Fiscal Integration in the European Union

Jean Monnet Chair

Universitat Abat Oliba CEU

Month: mayo 2021 (Page 2 of 2)

Valentín Pich: «Social Security contributions represent a tax on labour»

Published online in Catalunya Press (Spanish) with the original title: «»Valentín Pich: «Las contribuciones a la Seguridad Social representan un impuesto al trabajo»‘(21/05/2021). The President’s remarks at a debate organised by the Jean Monnet Chair on Tax Integration in the EU at the Universitat Abat Oliba CEU.

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«The long road of the «Next Generation EU»»

Press article by doctor Albert Guivernau. Published in ElEconomista with the original title: «El largo camino del «Next Generation EU»‘ (05/05/2021). Reflects on the European Funds and the role they play in solving structural problems.

Link: https://www.eleconomista.es/opinion-blogs/noticias/11196204/05/21/EI-largo-camino-del-Next-Generation-EU.html

TRIBUNA | «El largo camino del Next Generation EU»

Leer Tribuna en El Economista.

El gobierno aprobó este martes el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, por el que España puede llegar a absorber hasta 70.000 millones de euros en ayudas, que podrían doblarse en caso de solicitar mayores fondos, esta vez vía préstamo, aunque con condiciones muy ventajosas. Y lo ha hecho al mismo tiempo que Alemania, Francia e Italia.

Un primer hecho relevante que no suele tenerse en cuenta es que para España, a día de hoy, el Next Generation EU supone sólo 70.000 millones de euros reales hasta 2023, y no los 140.000 que parecen haberse instalado en la opinión pública, ya que el Gobierno sólo ha solicitado la parte del Plan correspondiente a las transferencias, optando –de momento- a renunciar a los préstamos.

Otro factor a tener en cuenta es el tiempo. Estaba previsto que los primeros fondos -un 10% de los 70.000 millones- se liberaran este verano, pero la lentitud en el procedimiento hace pensar que no llegarán hasta otoño. El tiempo no sólo juega a la contra a la hora de recibir los fondos, sino que también condiciona poder ir desbloqueando pagos a medida que se van ejecutando los proyectos. Todos deben estar finalizados antes de 2026 para poder recibir la totalidad de los fondos. Es decir, de forma inmediata no llegarán 70.000, llegarán 7.000 y llegarán tarde.

Dónde sí supone un verdadero avance el Plan es en lo referente a la mutualización de la deuda generada por el Plan, siendo titular la Comisión, y que ha permitido doblar el volumen del Marco Financiero Plurianual. Un paso importante para el impulso de la integración fiscal europea.

En referencia a la incidencia que los Fondos puedan tener en la economía española las transferencias representan aproximadamente el 6,2% del PIB de 2020. Eso sí, repartidas hasta 2026, es decir aproximadamente un 1% del PIB de 2020 anualmente. Con este cálculo no pretendo despreciar el papel del Fondo, pero sí relativizar la euforia generalizada. El Next Generation EU puede ayudar a la transformación económica, pero no resolverá ninguno de los problemas estructurales que no sepamos resolver solos. Conviene recordar esto para que la frustración no se acabe volviendo contra la UE, generalizando posturas euroescépticas.

La respuesta a la Crisis de la Covid-19 supone un verdadero reto para la cohesión de la Unión Europea. A nivel económico, el impacto ha sido superior al soportado por EEUU o China; y a nivel sanitario, aunque inicialmente EEUU sufriera un mayor impacto, Europa se ha visto rezagada (a veces ninguneada) en el proceso de vacunación. Mientras que en EEUU se ha vacunado al 43% de la población, en la UE apenas se ha llegado al 25%. La credibilidad de las instituciones europeas está en juego.

Por parte del Gobierno se ha concretado una serie de inversiones en línea con las recomendaciones del Semestre europeo y el espíritu del Plan, orientado a transformar la economía y no a recuperar lo que había antes de la pandemia. No se ha bajado al detalle a la hora de afrontar las reformas estructurales del país, lo cual puede aventurar que poco se avanzará en este sentido.

Si comparamos la propuesta aprobada por España por las de Alemania, Francia e Italia, encontramos algunas diferencias. En el caso de Italia, por ejemplo, se hace un importante énfasis en la Educación y en la necesidad de co-gobernanza de los fondos junto a la sociedad civil. Mientras que aquí la gestión se centraliza en la administración pública.

Actualmente, aún no se ha realizado ninguna convocatoria real para presentar proyectos con cargo al Fondo. Manuel de la Rocha, secretario general de Asuntos Económicos y G20 del Gobierno aseguró que «de aquí al verano» comenzarían a salir «convocatorias reales» vinculadas a estos fondos. Es decir, que aún no se ha abierto el plazo para presentar proyectos concretos.

A día de hoy la fecha en la que se puedan desbloquear los fondos no está nada clara, pues aún faltan 10 países por ratificar la decisión de recursos propios de la UE – la ley que permite a la Comisión Europea pedir prestado para disponer de fondos. Este paso es imprescindible para poner en marcha el Plan de recuperación y requiere de unanimidad. Si uno sólo de los 27 no aprueba esta decisión en sus parlamentos nacionales, el Next Generation no puede avanzar.

Albert Guivernau es Investigador de la Cátedra Jean Monnet en Integración Fiscal Europea (EUFIS) de la Universitat Abat Oliba CEU.

ENCUENTRO | Con Antonio López-Istúriz (06/05 a las 16:15h)

La Cátedra Jean Monnet en Integración Fiscal Europea (EUFIS) y la Cátedra Jean Monnet “Single Market & Competition Law in the Digital and Ecological Transition Era” organizan el próximo jueves 6 de mayo a las 16:15h un encuentro virtual con Antonio López-Istúriz, eurodiputado, Secretario general del Partido Popular Europeo, secretario ejecutivo de la Internacional Demócrata de Centro y secretario tesorero del Wilfried Martens Centre for European Studies.

De forma virtual en este enlace.

SEMINARIO | 70 años de la primera Comunidad Europea. Luces y sombras (06/05 a las 12h)

El 18 de abril de 2021 se cumplieron 70 años de la firma del Tratado de París, que creaba la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA), es decir la primera comunidad europea. Y estamos en vísperas del 9 de mayo, es decir el Día de Europa, en el que conmemoraremos en la Universidad Abat Oliba CEU y en la Universidad CEU San Pablo los 71 años de la Declaración Schumann, todo con el apoyo de nuestro Centro de Documentación Europea de la Red Europe Direct.

Por este motivo, la Cátedra Jean Monnet en Integración Fiscal Europea (EUFIS) y la Cátedra Jean Monnet “Single Market & Competition Law in the Digital and Ecological Transition Era” organizan el próximo jueves 6 de mayo un Seminario de Investigación sobre «70 años de la primera Comunidad Europea. Luces y sombras» a las 12h.

Se trata de un seminario interdisciplinar abierto a profesores, estudiantes, analistas políticos e investigadores que debatirá, desde diferentes disciplinas, qué ha supuesto este largo período de integración supranacional iniciados por los Padres Fundadores, qué retos tiene la construcción europea en la actualidad y cuáles son los posibles escenarios de futuro.

El formato del seminario es el siguiente. Se adjunta una breve lectura, y el seminario empezará por el debate sobre la misma. Acto seguido, el seminario se centrará en dar respuesta a las siguientes cuestiones:

  1. ¿Qué supuso el Tratado de París y la constitución de la CECA para nuestro continente?
  2. ¿Qué destacarías de estos setenta años de integración europea?
  3. ¿Cuáles son los tres mayores retos de la construcción europea en la actualidad?
  4. ¿Qué escenarios se abren de cara al futuro para la UE?

De forma presencial en la Sala de Grados de la UAO. Se podrá seguir (y asistir) igualmente de forma telemática por medio de la plataforma Teams en este enlace.

Durante el seminario se servirá café y agua.

La economía mundial poscovid

Leer artículo en The Diplomat in Spain.

Próximo ya el fin oficial de la pandemia, empieza a detectarse un interés creciente por sus consecuencias económicas a nivel global. Bienvenida sea esta preocupación tras muchos meses presididos por un debate espurio entre vida y economía. La crisis económica en la que estamos inmersos (causada en buena medida por la lamentable gestión de la pandemia por la mayoría de gobiernos) presenta unas características diferentes a las clásicas crisis causadas por la depresión de la oferta o la demanda agregada. La paralización de la economía no ha obedecido a las conocidas cuestiones macroeconómicas, sino a una decisión política que ha afectado a una gran mayoría de sectores productivos.

En términos cuantitativos, la contracción económica mundial supera incluso a la producida en la crisis de 2008. El FMI ha llegado a cifrar la caída del PIB mundial en 3 puntos por cada mes de confinamiento. En este sentido, resulta imprescindible agilizar las campañas de vacunación para volver a la normalidad cuanto antes. En el actual escenario, las semanas cuentan.

De cara al futuro, es obvio que las políticas económicas deben diseñarse específicamente para contrarrestar los efectos negativos derivados de la pandemia. A priori, existen elementos favorables con respecto a crisis anteriores. Fundamentalmente , el hecho de que la capacidad productiva no ha desaparecido, ha sido inmovilizada. Ello permitirá unas tasas de crecimiento importantes a corto plazo, pero no hay que olvidar la desaparición de unidades productivas en diversos sectores, que requiere una consideración prioritaria.

Por otro lado, dicho problema puede verse compensado si se adoptan las medidas adecuadas en el impulso de sectores como las nuevas tecnologías, la venta on line, etc. Los hábitos de consumo van a verse modificados a corto plazo, aunque a medio largo resulta aventurado pronunciarse sobre la consistencia de dichos cambios.

En cualquier caso, la obligación de los políticos consiste en implementar medidas de política económica que compensen de manera eficaz los puntos débiles del nuevo modelo de producción y consumo. A tal efecto, no deja de ser preocupante la tendencia de diversos gobiernos, ya detectada a implementar políticas denominadas como keynesianas. Y ello por dos motivos: en primer lugar, por la habitual interpretación parcial y errónea del keynesianismo y, en segundo lugar, por su inadecuada adaptación a la crisis actual.

Con respecto al primer punto, hay que recordar que no nos encontramos ante una crisis de demanda, y que el gasto público no ha dejado de aumentar en las últimas.

Décadas. Indudablemente los ingresos ordinarios de los estados serán incapaces de mantener la carrera de gastos, forzando incrementos excesivos del endeudamiento público… En segundo lugar, las recetas keynesianas orientadas al crecimiento exigen que el aumento del gasto vaya acompañado de una reducción impositiva para no eliminar los efectos multiplicadores. Planteamiento que cuesta que entiendan los políticos.

La combinación de una política fiscal expansiva y de estímulos monetarios importantes por parte de los bancos centrales puede ofrecer resultados positivos a corto y medio plazo, pero en el largo resultará inevitable la aparición de presiones inflacionistas muy serias, que exigirán aumentos en los tipos de interés y recortes en la liquidez. Estas medidas coincidirán con niveles de deuda pública elevadísimos, difícilmente reversibles, por lo que el futuro de la economía mundial no invita al optimismo.

La humanidad ha luchado con éxito contra la covid. ¿Será capaz de hacer lo mismo contra la crisis económica en un marco de visión cortoplacista en un escenario en el que la deuda pública ya está doblando el PIB mundial?

Juan Corona es Catedrático de Economía Aplicada y director de la Cátedra Jean Monnet sobre Integración Fiscal en la UE de la Universitat Abat Oliba CEU.

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