El estilo startup

El fenómeno startup es creciente y no deja de ser una versión actual del espíritu emprendedor que ha propiciado el progreso en la producción de bienes y servicios a lo largo de la historia.

Las startup pueden ser de muchos tipos, según el mercado al que se dirigen, aunque las asociamos, de forma algo reduccionista, con proyectos de base tecnológica. Pero lo cierto es que existen muchas otras manifestaciones, desde servicios tradicionales, a enfoques innovadores, o actividades propias de la economía social y solidaria.

El estilo startup, implica actuar de una forma ágil, con unos costes de inicio reducidos, para bajar las barreras de entrada, con, por ejemplo, oficinas compartidas y un regreso a la figura del empresario creador de progreso que no ve su actividad frenada por estructuras complejas y exceso de burocracia.

Las ventajas de esa conducta start up son muy atractivas y por ello se registra un nuevo fenómeno en las grandes corporaciones: crear y fomentar startups internas, para avanzar en actividades “disruptivas” que no se acomodan a la rigidez de un organigrama con exceso de jerarquías y descripción de funciones muy “mecanicistas”.

Sin embargo, la traslación de la agilidad de una startup al interior de una empresa de gran dimensión, requiere destreza en quienes trabajan en el proyecto y, en especial, en la alta dirección de la firma que aloja dicha actividad. Salas sin paredes que separen los despachos, flexibilidad horaria y de presencia en las oficinas, aceptación de errores durante el proceso creativo, etc., son características que hay que promover y respetar.

Coke-Startup-week

No se trata, como ocurre en algunas corporaciones muy conocidas, de encargar un nuevo mobiliario, hacer oficinas “paisaje”, poner unos sofás de diseño y, al mismo tiempo, continuar en una cultura en la que se acepte que los altos cargos utilicen un parking señalizado especial y reservado, o incluso tengan ascensores que les llevan a sus despachos, en las últimas plantas del edificio holding, sin jamás saludar a nadie, a no ser en las reuniones del Consejo. Una conducta que casi parece feudal, pero en el siglo XXI, completamente opuesta a la espontaneidad y a los nuevos estilos de liderazgo cooperativo.

Utilizar la “filosofía” start up, requiere un cambio cultural que configure lo que deberá ser la empresa de las próximas décadas. Empresas que, con independencia de su dimensión deberán renovarse continuamente.

Un ejemplo de startup en el seno de una empresa de gran dimensión, nos lo ofrece Ford Motor que promueve la startup interna Ford Smart Mobility, o la firma Oracle, cuyos directivos deben renovar su área de actividad o productos, cada año un 25%, lo cual implica que cada cuatro años se ha producido una renovación total en la organización.

Los tiempos se aceleran, varias empresas que todos tenemos como innovadoras y de creación relativamente reciente, ya son noticia por sus años de historia, así Newsweek, publicaba en junio de 2016, una edición especial con el título “The Founding Fathers of Silicon Valley”, con entrevistas o reportajes dedicados a “padres fundadores” de la nueva industria, tales como, Bill Gates, Steve Jobs, Jeff Bezzos, Mark Zuckerberg y otros legendarios iniciadores de lo que en su día fueron startups y que hoy son empresas de gran dimensión, como el caso de Bill Hewlett y David Packard, co-fundadores de la actual HP que también empezaron en un garaje en 1938.

Parece pues muy claro que el espíritu empresarial generador de innovación, en nuevos proyectos, pronto deja de ser “nuevo” y pasa a ser parte de la normalidad de las sociedades que avanzan, su promoción y cultivo influye en la creación de un futuro mejor con impacto positivo en varias generaciones.

Post relacionados

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *