Un espejo deformado de la cultura
Hay libros que parecen abrir una puerta invisible: no te das cuenta, pero un segundo después te están llevando a un territorio inquietante, fascinante y culturalmente denso. Así es No te olvides de aquello que crece bajo tus pies. Estudios del folk horror desde la contemporaneidad, una obra colectiva editada por Tirant lo Blanch / Tirant Humanidades que reúne aportaciones desde múltiples disciplinas para pensar el folk horror —o terror folclórico— hoy.
El Folk Horror o terror rural, tal y como lo definen en la sinopsis del libro: «es un subgénero, dentro del fantástico, basado en la transmisión de lo terrorífico a través de elementos enraizados con el folclore, las leyendas y las supersticiones». Aunque esta expresión puede sonar a moda estética reciente, el folk horror subyace en narrativas, mitos y representaciones culturales que articulan el miedo a través de elementos tradicionales, supersticiones y la confrontación entre lo rural y lo moderno. Es, de alguna manera, un espejo deformado de la cultura contemporánea. De esta forma, podemos afirmar que, en cine, literatura o videojuegos, el terror folclórico, es una forma de explorar el presente a través de símbolos del pasado.
El libro parte de esta base para plantear una pregunta central: ¿cómo dialoga el folk horror con nuestra contemporaneidad? ¿Qué nos dice este horror que viene de antiguas creencias o símbolos sobre nuestras preocupaciones culturales, sociales y estéticas actuales?

El capítulo de Vlad Tepes: horror, memoria y mito
De todos los capítulos, uno de los que queremos resaltar es el firmado por Alfonso Freire-Sánchez, director del Departamento de Comunicación de la CEU Universitat Abat Oliba. En su ensayo titulado Transgresión de la memoria popular en Vlad Tepes y Erzsébet Báthory y subversión del folk horror en la configuración del mito de Drácula, Freire-Sánchez propone una mirada que va más allá del horror como entretenimiento: lo lee como símbolo cultural, memoria histórica y conflicto identitario.
En este capítulo, se explora cómo figuras como Vlad Tepes funcionan como símbolos del “otro” en las narrativas contemporáneas del horror. Su análisis parte de una idea original: el vampiro es una mezcolanza entre culturas, identidades y fronteras narrativas.
El texto revisa cómo el mito vampírico ha viajado más allá de su origen europeo para reaparecer, por ejemplo, en formas narrativas tan dispares como la mitología eslava. En este caso, no representa meramente el mal absoluto, en tanto que es una figura acerca de la confrontación entre lo propio y lo foráneo, la desconfianza ante lo exterior y la autodestrucción de la comunidad frente a la irrupción del otro.
Freire-Sánchez toma este ejemplo como punto de partida para discutir cómo la memoria popular es transgredida y resignificada en la cultura contemporánea: ¿qué pasa cuando un símbolo tan antiguo como el vampiro se reconfigura en contextos culturales diversos? ¿Cómo estas transformaciones nos hablan de nuestras propias ansiedades sobre identidad, pertenencia y alteridad?
¿Por qué es relevante para Publicidad y RRPP?
Aunque a primera vista pueda parecer un tema lejano de la comunicación, el folk horror —y la reflexión que propone Freire-Sánchez— tiene implicaciones profundas para quienes estudiamos narrativas, símbolos y cultura visual. El modo en que construimos sentido alrededor de mitos populares y arquetipos culturales influye directamente en cómo:
Entendemos la construcción de arquetipos narrativos en campañas
Leemos y reinterpretamos símbolos culturales
Diseñamos discursos que dialogan con memorias colectivas
Analizamos cómo culturas distintas resignifican una misma figura
En otros términos: el horror folclórico nos enseña a pensar cómo las narrativas —incluso las más aparentemente oscuras— conforman imaginarios compartidos y expectativas culturales. Es por eso que, en asignaturas como Cine, Narrativa y Cultura Audiovisual, enseñamos a los estudiantes a pensar la cultura audiovisual contemporánea más allá de la técnica, la edición y la postproducción. Buscando entender el subtexto de las historias y el sustrato cultural y el contexto histórico en el que surgen.
