Innovación y aprendizaje en la empresa y en la sociedad del siglo XXI

Los retos que plantean situaciones inesperadas, retos que suponen una verdadera disrupción, obligan a profundizar en aspectos que, aunque conocidos, no se les daba la urgencia necesaria.

La propagación de la Covit-19, en diferentes grados según las circunstancias y la calidad de la gobernanza en los distintos países, pero con una incidencia global, obliga a revisar las agendas que hasta hace poco parecían muy previsibles.

Las empresas, las universidades y otras organizaciones han tenido que acelerar sus procesos de transformación digital. De esta forma muchas funciones desarrolladas en oficinas y despachos se han trasladado a muchos hogares, con las consecuencias de todo tipo que ello conlleva.

Las clases online, por ejemplo, suponen una ampliación de posibilidades educativas, no solamente por la utilización de tecnología, sino por nuevas formas de interacción y de motivación.

Sea cual sea el desarrollo de los acontecimientos y la salida real de cada economía, ante una crisis nueva, de demanda y de oferta, se hace todavía más necesario potenciar la innovación.

En este sentido, Joseph Stiglitz, además de recibir el premio del Banco Nacional de Suecia (Nobel de Economía) en el año 2001 y contar con una extensa carrera, tanto en investigación, como en cargos públicos y actividades sociales, publicó, no hace mucho, un texto que ahora conviene tener en cuenta. No es quizá de las más populares de sus obras, su título La creación de una sociedad del aprendizaje, un libro compartido con el también economista Bruce C. Greenwald.

Se trata de un estudio que resume trabajos empíricos más formales de ambos autores, cuyo contenido puede inspirar acciones de cara al futuro, en especial para potenciar el acceso al conocimiento y conseguir crear un verdadero ambiente de aprendizaje, algo que ambos autores definen:

“El aprendizaje ocurre dentro de un contexto. La mayor parte del aprendizaje sucede dentro de la empresa. Algunos ambientes (por ejemplo, la cultura de algunas empresas o sociedades) contribuyen más al aprendizaje que otros. Pueden ayudar a crear capacidades de aprendizaje y una mentalidad de aprendizaje, así como establecer redes de contactos que brinden fuertes catalizadores para el aprendizaje” (Stiglitz, Greenwald, p. 111).

La aceleración tecnológica y los retos que plantea la sostenibilidad obligan a estar aprendiendo constantemente. Es aquí donde el papel de las universidades, las escuelas de dirección de empresas y la labor formativa en general, tendrá un papel decisivo en el inmediato futuro.

Deberemos aprender a aprender. Los alumnos de la formación futura tendrán, naturalmente, clases presenciales, pero al mismo tiempo, atenderán sesiones online, en un entorno de enseñanzas híbridas que recibirán el soporte de nuevos desarrollos, desde la “gamificación” a la Inteligencia Artificial.

Las instituciones educativas tienen un papel clave en ese nuevo reto de enseñar a aprender a lo largo de toda la vida, creando una experiencia en el estudiante que le servirá para siempre (McCaffery, 2019, pp. 347-370).

Dicha “student experience” estará también muy determinada por la calidad de los tutores y docentes. En este sentido es conveniente recordar el estudio-encuesta, para los Estados Unidos, de la división educativa del Instituto Gallup, en los años que fue director Brandon Busteed.

Esa macro-encuesta, realizada a una muestra de un millón de norteamericanos (estudiantes, profesores y empleadores) destacó que los estudiantes con buenas trayectorias contaron siempre con uno o dos profesores o tutores que, en su momento les inspiraron o ayudaron a avanzar, junto a la realización de prácticas en trabajos relacionados con lo que aprendían en clase.

Los encuestados destacaron el papel de esos profesores que se habían interesado por ellos, en sentido amplio, como personas, siendo verdaderos tutores.

El papel de las instituciones educativas es de la mayor importancia, desde los primeros años de escolarización hasta etapas avanzadas de la trayectoria vital.

En el entorno del CEU, podríamos trazar esta trayectoria definida desde los primeros años de la educación infantil,  hasta la Vniversitas Senioribvs.

 

Referencias:

McCaffery, P. (2019) The higher education manager´s handbook. Abingdon. Routledge.

Stiglitz, J.; Greenwald, B. (2014) La creación de una sociedad del aprendizaje. Una nueva aproximación al crecimiento, el desarrollo y el progreso social. Madrid. La Esfera de los Libros.

 

 

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