Empresas sostenibles, información no financiera y diversidad

La empresa del siglo XXI y la sostenibilidad de los modelos productivos, o modelos de negocio, son inseparables. En un mundo sometido a una intensa aceleración tecnológica, la función de dirigir incorpora elementos de responsabilidad que pasan a ser estratégicos.

No se trata de abundar en una corriente generalizada que se dedica a destacar solamente la economía sostenible, sin reconocer los enormes avances que nuestra sociedad debe a la actividad industrial, en sus distintas etapas, desde las iniciales, con fábricas que tenían unas condiciones muy críticas, -recordemos las descripciones de Dickens- produciendo bienes que han cambiado el nivel de vida de las personas, tras siglos -prácticamente desde siempre- de sufrimiento y pobreza.

Lo destaca con mucha claridad el profesor de psicología de la Universidad de Harvard, Steven Pinker en su último libro (Pinker, 2018), en el que ofrece datos concretos de un mundo que es mucho mejor de lo que fue, aunque tengamos retos de gran calado frente a nosotros.

Sigue siendo pertinente reflexionar sobre el crecimiento económico que deberá mantenerse, pero debe ser compatible con el respeto hacia el medio ambiente, es decir que no destruya los recursos naturales, algo sobre lo que ya escribió el economista Kenneth Boulding, destacando una acertada imagen, lo que él llamaba “la nave espacial Tierra”, en un artículo de 1966, titulado The economics of the coming spaceship earth.

El debate social sobre los efectos de la actividad económica sobre la naturaleza comenzó, de forma más intensa hace décadas, quizá con los primeros informes del Club de Roma y ha ganado prioridad en la agenda de las Naciones Unidas a través de diversas iniciativas, tales como la fijación de los ODS, Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Dentro de esta nueva situación, las empresas deben cumplir un número creciente de requisitos, en su forma de producir, en el tratamiento de los materiales, en el transporte, en los residuos, etc. y sobre todo ello deben dar cuenta de ello en sus informes de sostenibilidad.

Al mismo tiempo deben explicitarse las medidas para ejercer una gobernanza de calidad que elimine la discriminación entre personas.

El tema es muy amplio, ocupa un lugar destacado en las agendas de los Consejos de Administración, en especial, en el caso de España, tras la publicación de la Ley 11/2018 de Auditoría de Cuentas e Información no Financiera y Diversidad.

La presentación de información no financiera, dedicada a los aspectos de sostenibilidad, diversidad junto a cuestiones relacionadas, es obligatoria en nuestro país para empresas de más de 500 empleados, de momento.

Lo anterior nos lleva a le necesaria reflexión sobre la importancia de los factores incluidos dentro de la abreviación ESG, del inglés, Environment, Social, Governance.

Los fondos de inversión, o fondos de pensiones exigen, cada vez más, invertir una parte creciente de sus recursos en activos financieros destinados a actividades “limpias y ecológicas”. Algo que supone un reto para todos, en especial en conseguir la capacidad de informar y convencer de que las cosas se están haciendo bien en las empresas y no debe olvidarse que las empresas deben obtener beneficios trimestre a trimestre.

Algunas de las preguntas que un inversor puede hacer, con relación a actividades vinculadas a ESG, son del tipo siguiente (Loop, Malone, Carey, 2019):

¿Cómo protege una empresa la integridad y confidencialidad de los datos de sus clientes?

¿Cómo gestionar correctamente el uso de agua en un proceso de fabricación?

¿Cómo saber que una empresa produce sus bienes y servicios en lugares donde las leyes laborales son respetuosas con los derechos humanos?

¿Se siguen políticas comerciales o laborales que atiendan a la creciente diversidad de la población?

Son ejemplos que obligan a tener en cuenta cosas, por otro lado, que siempre debieron estar presentes en la agenda de las personas directivas.

Se está produciendo un cambio, lento pero constante hacia una mayor responsabilidad de las empresas con la sociedad.

Todavía muchos directivos creen que los inversores dedican demasiado tiempo a todo lo relativo a ESG, pero la preocupación por el medio ambiente, o el seguimiento de una agenda inspirada en los ODS, obligará a modificar muchas conductas.

 

Referencias:

Loop, P.; Malone, L.; Carey, Ch. (2019) PWC´s ESG Pulse 2019. PricewaterhouseCoopers Insights Center.

Pinker, S. (2018) Enlightenment Now: The case for reason, science, humanism and progress. New York. Viking.

Rodriguez, I (2012) La “ nave espacial Tierra” de Kenneth Boulding.  Revista de Economía Crítica, nº14, segundo semestre 2012.

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