La complejidad de los problemas en el ámbito social

La complejidad de los problemas en el ámbito social que precisan la máxima atención crece y demanda mayores niveles de innovación y de recursos.

Con esta frase puede resumirse el contenido de un reciente artículo publicado en Stanford Social Innovation Review, del que son autoras Tara Dawson McGuiness y Anne-Marie Slaughter.

Un artículo que se basa en casos y situaciones de la sociedad norteamericana en la que, muchas veces las ayudas disponibles, o bien no llegan a quienes las precisan, o las distancias físicas, sociales y culturales son tales que se hace imprescindible una mayor colaboración de distintos actores y entidades.

Las autoras detectan la creciente aparición de nuevas prácticas para la resolución de problemas vinculadas a la actividad solidaria, titulan el artículo “The New Practice of Public Problem Solving”.

Destacan que muchas veces son las autoridades de diferentes niveles, en estados como, por ejemplo, California consideran que no les llegan suficientes casos y así poderlos atender.

Se dan una serie de barreras culturales y de todo tipo que dificultan llegar a quien precisa las  ayudas. Como consecuencia de esta situación, se observa un crecimiento de las organizaciones no gubernamentales, emprendedores sociales, y otras entidades que han decidido afrontar los problemas y pasar directamente a la acción, haciendo un “bypass” a muchas políticas que, estando anunciadas, no llegan a materializarse.

Nos hablan de asistencia a personas sin hogar, maternidad, enfermedad infantil, problemas de escolarización primaria y secundaria, así como todo lo relacionado con la formación en cualificaciones nuevas y necesarias para encontrar trabajo, por parte de los desempleados.

En principio y, desde una perspectiva de quienes se dedican al trabajo social, dentro de los organismos estatales, o de otros niveles dentro del sector público, todo parece tener una línea clara y definida.

Dawson McGuiness y Slaughter lo describen bien, cuando explican el proceso que se sigue en la detección de necesidades, pero también destacan la opinión de la emprendedora social Hilary Cottam cuando en su libro Radical Help, describe:

 

“Los servidores públicos o sus consultores responden a necesidades percibidas quizá basadas en ´focus groups´ o en análisis de algún Ministerio y, entonces deciden qué nuevo servicio o reforma debe hacerse…Pero esas ideas, elegantemente concebidas se encuentran con una realidad mucho más compleja y desordenada, para la que ya es muy tarde y que, tras inversiones y esfuerzos, aparecen claramente los errores cometidos”.

 

Se destaca que esa forma de proceder, desde la política, desde muchas instituciones, es lenta y no ajustada a la velocidad y complejidad de nuestra sociedad.

La recomendación es innovar, desde fuera y desde dentro de los gobiernos, utilizando una combinación de herramientas, para detectar los problemas, e intervenir con agilidad.

La innovación y el emprendimiento social aparecen como vectores de actividad necesarios, pero todo ello debe basarse en un enfoque centrado en las personas.

En todo el sistema educativo, en especial en las escuelas dedicadas a personas directivas, debe enseñarse economía social, así como el papel que debería desempeñar la empresa, todo ello basado en tres categorías: la humildad, la utilidad y la adaptación a las circunstancias concretas.

Las autoras del artículo señalan que para que pueda seguirse el efecto real de toda actividad y en especial en economía social, debe potenciarse la medición de resultados. Podemos, convenir con ellas que lo que no se mide no puede gestionarse bien.

Todo ello interpela a los poderes públicos, pero también a los ciudadanos, éstos con su intervención directa por medio de entidades sociales o influyendo en todos los ámbitos de la sociedad.

El artículo sobre el que se basa este texto pertenece a dos profesoras cuyas conclusiones no solamente son producto de una visión empática y comprometida ante la sociedad, sino de su compromiso como científicas y su experiencia.

Tara Dawson McGuiness es profesora en la McCourt School of Public Policy en la Universidad de Georgetown y Anne-Marie Slaughter fue decana de la Woodrow Wilson School of Public and International Affairs de la Universidad de Princeton.

 

Referencias:

-Dawson McGuiness, T.; Slaughter, A. (2019) The New Practice of Public Problem Solving. Stanford Social Innovation Review. (volume 17, Spring 2019) Center for Social Innovation. Stanford Graduate School of Business

-Cottam, H. (2018) Radical Help. How can remake the relations between us and revolutionise the welfare state. Virago Publisher.

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