La Cátedra Jean Monnet en integración fiscal europea (EUFIS) y la Cátedra Jean Monnet “Single Market & Competition Law in the Digital and Ecological Transition Era” organizan los próximos lunes 28 de junio y martes 29 de junio un seminario sobre el mercado único europeo, que versará sobre dos aspectos de notable relevancia:
A cargo de Juan Corona, Catedrático Jean Monnet, Universidad Abat Oliba-CEU
Se trata de un seminario interdisciplinar abierto a profesores, estudiantes, analistas políticos e investigadores que debatirá, desde diferentes disciplinas, dos aspectos fundamentales de la integración europea.
El seminario tendrá lugar de forma presencial en la Sala de Audiencias del Real Instituto de Estudios Europeos, sita en la Facultad de Derecho de la Universidad San Pablo-CEU. Se podrá asistir igualmente de forma telemática por medio de la plataforma Teams: enlace
La Cátedra Jean Monnet sobre Integración Fiscal en la UE ha celebrado un debate, en el que, al hilo de una posible armonización fiscal europea, se han analizado los puntos clave de una eventual reforma del sistema impositivo de nuestro país. Han participado el presidente del Consejo General de Economistas de España, Valentín Pich, y el secretario general adjunto y director del Departamento de Economía de Foment del Treball, Salvador Guillermo.
Cuando un economista como Pich analiza los impuestos suele incidir en su impacto en el funcionamiento global de la economía. Por esta razón, ha advertido de que nuestro país tiene “un problema con el impuesto al trabajo”. A su juicio, “las cotizaciones a la Seguridad Social implican un gravamen sobre la creación de puestos de trabajo lo que supone un hándicap en un país con unas tasas de desempleo tan elevadas”. No obstante, reconoce la complejidad de introducir cambios en la materia, ya que ello requeriría encajarlos en una reforma del sistema tributario en su conjunto.
A su juicio, el momento de haber enmendado esta situación fue con la implantación del IVA en España. “Se estuvo muy cerca”, pero finalmente la oportunidad no llegó a materializarse.
Respecto al Impuesto sobre Sociedades, Pich ha destacado que la recaudación respecto al PIB se sitúa en nuestro país ligeramente por encima de Alemania. También ha querido remarcar la diferencia entre presión y esfuerzo fiscal y la idea de que “quien tributa no son los PIB sino las bases imponibles de las personas”.
Ante los vientos reforma tributaria, ha afirmado que “la posibilidad de actuar es muy difícil”. Según ha descrito, queda poco margen a las novedades en las grandes figuras impositivas.
Sí que habría un camino por recorrer en el campo de la imposición medioambiental. Según ha expresado, el tema medioambiental ha de enfocarse también como un “factor de competitividad” y con el ánimo de “favorecer a determinada industria”. Ahora bien, “lo que no puede suceder es poner impuestos sobre impuestos”. En este sentido, ha reclamado claridad: “un impuesto medioambiental debería ser potente. La gente debería saber que, si hace determinadas cosas, lo va a pagar, pero no que el impuesto aparezca en un recibo mezclado con otras cosas”.
Imposible armonizar la imposición directa
En un debate convocado para hablar sobre integración fiscal europea Salvador Guillermo ha puesto de manifiesto las dificultades que existen para armonizar la tributación directa. “Es imposible un proceso de armonización en imposición directa”. Esto es así porque a los países europeos “casi no les queda ya soberanía en política económica” y es improbable que accedan a ceder competencias sobre los impuestos directos.
Guillermo ha hecho estas valoraciones un día después de haberse publicado la Comunicación de la Comisión al Parlamento y el Consejo sobre la fiscalidad de las empresas del siglo XXI. Como se ha dicho, las pocas novedades que son esperables se centrarán en la elusión de bases imponibles y también en aspectos como “la información entre estados, la transparencia de las empresas, la localización de las digitales y la valoración y ubicación de los intangibles”, ha enumerado.
También ha dedicado una valoración sobre la imposición medioambiental, para lamentar que muchas figuras que llevan este apelativo realmente no tienen una conexión material con la finalidad medioambiental. Ha puesto como ejemplo el canon del agua de Cataluña, en el que, “hagas lo que hagas, pagas, como mínimo, como si hubieras consumido doce metros cúbicos”. Es decir, no es un impuesto diseñado para desincentivar el consumo sino con un fin recaudatorio. “A veces, se busca un tinte medioambiental, cuando lo que realmente hay detrás del impuesto es una máquina registradora”.
El debate ha sido moderado por el director de la Cátedra Jean Monnet sobre Integración Fiscal en la UE de la Universitat, Juan Corona.
El próximo jueves 20 de Mayo a las 12h, desde el equipo de la Cátedra Jean Monnet en Integración Fiscal Europea (EUFIS), hemos organizado un Diálogo bajo el título «La integración fiscal europea a debate», con Valentí Pich, presidente de los Colegios de Economistas de España y Salvador Guillermo, secretario general adjunto y Director de Economía de Foment del Treball, moderado por Juan Corona, director de la Cátedra.
El formato del acto será de semi presencialidad, con la posibilidad de asistir en directo en el Aula Curia Iuris de la Universitat Abat Oliba CEU (previa confirmación vía e-mail a [email protected]) respetando las medidas sanitarias vigentes, y a través del siguiente enlace de Zoom de la Cátedra: Unirse a la Reunión.
Nuestra universidad, a través de la Cátedra Jean Monnet sobre Integración Fiscal en la UE, ha realizado un acto para celebrar el Día de Europa, en el que se conmemora la Declaración Schuman, considerada el punto de partida del proceso de integración europeo.
Al pie de la bandera de la UE que se ha colgado en la fachada del claustro, el director de la Cátedra, Juan Corona, ha destacado la “admiración” que la Europa comunitaria despierta en todo el mundo. Frente a la impaciencia que puede, en ocasiones, generar la complejidad de los procesos de decisión en la UE, ha querido reivindicar la cultura de debate que caracteriza la política comunitaria.
Corona ha recordado que las comunidades europeas sirvieron para traer la paz a las naciones europeas tras más de medio siglo de luchas continuas, algunas tan cruentas como las dos guerras mundiales. En este sentido, el rector de la Universitat, Rafael Rodríguez-Ponga, ha querido poner el acento en el ideal de “concordia” que inspira el proyecto europeo, un principio que conecta directamente con el pensamiento cristiano, ha añadido.
El acto, que se ha cerrado con la interpretación del himno de Europa (tomado de la novena sinfonía de Beethoven), ha contado con la presencia del delegado de Defensa en Cataluña, José Luis Barón Touriño, que ha aportado la perspectiva de la política de defensa común. Barón Touriño correspondía también a la participación de Juan Corona en la jornada sobre los 400 años de la batalla de Lepanto organizada recientemente en Barcelona por la Armada.
En estos últimos años, y en buena medida por las ideas trasladas a través de diversos organismos institucionales, se ha percibido con claridad en Cataluña una disminución del espíritu europeísta tradicionalmente defendido por organizaciones públicas y privadas. Incluso entre los más jóvenes son escasas las referencias a la Unión Europea, más allá de los codiciados programas Erasmus de intercambio estudiantil.
Cuando en la transición se hablaba de democracia, modernización y crecimiento, las referencias a Europa eran obligadas. Ese era el modelo social, político y económico que se deseaba. El ingreso de España en la, entonces, Comunidad Económica Europea fue acogido como un triunfo colectivo de nuestra sociedad, especialmente en Cataluña.
Desgraciadamente, vivimos en una época de escasa memoria colectiva, y pocos reconocen lo que supuso el ingreso en el club comunitario para una sociedad cerrada y relativamente anclada en el pasado. Así es posible no sólo percibir un cierto desprecio por las instituciones comunitarias, sino incluso un abierto rechazo a nuestra pertenencia a las mismas. El Brexit está, todavía, demasiado cercano.
En realidad, debería ser suficiente el privilegio de formar parte de un grupo de países que representan un conjunto de valores, deseados y admirados por todo el mundo: humanismo, cultura, diversidad, solidaridad,… Sin olvidarnos de todo el impacto que ello ha supuesto en nuestro desarrollo económico. Puede decirse que ser europeo implica dos puntos de vista, el identitario y el pragmático, y que ambos están estrechamente relacionados.
Poniendo el foco en Cataluña, y partiendo de la actual situación de crisis económica derivada de la pandemia, aunque continuadora de una clara desaceleración en los años anteriores, la visión de la Unión Europea no debiera generar ningún tipo de duda.
Frente a las actuales circunstancias, pertenecer a la UE es una garantía para obtener fondos para la recuperación, y la tranquilidad derivada de la mutualización de la deuda.
Es cierto que los retos que se presentan a la UE en su conjunto son muy elevados, pero no es difícil imaginar que ocurriría si tuviéramos que afrontarlos en solitario. Cataluña espera ávida su parte de los fondos Next Generation EU, pero conviene no olvidarse que dichos fondos están condicionados a la ejecución de los proyectos presentados, lo que exige rigor y eficiencia en su diseño y desarrollo.
Además no debe cometerse el error de planificar proyectos de gasto poco eficientes. En tal caso, los fondos supondrían un mero alivio cortoplacista a nuestros problemas económicos. Desde nuestro punto de vista es imprescindible priorizar proyectos que generen un alto valor añadido de cara al futuro :adecuación del sector turístico a la transformación energética, climática y digital; de clústeres orientados a la interconexión con redes de transporte transeuropeas y globales; refuerzo de la importancia del puerto de Barcelona; fomento de la conectividad a través del Corredor Mediterráneo; y flexibilización y potenciación el sector educativo, a todos sus niveles.
Para conseguirlo, resulta imprescindible ante todo, una modernización y digitalización real de la administración pública, haciéndole más ágil, segura y cercana al ciudadano (sistema educativo, justicia, servicios públicos…). En segundo lugar,una apuesta decidida por la ciencia y la innovación, aumentando los recursos destinados a I+D+i y a educación. Y, por supuesto, una reforma y modernización del sistema fiscal, adaptado a los tiempos, orientado a la competitividad y alineado con las tendencias imperantes en el entorno internacional, especialmente el europeo.
En dicho sentido, y teniendo en cuenta los retos a los que nos enfrentamos, disponer de la experiencia y conocimiento de expertos independientes resulta imprescindible para garantizar el éxito de los proyectos y acceder a los fondos Next Gen EU. La participación de destacados empresarios, directivos y expertos económicos es esencial a tal efecto, y la sociedad catalana dispone indudablemente de dicho talento. Es imprescindible utilizarlo cuanto antes.
Juan Corona es Director de la Cátedra Jean Monnet en Integración Fiscal Europea (EUFIS) de la Universitat Abat Oliba CEU.
La construcción de una Europa unida es un proceso que ha de hacerse respetando los tiempos y también aprovechando las oportunidades que abren los momentos de dificultad. La historia de la UE demuestra que “el proyecto europeo se construye a golpe de crisis”, según el secretario general del Partido Popular Europeo, Antonio López Istúriz, que ha participado en un encuentro telemático organizado por nuestra Cátedra Jean Monnet en Integración Fiscal en la UE y el Real Instituto universitario de Estudios Europeos de la Universidad CEU San Pablo.
Desde su dilatada experiencia en política comunitaria, López Istúriz cree que la unión política “llegará por necesidad”, pero que aún es “demasiado pronto para poner el apellido europeo en nuestro nombre”. Por esta razón, prevé que la próxima Conferencia sobre el Futuro de Europa dará lugar a resultados modestos.
“Mi deseo sería otro, pero en este momento no hay apetito entre los estados miembros para la reforma de los tratados, más allá de los necesarios en materia de sanidad”. Pesa todavía en el ambiente el fallido tratado para una Constitución de la UE. “La UE se construye paso a paso, cuando nos saltamos alguno, malo”.
El ponente ha repasado algunos temas de actualidad en la política europea. Uno de ellos ha sido la suspensión de las patentes de las vacunas contra la COVID. Frente a la percepción de que la UE ha reaccionado tarde, considera que se ha actuado “en tiempo récord”. “Es la primera vez que se reacciona tan rápido en un asunto que normalmente habría requerido una reunión del Consejo Europeo”. Finalmente, el anuncio de la presidenta de la Comisión llegó tras una jornada de “llamadas frenéticas”. No debe caber duda de que “tras el anuncio están los veintisiete países”.
También se ha referido a los fondos Next Generation UE, sobre los que ha remarcado su carácter transformador. “No está para tapar agujeros”. También vaticina que el proceso de aprobación y seguimiento de los proyectos puede servir para “sacar a la luz incumplimientos que los gobiernos han estado ocultando”.
Tercera superpotencia
El encuentro con López Istúriz se ha celebrado con motivo de los 70 años de la creación de la Comunidad Europea del Carbón y el Acero (CECA) y a las puertas del 9 de mayo, Día de Europa. Por la mañana había tenido lugar un seminario sobre actualidad europea.
En el curso este coloquio, el director de la Cátedra EUFIS, Juan Corona, ha compartido su convicción de que Europa tiene potencial para ser “la tercera superpotencia mundial”. No en el plano militar, pero, junto a China y Estados Unidos, sí podría ser una superpotencia “económica, comercial y tecnológica”.
Corona ha afirmado que le “gustaría ver a Europa como esta tercera superpotencia”. No obstante, no ignora las dificultades que la UE tiene respecto a los otros grandes actores para hacer valer su peso específico. “Europa, por sus valores, no impone nada. Y mientras nosotros estamos debatiendo, el resto de superpotencias actúa”.
En su condición de experto fiscalista, Corona ha señalado a la integración fiscal como uno de los objetivos en los que ha de progresar la UE. En este sentido, y en el contexto de las reformas ligadas al Next Generation, ha mostrado su confianza en que ideas como la “tributación patrimonial” no tengan cabida en el programa “sensato y razonable” por el que apueste la Comisión.
Corona también ha aludido a la contención de movimientos nacionalistas y populistas como otro de los grandes objetivos inmediatos del europeísmo. “Es algo que me preocupa especialmente, sobre todo pensando en los jóvenes”.
“Nos la jugamos”
El Coordinador del Centro de Política de la Competencia y Regulación del Real Instituto universitario de Estudios Europeos de la CEU USP, Jerónimo Maíllo, ha destacado la “valentía” y la solidaridad con mayúsculas” que inspira la aprobación de los Next Generation UE. La aprobación de este fondo de transformación puede representar un “salto cualitativo”.
“Ahora hay que llevarlo a la práctica”, ha añadido. En esta cuestión, junto con el programa de vacunación, “nos la jugamos”, ha observado. Respecto a la vacunación, ha defendido la fórmula de la compra y la distribución coordinada, que ha evitado que se produjeran desigualdades entre países miembros que habrían sido difíciles de asumir.
La profesora de Empresa y Economía, Eva Perea, ha invocado su experiencia de ocho años en la Comisión para poner el acento en la “lenta y complicada” gobernanza europea. Un pequeño ejemplo de ello es el acuerdo bilateral de inversiones entre China y la UE: “se ha tardado siete años en llegar a este acuerdo y ahora es posible que nunca llegue a aplicarse”.
Vídeo del Seminario «70 años de la primera Comunidad Europea. Luces y Sombras»
El director de nuestra Cátedra Jean Monnet sobre Integración Fiscal en la UE, Juan Corona, es una de las figuras a las que ha recurrido Foment del Treball para constituir su grupo de expertos tributarios. El objetivo de estos expertos requeridos por Foment será examinar los pasos que se realicen en la anunciada reforma del sistema tributario a escala estatal.
Corona se integra en un grupo formado, entre otros, por el consejero de Presidencia de Foment del Treball, Manuel Silva, o el presidente de la Comisión de Economía y Fiscalidad del mismo organismo, Valentí Pich. La formación de este colectivo está respaldada por algunos de los más significados despachos profesionales: Baker&McKenzie, Cuatrecasas, Deloitte, EY, Garrigues, Gran Thornton, KPMG, PWC, Roca Junyent y Uria Menéndez.
La formación del grupo nace por la voluntad del Ministerio de Hacienda de crear un comité de expertos para la reforma del sistema tributario. El objetivo es enriquecerlos con aportaciones que velen por que la futura reforma se encamine a potenciar la productividad de la economía, en un momento en el que se hace especialmente necesario estimular el crecimiento. Nuestro rector honorario, Juan Corona, será una de las voces destacadas en esta tarea.
La Cátedra Jean Monnet en Integración Fiscal Europea (EUFIS) os invitan a la celebración del Día de Europa el próximo lunes 10 de mayo a las 11h en el Claustro de la Universitat Abat Oliba CEU (C/Bellesguard, 30).
Próximo ya el fin oficial de la pandemia, empieza a detectarse un interés creciente por sus consecuencias económicas a nivel global. Bienvenida sea esta preocupación tras muchos meses presididos por un debate espurio entre vida y economía. La crisis económica en la que estamos inmersos (causada en buena medida por la lamentable gestión de la pandemia por la mayoría de gobiernos) presenta unas características diferentes a las clásicas crisis causadas por la depresión de la oferta o la demanda agregada. La paralización de la economía no ha obedecido a las conocidas cuestiones macroeconómicas, sino a una decisión política que ha afectado a una gran mayoría de sectores productivos.
En términos cuantitativos, la contracción económica mundial supera incluso a la producida en la crisis de 2008. El FMI ha llegado a cifrar la caída del PIB mundial en 3 puntos por cada mes de confinamiento. En este sentido, resulta imprescindible agilizar las campañas de vacunación para volver a la normalidad cuanto antes. En el actual escenario, las semanas cuentan.
De cara al futuro, es obvio que las políticas económicas deben diseñarse específicamente para contrarrestar los efectos negativos derivados de la pandemia. A priori, existen elementos favorables con respecto a crisis anteriores. Fundamentalmente , el hecho de que la capacidad productiva no ha desaparecido, ha sido inmovilizada. Ello permitirá unas tasas de crecimiento importantes a corto plazo, pero no hay que olvidar la desaparición de unidades productivas en diversos sectores, que requiere una consideración prioritaria.
Por otro lado, dicho problema puede verse compensado si se adoptan las medidas adecuadas en el impulso de sectores como las nuevas tecnologías, la venta on line, etc. Los hábitos de consumo van a verse modificados a corto plazo, aunque a medio largo resulta aventurado pronunciarse sobre la consistencia de dichos cambios.
En cualquier caso, la obligación de los políticos consiste en implementar medidas de política económica que compensen de manera eficaz los puntos débiles del nuevo modelo de producción y consumo. A tal efecto, no deja de ser preocupante la tendencia de diversos gobiernos, ya detectada a implementar políticas denominadas como keynesianas. Y ello por dos motivos: en primer lugar, por la habitual interpretación parcial y errónea del keynesianismo y, en segundo lugar, por su inadecuada adaptación a la crisis actual.
Con respecto al primer punto, hay que recordar que no nos encontramos ante una crisis de demanda, y que el gasto público no ha dejado de aumentar en las últimas.
Décadas. Indudablemente los ingresos ordinarios de los estados serán incapaces de mantener la carrera de gastos, forzando incrementos excesivos del endeudamiento público… En segundo lugar, las recetas keynesianas orientadas al crecimiento exigen que el aumento del gasto vaya acompañado de una reducción impositiva para no eliminar los efectos multiplicadores. Planteamiento que cuesta que entiendan los políticos.
La combinación de una política fiscal expansiva y de estímulos monetarios importantes por parte de los bancos centrales puede ofrecer resultados positivos a corto y medio plazo, pero en el largo resultará inevitable la aparición de presiones inflacionistas muy serias, que exigirán aumentos en los tipos de interés y recortes en la liquidez. Estas medidas coincidirán con niveles de deuda pública elevadísimos, difícilmente reversibles, por lo que el futuro de la economía mundial no invita al optimismo.
La humanidad ha luchado con éxito contra la covid. ¿Será capaz de hacer lo mismo contra la crisis económica en un marco de visión cortoplacista en un escenario en el que la deuda pública ya está doblando el PIB mundial?
Juan Corona es Catedrático de Economía Aplicada y director de la Cátedra Jean Monnet sobre Integración Fiscal en la UE de la Universitat Abat Oliba CEU.
La identidad europea se alimenta por dos vías. Es una cuestión de piel, de sentimiento de pertenencia que, al mismo tiempo, tiene que estar respaldado por la convicción racional de que conviene desde el punto de vista pragmático.
Por eso, uno de los principales peligros para la construcción de una identidad europea es que “los ciudadanos tengan la sensación de que el camino hacia la UE no es útil”. Un riesgo que se está manifestando en la actualidad, en relación con la gestión de la crisis sanitaria y el plan de vacunación. En la comparación, la UE sale malparada y eso puede hacer que los europeos se cuestionen si las “fórmulas de consenso” ralentizan soluciones a las que se llega más rápidamente con un “modelo más autoritario”.
Esta es una de las observaciones que ha dejado el president del Consell Català del Moviment Europeu, Xavier Ferrer, que considera que, respecto a la COVID-19, la UE ha dado una de cal y otra de arena. La parte positiva vendría representada por la aprobación del fondo Next Generation UE, mientras que las autoridades comunitarias en cuentran en la vacunación la cruz de su gestión. Un asunto muy delicado en términos de identidad, ya que puede conducir a pensar que “otros países han priorizado a sus ciudadanos” o que “interesan más las fórmulas autoritarias”, ha insistido.
Ferrer ha sido uno de los ponentes del coloquio ‘¿Qué significa ser europeo?’, organizado por nuestra Cátedra Jean Monnet sobre Integración Fiscal en la UE (EUFIS), el Consell Català del Moviment Europeu y la Asociación de Diplomados de los Cursos de la Unión Europea en Cataluña (ADICEC).
El director de la Cátedra EUFIS y catedrático de Economía Aplicada de nuestra universidad, Juan Corona, ha complementado las ideas expresadas por Ferrer. Desde la perspectiva de la identidad, ha apelado a afrontar con claridad las grandes cuestiones pendientes. Por ejemplo, respecto a la integración fiscal: “¿queremos estar armonizados y ser una unidad económica que sea la base de la política? Sí o no, hay que decidirlo”.
En la indeterminación sobre qué quiere ser, es difícil que Europa pueda competir con estados como USA o China, que son “poderes unitarios”, ha manifestado. Alcanzar esta unidad de propósito sería vital para que la UE pudiera comportarse en la escena internacional de acuerdo con su músculo económico. “Europa unida podría ser la primera potencia del mundo”, ha señalado.
El debate ha sido moderado por la presidenta de ADICEC, Dolors Grau.