CSR factor clave de la gestión futura

Los retos que plantea la actual crisis sanitaria y sus consecuencias económicas obligan a una reflexión profunda sobre los criterios de gestión en la empresa actual y del futuro.

Corporate Social Responsibility (CSR) es un término muy utilizado, en español lo traducimos como Responsabilidad Social Corporativa y sirve para definir muchos niveles de actuación que van más allá de la gestión esperada, a veces, sin embargo, es puramente cosmética y en otras es profunda y comprometida.

La aparición abrupta del Covit-19, a finales de febrero y la intensificación de sus consecuencias, ha puesto de relieve la importancia de muchas otras variables empresariales que deben tenerse en cuenta, además de la necesaria rentabilidad.

La nueva situación obliga a destacar los aspectos verdaderamente importantes de la gestión contemporánea que no son otros que tener en cuenta a todos los grupos de interés que conviven en la actividad empresarial, es decir, tener en cuenta a las personas.

Unos grupos son internos y otros externos que se concretan en una sociedad que demanda soluciones diferentes e imaginativas, a corto plazo.

Ante la situación actual las empresas demuestran una capacidad de reacción ágil, con digitalización acelerada, en la mayoría de los casos. Contamos con muchos ejemplos de firmas de diversos sectores que han efectuado cambios internos y de logística y fabrican productos sanitarios, en un verdadero esfuerzo de servicio y adaptación, pues su sector es otro.

Es pronto para definir plazos y consecuencias, pero será necesario un período intenso de recuperación, introduciendo cambios en lo que era nuestra forma de actuar hasta ahora y potenciando el crecimiento económico de forma decidida.

La Corporate Social Responsibility de las empresas, tendrá que atender a los diferentes grupos de interés o “stakeholders” y lo deberá hacer con creatividad y no de forma pasiva o puramente cosmética.

A los stakeholders externos se tendrán que ofrecer productos y servicios que incorporen innovación, con el objetivo de llegar a la rentabilidad necesaria (accionistas) en un entorno algo distinto, donde se de prioridad a la persona.

La visión de los stakeholders como forma de explicar la empresa puede completarse con el concepto de comunidad: Accionistas, empleados, proveedores, necesidades de los clientes, etc.).

Será preciso fundamentar la CSR, la Responsabilidad Empresarial, en una ´ética amiga de la persona´, tal como señala la profesora, Margarita Mauri: “una ética amiga es una ética que ayuda al crecimiento personal, que acompaña al ser humano en su trayectoria vital individual y compartida, que indica el camino que media entre la posibilidad y la excelencia” (Mauri, 2010, pág. 824).

La nueva CSR, lejos de planteamientos cosméticos acercará las empresas a servir mejor  a las necesidades de la sociedad y a entender su labor fundamental para el bienestar y progreso humano.

 

Referencias:

  1. Mauri (2010) Hacia una recuperación de la ley moral natural como ética común. Citado por Melé, D. Ética empresarial: Hacia una ética “amiga de la persona”, en Rubio de Urquía, R.; Pérez-Soba, J.J. (2014) La doctrina social de la Iglesia: Estudios a la luz de la encíclica Caritas in veritate. Madrid. Biblioteca de Autores Cristianos

 

Abril 2020

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