La Economía como ciencia

Curvas de indiferenciaLa revista The Economist combina los reportajes de actualidad, con informes y reseñas mediante textos escritos por un excelente equipo de colaboradores, cuyo trabajo no va firmado, es el consejo de redacción que asume colectivamente la autoría de los contenidos.
En un artículo que puede consultarse en la red, con el título Economics: A far from the dismal outcom, del 5 de marzo de 2016, The Economist destacaba unos datos que ayudan a entender la defensa de la teoría económica como disciplina científica.
Al tratarse de una ciencia social, a la economía se la evalúa, tanto desde el punto de vista de sus métodos, como por la utilización que se hace de sus contenidos para ejercer influencia política en uno u otro sentido.

Sobre lo primero, John Maynard Keynes escribió que “las ideas de los economistas y de los filósofos políticos, tanto cuando están en lo cierto como cuando no lo están, son más poderosas de lo que se supone corrientemente. Verdaderamente, el mundo se gobierna con poco más. Los hombres prácticos, que se creen completamente libres de toda influencia intelectual, son generalmente esclavos de algún economista difunto”.
De ahí el debate, de ahí la discusión, sobre la validez de los métodos que emplea la economía y de la aplicación de sus hallazgos.
The Economist se hace eco de un estudio llevado a cabo por académicos en los Estados Unidos que han medido la capacidad de verificación de experimentos en distintas materias, la economía entre ellas, llegando a algunas conclusiones que parecen sorprendentes.

Tomaron una serie de artículos científicos y repitieron las pruebas y experimentos que se exponían en ellos, es decir “replicaron” la teoría en otra serie nueva de pruebas, para medir su capacidad como herramienta de predicción con base científica y los resultados causan cierta sorpresa. De 100 artículos con resultados de investigación en el área de psicología, solamente 36 mostraron iguales resultados a los del experimento original. En el caso de aplicaciones farmacéuticas un estudio efectuado por la compañía Amgen, mostró que los resultados de 53 artículos, solamente volvían a cumplirse (al replicarse) en un 11% de los casos.

Al verificar la situación en el campo de la economía, los resultados parecen sorprendentes. Se emplearon artículos aparecidos en publicaciones académicas en el campo de la microeconomía (que incluye el comportamiento de los individuos) y, al principio se suponía que las posibilidades de verificar y obtener resultados similares a los iniciales serían pocas, al depender de personas que “no tienen necesariamente que actuar igual”, pero el resultado fue un aval para la economía como disciplina científica.

The Economist da cuenta del “paper” publicado por Colín Camerer del California Institute of Technology, junto a un nutrido grupo de investigadores de otras entidades de todo el mundo, en la revista Science.

Repitieron 18 experimentos de tipo económico que habían sido publicados en American Economic Review y en Quarterly Journal of Economics, entre los años de 2011 a 2014.
Para 11 de los 18 “papers”, es decir en el 61% de los casos, Camerer y sus colegas obtuvieron resultados muy similares a los de los artículos originales.

Es un porcentaje inferior al 92% que esperaban para confirmar la solidez científica de la economía, pero el que obtuvieron, el citado 61%, está muy por encima de los correspondientes a medicina, psicología, o genética. Todo ello algo chocante y que nos invita a pensar.

Joaquín Solana Oliver
Economista

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