Sátira, critica social y el fin de la era dorada de los superhéroes: el caso The Boys
Durante décadas, el universo de los superhéroes ha dominado la cultura popular, desde las páginas de cómic hasta las producciones cinematográficas más taquilleras. Sin embargo, en los últimos años ha cobrado fuerza la sátira que desmantela los mitos del heroísmo tradicional. En este contexto de posheroismo, la serie The Boys (2019–presente) se ha convertido en un fenómeno cultural que plantea muchos debates por su sátira y crítica social.
Sobre ello versa el estudio «Deconstruction of the superhero subgenre in The Boys: A social satire through characters with mental disorders« publicado en la revista Critical Studies in Television: The International Journal of Television Studies (Q1). Los autores: Alfonso Freire-Sánchez y Marta Lopera-Mármol ofrecen una reflexión a cómo esta ficción de Prime Video desconstruye el subgénero de superhéroes. A través de las lentes teóricas del círculo hermenéutico de Friedrich Schleiermacher y el deconstruccionismo de Jacques Derrida, el artículo analiza cómo The Boys rompe con el ideal del héroe intachable para mostrarnos figuras moralmente ambiguas, incluso directamente villanescas que poco o nada tienen que ver con los superhéroes de Marvel.

Superhéroes rotos en la era digital
En The Boys, los superhéroes no son guardianes altruistas de la humanidad, por el contrario, son celebridades corporativas cuyo poder se mide tanto en likes y trending topics como en falsas hazañas heroicas preconstruidas artificialmente. Todo es un teatro y un escaparate social. Su narrativa encaja perfectamente con la lógica de las redes sociales: imagen por encima de esencia, control del discurso y manipulación de la percepción pública.
Desde la perspectiva de los social media, la serie funciona como una crítica despiadada al branding personal en la era de la hiperconectividad. Personajes como Homelander (El Patriota) no solo salvan —o destruyen— ciudades, también gestionan su reputación digital, su posicionamiento en encuestas de popularidad y su impacto en campañas mediáticas. Este paralelismo con influencers y marcas reales es uno de los elementos que mejor conecta con el público contemporáneo.
La salud mental como herramienta narrativa… y riesgo de estigma
Uno de los aportes más provocadores del artículo es cómo The Boys vincula a sus personajes con diagnósticos del DSM-5 (2013), explorando trastornos como el narcisismo patológico, la sociopatía o la dependencia emocional. Esta elección narrativa busca humanizar (o al menos añadirle complejo) al arquetipo superheroico. No obstante, también conlleva un riesgo: reforzar estereotipos que asocian trastornos mentales con violencia o maldad. Un tema que ambos investigadores del artículo sobre The Boys también han tratado ampliamente en otros artículos.
En redes sociales, este punto genera debate constante. Algunos usuarios celebran que la ficción abra conversaciones sobre salud mental y toxicidad del poder; otros señalan que la representación es simplista o sensacionalista, especialmente al no mostrar procesos de tratamiento o recuperación ni incluir la figura del psicólogo experto.
La sátira como espejo de la sociedad
El humor ácido y la parodia que caracterizan a The Boys no son simples recursos estéticos; son herramientas de crítica cultural. La serie apunta directamente a:
La mercantilización de causas sociales (lo que podríamos llamar activismo de escaparate).
La espectacularización de la violencia como producto de consumo.
El control corporativo de la narrativa mediática.
- El uso de la cortina de humo, la posverdad y las fake news por parte de los medios y corporaciones.
De esta manera, en un entorno como el de las redes sociales, donde cada tendencia se explota, capitaliza y desecha con rapidez, The Boys funciona como un espejo incómodo. Expone cómo las historias que consumimos, incluso las más idealistas, pueden estar moldeadas por intereses económicos y políticos.
¿El fin de la era dorada de los superhéroes?
Aunque el género de superhéroes sigue vivo en taquilla y plataformas, ficciones como The Boys indican un cambio de paradigma. La audiencia está más dispuesta a cuestionar a sus ídolos ficticios, a aceptar narrativas en las que la línea entre bien y mal es difusa y a debatir en redes sobre los límites de la representación.
El artículo, por tanto, invita a reflexionar sobre cómo las narrativas contemporáneas responden al clima sociopolítico actual. Y, para quienes trabajan o estudian los social media, ofrece claves para entender por qué ciertos relatos conectan —o chocan— con la sensibilidad digital de la audiencia.
Este y otros temas, se enseñan en la asignatura Cine, Narrativa y Cultura Audiovisual de la titulación de Publicidad y RRPP de la Universidad Abat Oliba CEU.
