Fiscal Integration in the European Union

Jean Monnet Chair

Universitat Abat Oliba CEU

Author: aguivernau (Page 4 of 4)

Diálogo «Negociación, acuerdo y oportunidad del Plan Next Generation EU»

El próximo martes 9 de Febrero a las 12h, desde el equipo de la Cátedra Jean Monnet en Integración Fiscal Europea (EUFIS), hemos organizado un Diálogo bajo el título «Negociación, acuerdo y oportunidad del Plan Next Generation EU», en el que participarán Luis Garicano, vicepresidente de Renew Europe en el Parlamento Europeo; y Pablo R. Suanzes, corresponsal de El Mundo en Bruselas.

El acto lo introducirá el Dr. Juan Corona, rector honorario de la UAO y director de la cátedra; y lo moderará Albert Guivernau, profesor de economía de la UAO y miembro de la cátedra.

El acto se podrá seguir en directo a través del Canal de Youtube.

Reactivar la responsabilidad

Leer artículo en The Diplomat in Spain

Es frecuente oír hablar de los fondos del Plan Next Generation EU como uno de los principales motores de la reactivación económica de la UE tras la pandemia, especialmente en España. Se trata de unos fondos extraordinarios fruto de un acuerdo histórico que ha propiciado ampliar el presupuesto de la Comisión hasta valores cercanos al 2% del PIB europeo y, por primera vez, emitir deuda común. Pero ¿nos van a permitir salir de la crisis económica derivada de la Covid-19? La respuesta es no, o como mínimo no del todo.

La responsabilidad de reactivar la economía es de los propios estados, que son los que disponen de los instrumentos de política fiscal –impuestos, gasto público y transferencias- para incidir en la actividad económica, cuya medida más estandarizada es la tasa de crecimiento del PIB. Lo recuerda tanto la Comisión, cada vez que se le brinda la oportunidad, como el BCE, que insiste a los estados en que gasten todo lo necesario, que Frankfurt siempre estará ahí para ayudarles a financiarse con una política monetaria expansiva cuya duración parece no tener fin. El éxito o no en la recuperación tras la crisis de cada estado dependerá casi en exclusiva de su política económica y su estructura productiva, no de los fondos Next Generation EU, que por otro lado tardaremos en recibir.

El Plan Next Generation EU no busca una recuperación de la economía para situarla en los valores previos a la pandemia, sino la transformación de esas economías. Los principales ejes de actuación serán la investigación y el desarrollo, la transformación digital, la lucha contra el cambio climático o la modernización de políticas tradicionales. Este enfoque dista mucho del Plan E con el que se trató de afrontar en España la crisis financiera de 2008, cuando el único objetivo era gastar, sin importar mucho en qué. Con el Plan propuesto por la Comisión se obliga a los estados a presentar proyectos concretos de transformación económica –ya no valen grandes infraestructuras, polideportivos o carreteras-, y aquí nuestro país deja mucho que desear, más después de haberse conocido que durante los últimos 10 años únicamente se ha aprovechado, por falta de proyectos, poco más del 30% de fondos estructurales a los que se tenía derecho.

Mientras que las previsiones de la primera llegada de los fondos Next Generation EU –un 10% de los 140.000 millones potencialmente disponibles para España- está prevista para este verano, más de un año después del acuerdo para la creación del Plan, el BCE está actuando de forma ágil y contundente para facilitar liquidez a los estados. En la última reunión del consejo de gobierno del BCE se amplió en 500.000 millones de euros más su programa de compra de activos, alcanzando los 1,85 billones de euros, con un compromiso de mantener los estímulos el tiempo que fuera necesario. Esta política monetaria está permitiendo que los estados se financien a tipos muy bajos (incluso negativos), beneficiando a países que de lo contrario serían penalizados por los mercados, como España, Italia o Francia. El lado oscuro de este programa de compras es el aumento del balance del BCE hasta los 7 billones de euros, el 62% del PIB de la eurozona, así como la generación de incentivos perversos a la hora de endeudarse.

En el caso de España el problema no es la capacidad para endeudarse, que es buena, sino para qué se endeuda. La ratio deuda pública sobre PIB, la más utilizada a la hora de comparar, arroja un valor cuantitativo, mientras el diferencial entre las previsiones de recuperación económica de los diferentes países de la UE se debe a elementos cualitativos. No importa tanto endeudarse sino para qué: si la deuda es para modernizar la economía, generar más y mejores puestos de trabajo o impulsar la transformación de la estructura productiva, se podría considerar una inversión. Mientras que si la deuda se utiliza para pagar sueldos públicos, ERTEs o subsidios, este endeudamiento se enquistaría. Las dos opciones implican un igual desembolso de fondos públicos, pero no son lo mismo.

En resumen, los fondos Next Generation EU pueden ayudar, aunque lleguen tarde, pero no serán “el motor” de la reactivación económica, como se pretende hacer ver desde muchas instituciones. El BCE está ayudando a contener el impacto económico de forma rápida y ágil, como la situación lo requiere, convirtiéndose en verdadero héroe de esta recesión. En el caso de España, como en el resto de estados miembros, la capacidad de salir de la crisis dependerá de su política económica, no tanto del papel de los fondos europeos, que por su lado buscan una transformación de la economía, no volver a reconstruir lo que había antes. Esta crisis puede que sea la última que afronte la eurozona sin avanzar en su integración fiscal. Una vez más, veremos a EEUU, con una política fiscal y monetaria coordinada, salir antes de la crisis que el conjunto de la eurozona.

Albert Guivernau es Profesor de Economía de la Universitat Abat Oliba CEU y miembro de la Cátedra Jean Monnet en Integración Fiscal Europea (EUFIS).

Participación en el Programa Herrera en Cope de Cadena Cope

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Albert Guivernau, profesor de Economía de la Universitat Abat Oliba y miembro de la Cátedra Jean Monnet en Integración Fiscal Europea (EUFIS) participa en el programa Herrera en Cope de Cadena Cope analizando las persepectivas económicas para España y para el conjunto de Europa.

Participación en el Programa De Boca a Orella de RNE (30/10/20)

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Albert Guivernau, profesor de Economía de la Universitat Abat Oliba CEU y miembro de la Cátedra Jean Monnet en Integración Fiscal Europea (EUFIS) analiza en el Programa «De Boca a Orella» (RNE-Ràdio4) las previsiones económicas para España durante la crisis de la Covid-19.

Participación en el Programa Cinco Continetes de RNE (05/11/20)

Escuchar audio: aquí.

El jueves 5 de noviembre, Cinco continentes analiza con Albert Guivernau, profesor de Empresa y Economía de la Universidad Abat Oliba CEU y miembro de la Cátedra Jean Monnet en Integración Fiscal Europea (EUFIS), el impacto económico de las medidas anticovid en Europa.

El fondo de reconstrucción, la última oportunidad para España

Leer artículo en Cinco días

Recientemente el Banco Central Europeo (BCE) ha publicado la actualización de sus previsiones en relación a la evolución del PIB de los diferentes países de la eurozona en 2020. Para España, cuyo PIB en 2019 creció un 2%, estima una caída del 10,9%; para Francia, que venía de un +1,5%, una caída del 10,6%; y para Italia, que acabó el año con un tímido crecimiento del +0,3%, un retroceso del 11,2%. Las tres economías se sitúan por debajo de la media de la eurozona, cuya caída se fija en el 8,7% del PIB.

El crecimiento del PIB es un indicador que refleja la actividad económica que generan los agentes –familias, empresas y gobiernos– de forma agregada a lo largo de un año y nos permite compararnos en primer lugar con nuestra situación económica de años anteriores, y también con otros países de nuestro entorno. Fundamentalmente, las familias consumen y ofrecen trabajo por el que reciben un salario; las empresas invierten, ofrecen bienes y servicios, y pagan un salario a los trabajadores; y los gobiernos gestionan el presupuesto público, tanto por el lado de los ingresos –principalmente impuestos– como por el de los gastos. Esta caída del PIB prevista por el BCE se explica por diversos motivos, los más destacables son la caída del empleo, la reducción del consumo de familias y el frenazo a la inversión empresarial, que nos acercan a un círculo vicioso del que no es fácil salir.

Otro indicador publicado recientemente y que nos puede ayudar a entender el diferente impacto de la crisis en los países de nuestro entorno es el volumen de compras de deuda soberana por parte del BCE. En junio, la deuda española supuso un 21.5% del total de deuda comprada por el BCE durante ese mes, cuando a España le correspondería por reparto un 11.9%. De lo que se deduce que el BCE está actuando sobre la deuda española mucho más de lo que correspondería. Para sorpresa de muchos economistas, el país más sostenido por las compras de deuda del BCE durante el mes de junio fue Francia, con el 47.6% del total de compras, cuando por cuota de reparto le tocaría el 20.4%. En contra de lo que podría imaginarse a tenor de la tradicional inestabilidad política italiana, la compra de deuda italiana fue del 9.2% del total de la deuda, lejos de su clave de reparto del 17%. En resumen, la deuda italiana está resultando ser mucho más resistente que la francesa o la española, que se convierten en los países más vulnerables de la zona euro, aunque el volumen de deuda sobre el PIB de la economía italiana se sitúe notablemente por encima de la francesa y la española.

La francesa es una de las economías que más ayuda precisará de Europa, pero también ofrece una fortaleza y robustez mucho mayor que la española, sin olvidar que su actividad económica está muy integrada con la alemana y con la del conjunto de Europa, mientras que la española aparece como mucho más periférica.

Italia también goza de una economía mucho más integrada en Europa que la nuestra y un tejido industrial mucho más fuerte. Aunque la estacionalidad derivada del turismo también afecte a este país, su impacto negativo en el PIB será menor que en nuestro caso, tanto por el menor peso del turismo en el PIB nacional –13% en Italia por un 16% en España– como por las mayores relaciones comerciales de Italia con el núcleo económico europeo. En este contexto, el planteamiento de movilizar un frente común de los países del sur frente a la restrictiva posición de los frugales no parece tan plausible.

Mañana y pasado se celebra una reunión del Consejo Europeo que será clave para el futuro de Europa y su economía. Especialmente atenta estará España, conocedora del elevado riesgo que presenta y de la elevada vulnerabilidad de su economía. Nadie se preguntó hace unos meses cómo era posible que una de las economías que más crecía de la UE fuese, a la vez, una de las que presentaba una de las mayores tasas de paro; hoy sufrimos las consecuencias.

No debemos olvidar que Europa es ante todo un proyecto político, con implicaciones económicas, por supuesto, pero no en exclusiva. No es una hucha de la que sacar dinero en momentos de recesión, apelando a una solidaridad más que interesada, desoyendo a la vez las responsabilidades derivadas. Europa avanza. Se ha propuesto un fondo de reconstrucción que implica una mutualización de la deuda, a la que hará frente la propia Comisión Europea buscando recursos en los mercados, y por la que exigirá responsabilidad a los estados.

España corre el riesgo de consolidarse como “el enfermo de Europa” si no está a la altura. El fondo de reconstrucción no repartirá dinero para hacer política de partidos, sino para modernizar las estructuras productivas y realizar cambios estructurales que doten de mayor robustez a la economía, especialmente la derivada del mercado de trabajo, y para evitar futuras pandemias, con una perspectiva a medio y largo plazo.

Estos recursos serán escasos y condicionales, con opción de ampliación si se van alcanzando los hitos fijados. En el caso español, jugará un papel clave la capacidad del Gobierno (y de sus socios) para ofrecer políticas alineadas con los objetivos europeos. Ya existen programas en funcionamiento, como el SURE de la Comisión Europea, el MEDE, el Banco Europeo de Inversiones (BEI) o las compras del BCE, a modo de escudo; pero el fondo será la espada, el mecanismo para atacar y poner en marcha la recuperación más que frenar la caída. No habrá más oportunidades para nuestro país. No hay Plan B.

Albert Guivernau es Profesor de Economía de la Universitat Abat Oliba CEU y miembro de la Cátedra Jean Monnet en Integración Fiscal Europea (EUFIS).

Participación en el Programa Cinco Continetes de RNE (11/12/20)

Escuchar audio: aquí

Se analizaron los resultados de la cumbre de los líderes de la Unión Europea que terminó el pasado 11 de Diciembre en Bruselas, con Albert Guivernau, miembro de la Cátedra Jean Monnet sobre Integración Fiscal en la UE de la Universitat Abat Oliba CEU, con el objetivo de dar las claves para entender lo que significa la aprobación del marco presupuestario plurianual y del fondo de recuperación para hacer frente a la pandemia.

 

Europa advierte, Europa avanza

Leer en Euro EFE – Euractiv

Ayer, la Comisión Europea -que ostenta el poder ejecutivo de la UE- presentó el paquete de otoño del Semestre Europeo. Este “Semestre” es un ciclo que se desarrolla los primeros seis meses del año en el que se coordinan las políticas económicas y presupuestarias dentro de la UE, convirtiéndose en uno de los principales instrumentos del marco de gobernanza económica de la UE. Durante este período los Estados miembros deben ajustar sus políticas presupuestarias, reformas estructurales y desequilibrios macroeconómicos a los objetivos y normas acordados por la Unión. En el “paquete de otoño”, denominado así por basarse en las previsiones económicas presentadas en otoño (el pasado 5 de Noviembre), la Comisión expone un detallado estudio de los Presupuestos presentados por los 27, sus indicadores macroeconómicos y reformas estructurales; sobre este estudio realiza sus recomendaciones concretas a los Estados.

En la presentación de ayer, la Comisión tuvo en cuenta la crisis sanitaria, la incertidumbre y la grave recesión económica causada la COVID-19 y se centró principalmente en las medidas adoptadas por los gobiernos para combatir la recesión e impulsar la recuperación. Se prestó a avalar los presupuestos de los 27 dejando atrás imágenes de años anteriores dónde se reprendía duramente a algunos países su laxitud con los objetivos de déficit público, como sucedió con Italia en su Presupuesto de 2019. Con su bendición, se reconoce que los estados han recogido en sus Presupuestos las recomendaciones realizadas por el Consejo Europeo del 20 de Julio.

Analizando por países, se ha invitado a Francia, Italia, Lituania y Eslovaquia a que presenten alguna actualización sobre medidas económicas concretas o sobre sus supuestos de partida. Para los países que presentan mayores niveles de deuda pública, como es el caso de España, Italia, Bélgica, Francia, Grecia y Portugal, y que ya debían afrontar profundas reformas estructurales con carácter previo a la pandemia, se pide un esfuerzo en las medidas económicas para que se prevea la sostenibilidad presupuestaria a medio y largo plazo. “Es importante que España se asegure de que, al tomar medidas de apoyo, se mantenga la sostenibilidad fiscal a medio plazo”, afirma la Comisión.

En su intervención, Paolo Gentiloni, comisario de Economía, apuntó que “la mayoría de las medidas incluidas en los presupuestos de 2021 de los países de la zona del euro apoyan adecuadamente la actividad económica. Pero para lograr una recuperación fuerte y equilibrada se requiere la rápida entrada en vigor de Next Generation EU a fin de restablecer la confianza, relanzar la inversión e impulsar reformas transformadoras con objeto de preservar nuestro planeta, construir sociedades más justas y lograr el éxito de la digitalización”, apelando a la responsabilidad de los Estados con sus ciudadanos y sus vecinos europeos para cerrar cuanto antes el Plan de Recuperación.

En sus apuntes sobre zona euro, el paquete de otoño del Semestre Europeo recomienda a los estados que sean prudentes y piensen en la estabilidad presupuestaria a medio y largo plazo una vez remita la crisis sanitaria. También anima a los países para que refuercen sus marcos institucionales y tomen medidas para reforzar la resiliencia en el conjunto de la zona euro y cada uno de sus miembros en particular, buscando una recuperación de la mano de la transición ecológica y digital. También conminó a que se complete la Unión Económica y Monetaria (UEM) en un claro guiño hacia una mayor Integración Fiscal en la UE.

En lo referente al empleo, el comisario expresó su preocupación por la gravedad de la situación, especialmente en algunos países como el nuestro, a la vez que reconoció que se había logrado amortiguar el impacto de la crisis en el empleo gracias a los mecanismos de reducción del tiempo de trabajo, los ERTE u otras medidas similares. Aunque es consciente de que estas medidas tienen una duración limitada y que los países que ya experimentaban desajustes antes de la pandemia ahora esos desajustes se han acentuado más, especialmente en los jóvenes de estos países.

Las implicaciones para España del paquete de otoño son muchas, empezando por la alerta expresada ayer por el comisario Gentiloni sobre la escalada en el nivel de deuda pública para España, cifrada en el 120% del PIB en 2020, 20 puntos más que al inicio de la pandemia. Sobre las cuentas del Gobierno, afirmó que las medidas presentadas “apoyan la actividad económica en un contexto de considerable incertidumbre” y de facto suponen un aval europeo ex ante a los posibles proyectos que nuestro país pueda presentar para el Fondo Next Generation EU, que irían en sintonía con los Presupuestos.

Ayer se hizo patente que Europa está tratando de coordinar la respuesta económica a la crisis para que, a diferencia de lo sucedido con la crisis financiera y la de deuda soberana, Europa pueda recuperarse en su conjunto y los países no busquen comportamientos oportunistas para salir antes de la crisis a costa de reducir las opciones de los vecinos. El aumento del presupuesto comunitario, el endeudamiento comunitario y el Plan Next Generation EU van en este sentido. Europa es consciente de los riesgos a los que se enfrenta, los advierte y anima a corregir, y, aunque más lentamente de lo deseable, Europa avanza.

Albert Guivernau, profesor del Departamento de Empresa y Economía de la Universitat Abat Oliba CEU y miembro de la Cátedra Jean Monnet en Integración Fiscal Europea – EUFIS

Nace la Cátedra Jean Monnet sobre Integración Fiscal Europea

Leer noticia en Europa Press | El Economista

Nuestra universidad ha constituido una nueva cátedra. Se trata de la Cátedra Jean Monnet sobre Integración Fiscal en la Unión Europea (EUFIS). Además, nace con el aval de asociarse al sello Jean Monnet, ya que el proyecto presentado por la Universitat ha sido uno de los seleccionados por el Education, Audiovisual and Culture Executive Agency (EACEA), de la Comisión Europea. La propuesta de la Universitat resultó una de las seleccionadas entre las 1.447 solicitudes válidas recibidas.

La docencia, divulgación e investigación de temas relacionados con el proceso de integración europea será el objeto de la Cátedra EUFIS. Para el desarrollo de este propósito contará, durante los próximos tres años, con financiación de fondos competitivos europeos, que fueron asignados en la convocatoria Erasmus+ de actividades Jean Monnet.

La cátedra está formada por su director, el catedrático de Economía Aplicada Juan Corona; el profesor de Empresa y Economía Albert Guivernau, y el profesor de Relaciones Internacionales y coordinador del International & European Law Practice, Miguel Ángel Medina.

La Cátedra EUFIS se ha marcado tres objetivos: transmitir a los estudiantes un conocimiento profundo del sistema europeo, desarrollar proyectos de investigación que permitan la especialización en los estudios europeos, y actuar como vehículo de transmisión de conocimientos acerca de la integración europea a alumnos de bachillerato, élites políticas locales y regionales y sociedad civil en general.

En esta línea, se incentivará la realización de publicaciones y trabajos de investigación, se intensificará la carga curricular dedicada a la UE en asignaturas de diferentes grados, se realizarán dos seminarios semestrales de jóvenes investigadores europeos, se organizarán simulacros de reuniones del ECOFIN y se ofrecerán talleres a centros de secundaria sobre cuestiones de fondo de la UE. También se celebrarán tres debates sobre los siguientes asuntos: fondos europeos, valores e identidad europea, e integración fiscal.

Con la creación de la cátedra, la Universitat se convierte en un punto de referencia para el estudio de temas europeos. Desde esta posición, se generarán sinergias con otras instituciones de vocación europeísta de la ciudad de Barcelona.

Se acelera la integración fiscal

El objeto de los trabajos de la cátedra será todo lo relacionado con la realidad de la UE, pero más concretamente centra la mirada en la integración fiscal de los países comunitarios. Este es uno de los principales retos que tiene la Unión, una vez acometida exitosamente la integración monetaria de los estados pertenecientes a la zona euro. De hecho, consideran los miembros de la Cátedra EUFIS que la unión monetaria reclama una integración fiscal equivalente, de forma que se eviten desequilibrios. Desde su punto de vista, el carecer de instrumentos de integración fiscal suficientes fue una de las causas que explican que la UE saliera con más dificultades de la crisis financiera de 2008 y perdiera peso relativo en el conjunto de la economía mundial.

La crisis generada por la COVID no ha hecho sino agudizar la necesidad de acometer esta integración. Ya hay señales evidentes de que Europa va por esta vía: el aumento del presupuesto de la Unión o la aprobación de un endeudamiento mancomunado entre los países de la UE sugieren que el proceso de integración fiscal puede acelerarse en los próximos años.

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