Quizá no hay que estudiar Derecho para dedicarse a la Abogacía

“Quizá no hay que estudiar Derecho para dedicarse a la Abogacía” Esta es la provocadora afirmación  de Lord Sumption, magistrado del Tribunal Supremo del Reino Unido, en un debate celebrado en Cambridge en 2013.

En el Reino Unido la enseñanza del Derecho no siempre ha estado ligada a la universidad, y aún hoy es posible que un graduado universitario pueda acceder a las profesiones jurídicas haciendo un curso específico que organizan los Colegios de Abogados y pasando un examen de acceso a la profesión.

Precisamente porque no es necesario estudiar Derecho en la Universidad para acabar siendo un abogado litigante (Barrister), Lord Sumption sostuvo en el citado debate que era mucho más provechoso para un joven aspirante a abogado dedicar sus años universitarios a una formación general que le ordenara la cabeza. En este sentido, proponía como estudios alternativos Filosofía o Historia, pues además de enseñar a razonar forman en los alumnos el hábito de presentar de manera coherente hechos pasados (y, como resalta Lord Sumption, en el sistema de common law quizá lo más relevante sean los hechos, para los que luego es relativamente sencillo encontrar la regla jurídica aplicable al caso).

Junto a este motivo, Lord Sumption añade otro no menos importante: la formación universitaria no debe limitarse a lo útil (la enseñanza de aquello a lo que se quiere dedicar profesionalmente una persona), sino que debe servir también para abrir los horizontes vitales e intelectuales de los jóvenes, y esto es más fácil que lo haga la filosofía o la historia que la enseñanza del Derecho.

Con otras palabras, lo que está en debate no es sólo cómo enseñar Derecho sino cuál es la razón de ser de la universidad.

Es cierto que no se puede plantear del mismo modo el método de enseñanza del Derecho en un sistema de common law que en uno de derecho continental, pero sí merece la pena reflexionar sobre la insuficiencia de la reducción de la educación jurídica a la enseñanza del derecho positivo, y del riesgo que entraña excluir la formación histórica y filosófica de las Facultades de Derecho.

Aquí el debate:

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