la Unión se financie de manera autónoma”.

En este sentido, Garicano advierte que si el dinero del fondo “sale a costa del dinero del futuro”, Europa seguirá igual de “maniatada”; pero si la UE se dota de recursos a través de tasas como la del carbono, la digital o la de los plásticos, entonces, “habrá futuro”.

Gobernanza y transparencia

Está, pues, todo muy abierto. Actualmente, los estados están en la fase de elaboración de proyectos para aplicar los recursos del Next Generation. En el caso español, Garicano percibe falta de “gobernanza y de transparencia” en la forma en que el gobierno está enfocando el asunto.

Se puede hablar de falta de gobernanza porque no se ha contado con la opinión de expertos, lo cual es “peligroso”, ya que en el equipo de Moncloa no hay gente “con experiencia en grandes inversiones”, ha observado el europarlamentario. Y falta de transparencia porque “no se sabe cómo pedir el dinero ni se conoce cómo se va a gastar”.

A su juicio, los proyectos deberían incidir en aquellas recomendaciones de la Comisión que España lleva años desoyendo: actuar sobre las políticas de empleo, la educación, el mercado interior o los procesos de insolvencia, ha enumerado.

Garicano ha compartido impresiones con el corresponsal de El Mundo en Bruselas, Pablo R. Suances. Este ha coincidido con Garicano en valorar la trascendencia del momento presente para el proyecto europeo. Reconoce a los políticos comunitarios el mérito de haber negociado simultáneamente el Fondo de Rescate y el Next Generation, y todo ello sin Reino Unido. Según ha expresado, “podemos estar ante el núcleo de un Tesoro Europeo”. Sin embargo, todo está a expensas de una gran diversidad de factores, entre los que destaca la incertidumbre que genera el relevo de Merkel en Alemania.

La sesión ha sido conducida por el miembro de la Cátedra EUFIS y profesor de Economía de la Universitat Albert Guivernau, y presentada por el director de la Cátedra EUFIS y rector honorario, Juan Corona.

Vídeo completo del Diálogo:

«The Jean Monnet Chair for fiscal integration is founded»

Articles regarding the creation of the Jean Monnet Chair on Tax Integration in the EU in 2021; University Abat Oliba CEU (UAO CEU) creates the Jean Monnet Chair on Tax Integration in the European Union (EUFIS).

Links in all available platforms:

Diálogo «Negociación, acuerdo y oportunidad del Plan Next Generation EU»

El próximo martes 9 de Febrero a las 12h, desde el equipo de la Cátedra Jean Monnet en Integración Fiscal Europea (EUFIS), hemos organizado un Diálogo bajo el título «Negociación, acuerdo y oportunidad del Plan Next Generation EU», en el que participarán Luis Garicano, vicepresidente de Renew Europe en el Parlamento Europeo; y Pablo R. Suanzes, corresponsal de El Mundo en Bruselas.

El acto lo introducirá el Dr. Juan Corona, rector honorario de la UAO y director de la cátedra; y lo moderará Albert Guivernau, profesor de economía de la UAO y miembro de la cátedra.

El acto se podrá seguir en directo a través del Canal de Youtube.

Reactivar la responsabilidad

Leer artículo en The Diplomat in Spain

Es frecuente oír hablar de los fondos del Plan Next Generation EU como uno de los principales motores de la reactivación económica de la UE tras la pandemia, especialmente en España. Se trata de unos fondos extraordinarios fruto de un acuerdo histórico que ha propiciado ampliar el presupuesto de la Comisión hasta valores cercanos al 2% del PIB europeo y, por primera vez, emitir deuda común. Pero ¿nos van a permitir salir de la crisis económica derivada de la Covid-19? La respuesta es no, o como mínimo no del todo.

La responsabilidad de reactivar la economía es de los propios estados, que son los que disponen de los instrumentos de política fiscal –impuestos, gasto público y transferencias- para incidir en la actividad económica, cuya medida más estandarizada es la tasa de crecimiento del PIB. Lo recuerda tanto la Comisión, cada vez que se le brinda la oportunidad, como el BCE, que insiste a los estados en que gasten todo lo necesario, que Frankfurt siempre estará ahí para ayudarles a financiarse con una política monetaria expansiva cuya duración parece no tener fin. El éxito o no en la recuperación tras la crisis de cada estado dependerá casi en exclusiva de su política económica y su estructura productiva, no de los fondos Next Generation EU, que por otro lado tardaremos en recibir.

El Plan Next Generation EU no busca una recuperación de la economía para situarla en los valores previos a la pandemia, sino la transformación de esas economías. Los principales ejes de actuación serán la investigación y el desarrollo, la transformación digital, la lucha contra el cambio climático o la modernización de políticas tradicionales. Este enfoque dista mucho del Plan E con el que se trató de afrontar en España la crisis financiera de 2008, cuando el único objetivo era gastar, sin importar mucho en qué. Con el Plan propuesto por la Comisión se obliga a los estados a presentar proyectos concretos de transformación económica –ya no valen grandes infraestructuras, polideportivos o carreteras-, y aquí nuestro país deja mucho que desear, más después de haberse conocido que durante los últimos 10 años únicamente se ha aprovechado, por falta de proyectos, poco más del 30% de fondos estructurales a los que se tenía derecho.

Mientras que las previsiones de la primera llegada de los fondos Next Generation EU –un 10% de los 140.000 millones potencialmente disponibles para España- está prevista para este verano, más de un año después del acuerdo para la creación del Plan, el BCE está actuando de forma ágil y contundente para facilitar liquidez a los estados. En la última reunión del consejo de gobierno del BCE se amplió en 500.000 millones de euros más su programa de compra de activos, alcanzando los 1,85 billones de euros, con un compromiso de mantener los estímulos el tiempo que fuera necesario. Esta política monetaria está permitiendo que los estados se financien a tipos muy bajos (incluso negativos), beneficiando a países que de lo contrario serían penalizados por los mercados, como España, Italia o Francia. El lado oscuro de este programa de compras es el aumento del balance del BCE hasta los 7 billones de euros, el 62% del PIB de la eurozona, así como la generación de incentivos perversos a la hora de endeudarse.

En el caso de España el problema no es la capacidad para endeudarse, que es buena, sino para qué se endeuda. La ratio deuda pública sobre PIB, la más utilizada a la hora de comparar, arroja un valor cuantitativo, mientras el diferencial entre las previsiones de recuperación económica de los diferentes países de la UE se debe a elementos cualitativos. No importa tanto endeudarse sino para qué: si la deuda es para modernizar la economía, generar más y mejores puestos de trabajo o impulsar la transformación de la estructura productiva, se podría considerar una inversión. Mientras que si la deuda se utiliza para pagar sueldos públicos, ERTEs o subsidios, este endeudamiento se enquistaría. Las dos opciones implican un igual desembolso de fondos públicos, pero no son lo mismo.

En resumen, los fondos Next Generation EU pueden ayudar, aunque lleguen tarde, pero no serán “el motor” de la reactivación económica, como se pretende hacer ver desde muchas instituciones. El BCE está ayudando a contener el impacto económico de forma rápida y ágil, como la situación lo requiere, convirtiéndose en verdadero héroe de esta recesión. En el caso de España, como en el resto de estados miembros, la capacidad de salir de la crisis dependerá de su política económica, no tanto del papel de los fondos europeos, que por su lado buscan una transformación de la economía, no volver a reconstruir lo que había antes. Esta crisis puede que sea la última que afronte la eurozona sin avanzar en su integración fiscal. Una vez más, veremos a EEUU, con una política fiscal y monetaria coordinada, salir antes de la crisis que el conjunto de la eurozona.

Albert Guivernau es Profesor de Economía de la Universitat Abat Oliba CEU y miembro de la Cátedra Jean Monnet en Integración Fiscal Europea (EUFIS).

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