La dirección de las empresas y organizaciones del siglo XXI requiere un enfoque multidimensional, nuevo y creativo.
Toda empresa, para ser competitiva y viable, precisa que las personas que la integran, a todos los niveles, desarrollen su actividad con un elevado grado de excelencia y motivación.
La globalización de los mercados y de las transacciones, la velocidad de los cambios y la desaparición de barreras comerciales, obliga a una nueva gestión de los Recursos Humanos. Se convierte en prioritario saber captar y retener talento.

Boudreau y Ramstad, en el libro, Beyond HR: The New Science of Human Capital, publicado en 2007, ya destacaban que, en nuestros días, una empresa compite en tres ámbitos:
- En el mercado de bienes y servicios, en el que debe conseguir su ventaja competitiva.
- En los mercados financieros para obtener, de forma efectiva, los recursos que le permitan poner en práctica sus planes y financiarlos.
- En el mercado del talento, mediante la atracción de personas capaces de crear la ventaja competitiva citada y mantenerla, en un entorno tecnológico y social de cambio acelerado.
Otro texto reciente, el del consultor Santi García, El arte de dirigir personas hoy (2016), destaca de forma especial la necesidad de atraer talento y lo explica, entre otras razones, mediante las siguientes características:
- Las organizaciones deben ser ágiles, con una cultura que permita cambiar a tiempo, la flexibilidad es un atributo clave.
- La complejidad y volatilidad de los mercados precisan de la participación de todos y no solamente de una élite de directivos.
- Un mundo con trabajos más complejos que exigen creatividad, requiere que la excelencia impregne a la organización en todas sus áreas.
- La cultura de una organización, sus personas y los métodos de gestión componen “un sistema social complejo y que evoluciona” que requiere tener una visión nueva del factor humano en la empresa.
Las características citadas, solamente pueden gestionarse desde un management que adopte como premisa lo que se conoce como liderazgo positivo que se basa en directivos y directivas que sean capaces de crear un ambiente de trabajo adecuado a nuestros tiempos, con un alto grado de motivación y compromiso.

Dentro de la gestión del talento y del ejercicio de un liderazgo positivo, deben fomentarse los programas de life long learning, para que la empresa y sus empleados tengan capacidad para adaptarse a los cambios. Aprender debe ser una constante para toda la organización.
Es por todo lo anterior que el liderazgo positivo, no es una opción, sino que es la única vía para el éxito futuro de nuestras empresas y, por lo tanto, del aumento del bienestar social.
Referencias:
- Boudreau, J.; Ramstad, P. (2007) Beyond HR: The New Science of Human Capital. Boston. Harvard Business School Publishing.
- García, S. (2016) El arte de dirigir personas hoy. (prólogo de Enrique Dans) Barcelona. Libros de Cabecera.
