Aprovecha las oportunidades fiscales para tu nuevo negocio

En ocasiones, los nuevos empresarios se enfrentan demasiado tarde a las cuestiones relacionadas con la tributación de su compañía y desconocen las oportunidades de una buena planificación fiscal.

El desconocimiento de la regulación fiscal puede ser un problema a la hora de poner en marcha un negocio. Esta es una cuestión que los emprendedores suelen relegar a un segundo plano y que, sin embargo, puede ser un factor muy importante para optimizar sus recursos económicos y planificar sus finanzas sin encontrarse con sorpresas más adelante.

“Se observa entre muchos emprendedores una falta de planificación en la propia actividad económica, que se inicia sin un conocimiento adecuado de estas materias, siendo en la mayor parte de los casos el coste o el efecto fiscal de su actividad una cuestión a la que se enfrentan a posteriori como algo sobrevenido, muy poco previsto y mucho menos planificado”, señala Jesús Badás Cerezo, inspector de Hacienda del Estado, que participó ayer en una ponencia en el Foro Asesores Wolters Kluwer, que tuvo lugar en Barcelona.

En este sentido, el experto insiste en que “las medidas establecidas a favor de los emprendedores representan verdaderas oportunidades cuyo conocimiento sorprendería a muchos de estos nuevos empresarios”. Por ello, es partidario de promover más sesiones divulgativas, que resultan imprescindibles incluso para los especialistas en la materia.

Previsible

Los emprendedores también necesitan contar con unas reglas del juego claras y sencillas y que la regulación legal y fiscal sea certera y planificada: “Más importante que un determinado incentivo fiscal temporal o transitorio es la seguridad jurídica y la igualdad de trato”, señala Badás.

El experto critica la falta de publicidad y conocimiento de las normas, así como la planificación y orden en el legislador. Pone como ejemplo el hecho de que, en menos de un año, se hayan aprobado seis normas con rango de ley distintas, un aluvión regulatorio que no ayuda.

La vorágine de leyes y reformas hace que los nuevos empresarios no siempre sean conscientes de la relevancia de estas cuestiones, que tienen un efecto directo en sus actividades económicas.

Badás también alude a otra reclamación clásica de estos nuevos talentos: aunque los beneficios fiscales puedan resultar atractivos, “por mucho que se incentive a los emprendedores, si no se reduce el coste fiscal de la mano de obra, sigue siendo muy difícil y muy caro que éstos puedan crear empleo”.

Los creadores de empresas deberían tener en cuenta algunas medidas fiscales que pueden impulsar su negocio:

  1. Los emprendedores que inicien el ejercicio de una actividad podrán aplicar una reducción del 20% en el rendimiento neto de los dos primeros períodos impositivos en que sea positivo.
  2. Existe, además, una reducción del 20% si se crea o mantiene empleo para empresas de menos de 25 trabajadores con ingresos que no superen los cinco millones de euros. Además, se ha producido una importante mejora de la deducción por contratación de trabajadores discapacitados para facilitar su integración en el entorno laboral.
  3. La reinversión de los beneficios de la empresa en activos nuevos permite una deducción del 10% de la cuota del impuesto.
  4. Si se acogen al régimen de IVA de caja podrán liquidar este impuesto sólo por las cantidades efectivamente cobradas y pagadas, algo muy relevante en los primeros tiempos de todo nuevo negocio.
  5. Se ha incentivado fiscalmente el régimen de patent box o cesión del derecho de uso de las patentes, procedimientos o know-how, con el fin de fomentar este tipo de actividades.
  6. Además, los emprendedores deben tener también en cuenta que no tributa la prestación por desempleo en pago único si se invierte en su propio proyecto.

Los ‘business angels’, también al día

La fiscalidad también es una cuestión fundamental para los inversores que deciden apostar por un nuevo proyecto, y en este ámbito se han introducido importantes novedades en recientes reformas, como la Ley de Emprendedores. Es el caso de los ‘business angels’, que cuentan con incentivos en el Impuesto sobre la Renta para favorecer su actividad, unos beneficios que el inspector de Hacienda, Jesús Badás, desvincula por completo de posibles fraudes o como instrumento de blanqueo, porque se dirige a “pequeños ahorradores sin grandes posibilidades de defraudación, ni mucho menos de blanqueo”.

Por lo que respecta a la deducción para incentivar la inversión en nuevas empresas, “los requisitos y condiciones son muy estrictos y algo rígidos”, pero, según Badás, “esto se explica por el objetivo que persiguen, que es beneficiar especialmente al pequeño inversor”.

Por otro lado, este experto es partidario de que la fiscalidad sea neutral en cuanto a la estructura financiera de las empresas, es decir, a la hora de favorecer el capital de los inversores frente al endeudamiento, o viceversa. No obstante, reconoce que en épocas de crisis es muy importante favorecer el ahorro y fomentar la autofinanciación y, en este sentido, la normativa que discrimina el beneficio no distribuido que se invierte en activos es un primer paso.

 

Fuente: expansion.com, 26/03/2014

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