Las empresas ante los desafíos del cambio climático

Las compañías han dirigido sus estrategias para responder a los efectos y aplicar modelos de gestión sostenible.

Puede parecer forzado o algo exagerado, recordar que las empresas han tenido que combatir los efectos del clima en el pasado y, hacerlo en un contexto como el de hoy, en plena discusión sobre el cambio climático, en el que las empresas pueden sufrir sus consecuencias, pero también son parte del problema, como posibles generadoras de la contaminación asociada a muchos procesos productivos.

El cambio climático preocupa tanto a los líderes mundiales como a las compañías de alto crecimiento. Muchas organizaciones globales ya han sopesado los riesgos y las oportunidades para responder ante este problema. Han desarrollado y dirigido sus estrategias para responder al cambio climático, y se preparan o incluso inician la implementación de sus proyectos.

Desde el punto de vista de la estrategia empresarial, el impacto del cambio climático y de sus consecuencias, es algo que no puede soslayarse. Las empresas en nuestra sociedad deben tener una política y unos planes de acción que incorporen la variable “cambio climático” o, dicho de otra forma, operar con modelos de gestión sostenible.

Es interesante la división de riesgos, para la empresa que establecen Engel, Enkvist y Henderson en su artículo How companies can adapt to climate change en la revista McKinsey Quarterly. Por un lado los de tipo operativo, los que podrían afectar a lo que Porter llama la cadena de valor, son los riesgos físicos, o en precios y en productos, si se dieran circunstancias que por causa del cambio climático afectaran a primeras materias, a sus precios o bien a la imposibilidad de utilizar ciertos inputs.

En otro plano, pero de igual relevancia, los autores, sitúan los riesgos que pueden afectar a la empresa desde el punto de vista de quienes se relacionan con ella: clientes, empleados, gobiernos, etc., es decir el conjunto que forman los llamados stakeholders. Estos últimos riesgos vendrían de la caída de ratings, o por la menor reputación de la firma y por las posibles nuevas regulaciones que las autoridades pueden imponer, consecuencia de una creciente demanda social de una producción más limpia.

Pero, a pesar de las dificultades y del largo camino que queda por recorrer, en los últimos años, crece el número de empresas que incorporan la variable “cambio climático” a su forma de relacionarse con los mercados y por lo tanto con la sociedad. Todo lo relativo al cambio climático, al modelo de desarrollo futuro, tiene una importancia capital para los directivos de las empresas y para la sociedad en general.

Nos encontramos en un “punto clave” en el que la respuesta de las empresas al cambio climático será un factor crítico en el desempeño de sus negocios.

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