Thomas Friedman, periodista de The New York Times, explica que eligió esta profesión para “traducir del inglés al inglés”, es decir, para explicar las cosas complejas de forma sencilla.
Es indudable que, en muchas ocasiones, el seguimiento de la actualidad del mundo de la empresa, o de la economía en general, plantea ciertos problemas.
El uso de palabras que forman parte de una jerga profesional, pero publicadas en medios generalistas, hasta la propia e innegable complejidad de algunos aspectos de la economía, hacen que el ciudadano se sienta lejano a muchos temas que son de vital importancia para entender lo que ocurre a nuestro alrededor.
Aunque sea una cuestión conocida, conviene recordar que gracias al periodismo en general y al periodismo económico en particular, somos capaces de seguir, entender y poder criticar aspectos relevantes de la vida económica.
La distancia entre economistas, periodistas y ciudadanos es un tema recurrente, tal como señaló Richard Parker al destacar que entre los economistas y los periodistas debería existir una relación cercana y fluida, pero en la práctica, los economistas consideran que los medios simplifican, dramatizan y distorsionan la información económica, mientras que los periodistas perciben gran parte del trabajo de los economistas, como excesivamente alejado de las preocupaciones reales de los ciudadanos (Parker, 2009).
Un clásico del estudio de la opinión pública como Walter Lippmann, también puede ayudarnos a entender la situación cuando escribe “la función de las noticias es señalar un acontecimiento, la función de la verdad es sacar a la luz los hechos ocultos, relacionarlos entre sí y construir una imagen de la realidad sobre la cual las personas puedan actuar” (Lippmann, 1922, p. 358).
Los temas de los que trata el periodismo económico requieren tener en cuenta esos enfoques, la necesidad de sencillez de la que nos habla Thomas L. Friedman, el enfoque de Parker y, de forma más amplia, el análisis de Lippmann.

El profesor Chris Roush señala que el periodismo económico debe servir como puente entre la complejidad del sistema económico y el ciudadano corriente.
El buen periodismo económico no es una opción, es una necesidad, para que los ciudadanos tengan una idea, lo más clara posible, de qué es lo que encierran términos como la inflación, el desempleo, la fiscalidad, o la deuda y sus riesgos en una economía global.
La información empresarial y económica de calidad, aumenta la transparencia y la responsabilidad de todos los actores sociales y sabemos que, especialmente en períodos de crisis, el buen periodismo económico se convierte en un servicio público.
Además, en la aceleración de la economía digital, son necesarios los periodistas capaces de traducir la complejidad a un lenguaje cercano e inteligible para todos.
Referencias:
Lippmann, W. (1922) Public opinion. Harcourt Brace and Company.
Parker, R. (2009) Journalism and economics: The tangled webs of profession, narrative, and responsibility. Shorenstein Center on Media, Politics and Public Policy. Harvard University. John F. Kennedy School of Government.
Roush, Ch. (2022) The future of business journalism. Georgetown University Press.
Departamento de Empresa y Economía
CEU Universitat Abat Oliba
Mayo 2026
