Léonard es el cofundador de la comunidad Ouishare, y uno de los portavoces globales de la economía colaborativa. Uno de sus principales objetivos es recorrer el mundo, y poco a poco ir cambiándolo a medida que ve lo que se le presenta. Tiene 27 años. La economía, según él, “no se centra en el producto, sino en el uso”, y el año pasado se dedicó a divulgar esta idea.
Su perfil de Twitter lo presenta como un “collabotative economy strategist”, lo que se traduce por algo parecido a asesor de empresas y de administraciones públicas deseosas de cambiar el chip.
El término de economía colaborativa se hizo popular hace unos tres años, y actualmente se está expandiendo con una rapidez abismal. La comunidad Ouishare (de la que él es el cofundador) fue una de las pioneras en definir el nuevo concepto de economía, producción, financiación y consumo. En este grupo se encuentran los couchsurfers, carpoolers, crowdfounders, lo que se traduce a los usuarios de servicios compartidos de bienes como alojamientos, coches y capital para financiar proyectos.
El joven francés comenta: “La economía es cada vez más abierta, más colaborativa. Ahora en Internet no solamente se comparte contenido online, sino que también las personas vinculan para compartir en la vida real”. ¿Qué es pues, lo que convierte a Léonard en un gurí de la economía colaborativa en tiempo récord? “The beauty of the web”, contesta él en inglés.
Parte de su formación la pasó en Perú y Argentina así pues había visto algo de mundo ya; con su diploma todo apuntaba a que el joven se orientara hacia una gran empresa donde dejaría pasar el tiempo viendo como su cuenta de resultados engordaba sin cesar. Pero no. Él prefirió invertir su preciado tiempo en Twitter y en lo distintos blogs que hace tres años ya anunciaban la llegada de este emergente modelo económico.
“Vi la Ted talk de Rachel Botsman -un clásico del sector-, y me puse a full con el tema, leí todos los artículos que encontraba y entrevisté a varios emprendedores”. Varias veces se planteó la idea de crear una start-up, pero al final siempre acababa descartando la idea, porque siempre “faltaría algo”.
Así pues, hace dos años que cofundó Ouishare en París, una asociación sin ánimo de lucro, es decir, en las antípodas de las start-up. Su empresa comprende una comunidad de personas que tienen una misma característica: la pasión por el cambio económico que se avecina. Ellos son emprendedores que vienen del mundo de la innovación, del entorno digital, y uno de los factores que les ha hecho crecer con rapidez es el gran dominio de las redes sociales. Hoy en día ya suman alrededor de 10.000 simpatizantes repartidos por el ancho y largo mundo, pero unidos a través de las redes sociales.
«Si una start-up no genera lucro, se termina y ya está. La gente está vinculada al proyecto porque hay dinero de por medio y por el interés personal. Ouishare, en cambio, es una comunidad de gente y la comunidad va a seguir, aunque no sea rentable, porque al final se trata del vínculo entre personas y los vínculos quedan”, explica Léonard, al que le fascina la idea de que Ouishare no dependa para su existencia de un saneado balance económico.
El cambio que se se ha hecho en tan pocos años entre de la impresión en tinta hacia las redes sociales ha cambiado radicalmente la forma de operar de la economía. «Cuando hablo con diputados, con políticos, no entienden nada de Internet, no entienden nada de redes sociales. Lo que falta ahora es una visión y una nueva teoría política. Se necesita un cambio político, teórico y también de práctica”, explica.
«Cuando hablo con políticos ellos ven esto como una involución porque tienen la referencia del trabajo como algo uniforme, fijo, que te da mucha seguridad, pero es una evolución lo que vivimos y yo creo que al final puede hacer a la gente más feliz”. Según él piensa, la esfera laboral ha dado también un vuelco sin posible marcha atrás. En el pasado las personas tenían un trabajo para toda la vida. Más tarde otros debieron cambiar hasta siete veces de trabajo en su vida, y hoy en día él mismo tiene siete trabajos al mismo tiempo.

