Población, crecimiento económico y dirección de empresas

Esta nueva entrada del Blog pretende relacionar dos aspectos que, aunque muy presentes en nuestra sociedad, suelen aparecer de forma separada. Son la estructura y tendencias de la población, sus consecuencias sobre el crecimiento económico y el campo de actuación práctica de la dirección de empresas.

Estas reflexiones tienen su origen en un artículo publicado en Expansión, firmado por Miguel Cardoso Lecourtois (Economista Jefe de BBVA Research) y disponible en la web

El citado artículo viene precedido por un título de gramática un tanto forzada, para una entrada periodística,  pero muy expresivo: Limitantes del crecimiento.

Dentro de la profesión económica, se da un proceso de especialización creciente, de tal manera que quienes escriben sobre la empresa, pocas veces dedican atención a los temas macroeconómicos, a no ser que comenten la coyuntura más inmediata, es decir el entorno económico como condicionante de la actividad de la empresa y sus expectativas.

El comentario sobre dicho entorno suele basarse en indicadores que reflejan la evolución a corto de la economía (crecimiento del PIB, tasa de desempleo, inflación, etc.). Por otro lado, los macroeconomistas, dedican sus análisis a las grandes variables pero, en ellas, la empresa no es objeto de atención especial, sino como una parte del sistema económico, sin entrar en los contenidos propios de las disciplinas de dirección o management.

Entre una posición y otra, derivada de la especialización, quedan algunas áreas que siendo de gran importancia, no forman parte de la atención prioritaria de los respectivos especialistas.

Destaquemos también que la especialización es necesaria para el avance del conocimiento, pero ello tiene también sus costes, al dejar algunos campos en segundo plano.

Retomando el contenido del artículo, citado al principio, Cardoso, llama la atención sobre uno de los riesgos de la economía española, las restricciones (limitaciones o limitantes) del crecimiento económico, debido a la evolución demográfica.

Para ilustrar las bases de su análisis, se describen los factores relevantes que explican el crecimiento, es decir los factores productivos: De cuánto capital y de cuánto trabajo se dispone y la productividad de ambos factores.

Para Cardoso es muy significativo que en el caso de la economía española los datos, antes de la crisis muestran un crecimiento económico tendencial del 3% (incremento del PIB) que se explicaría a partes iguales por el aumento de la inversión y por el crecimiento del empleo, sin contribución alguna desde la productividad de ambos factores.

Con los ajustes de los últimos años (dolorosos en términos sociales) ocurridos en el mercado laboral español, se incrementó la productividad, pero el autor, basado en los análisis disponibles, ya nos adelanta que esa mejora se está perdiendo.

Tras exponernos aspectos propios de la tasa de paro tendencial, de nuestro país, incluso antes de la crisis y, al no poder contar con nuevas aportaciones del factor trabajo, pues los índices de participación femenina ya están en niveles elevados, la evolución de la población, la evolución demográfica, (la edad de las personas) pasa a ser un factor clave a tener en cuenta en relación al crecimiento económico futuro.

Cardoso destaca dos factores principales a tener en cuenta: La política de inmigración y la prolongación de la vida laboral.

En relación al segundo aspecto, nuestra sociedad, que cuenta con una esperanza de vida elevada, no puede basarse en criterios y normativas laborales  propios del siglo XIX, o primeras décadas del XX, en cuyo contexto la jubilación temprana (en cualquier profesión) era asumida como un logro social.

Muchos países están revisando la edad de jubilación, para retrasarla y mantener un sistema de pensiones viable, España entre ellos, pero desde la dirección estratégica de las empresas también deberá darse una respuesta a todo ello. No se trata solamente de la viabilidad financiera del sistema público de pensiones, sino de conseguir que la economía crezca de forma sostenible con empresas rentables y muy competitivas.

Un cambio de valores, la formación a lo largo de toda la vida, la introducción de la edad de las plantillas como una variable estratégica, son más necesarios que nunca y, en los próximos años formarán parte de la agenda de los directivos responsables de obtener una buena la rentabilidad empresarial y el crecimiento económico, dentro de un marco sostenible.

 

 

Joaquín Solana Oliver

(Economista)

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